opinión

Negociar con el mal

7 Julio, 2013

Esta es la tercera versión de “Negociar con el Mal” inspirado en un ensayo de Peter Drucker. Los dos primeros fueron escritos en 2002 y 2005 como metáforas para alertar a los venezolanos sobre los peligros de creer que se podía influir positivamente sobre un régimen maligno (Drucker puso el ejemplo nazi).

opinan los foristas

En el 2013 ya no hay metáfora, el peligro es que comenzamos a caer en la trampa de las negociaciones con un régimen corrupto, que tiene clara su ruta de viaje que no cambiará ni por mesas de diálogo ni por convicción ni por influencia de los que se creen importantes.

Veamos los cuatro casos que Drucker muestra como ejemplos concretos de la Alemania de Hitler, ahora reflejados en la realidad venezolana.

El profesor

Un candidato al premio Nobel de la época, al ser informado por el comisario nazi sobre la exclusión de los judíos y su sujeción a las nuevas reglas, quedó satisfecho cuando le prometieron más dinero para la investigación. En poco tiempo las universidades se convirtieron en apéndices ideológicos del régimen. En Venezuela los comisarios locales, muchos de ellos egresados universitarios, han emitido sus órdenes para la sumisión académica. Pero, nuestras universidades no se entregan y defienden en la calle su autonomía.

El oportunista

Un amigo de Drucker, cuya falta de instrucción y de talento le impedía hacer una carrera en otro país, se inscribió en el partido nazi y llegó a ser el segundo comandante de las SS. Al terminar la guerra se suicidó en el sótano de su casa ¿Cuántos “comandantes” hay en Venezuela que han vendido su consciencia al mentiroso proyecto de la revolución? Son los ignorantes con ambiciones, gente con talento sin moral, financistas, políticos, todos piensan como los nazis: que la “guerra” la ganan ellos. Son las futuras víctimas de sus codicias, que terminarán presos, muertos o errantes buscando un país que los reciba.

El periodista

Los nazis le ofrecieron a un periodista famoso internacionalmente, por haber asesorado a F.D.

Roosevelt en su campaña presidencial, la dirección del periódico más importante de Alemania. Drucker le aconsejó no aceptar pero el periodista, de buena fe, creyó que su prestigio le permitiría, a través del diario, influir de forma positiva sobre las políticas del nazismo.

Tuvo que plegarse, paulatinamente, a las instrucciones e ideología del régimen.

En poco tiempo no existía el periódico ni se supo más de su director. En Venezuela, la nueva estrategia del Gobierno es comprar medios de comunicación. Pero alguien tiene que dirigirlos y trabajar en ellos. Si los periodistas creen que las cosas seguirán igual están equivocados. El mejor ejemplo es Globovisión. Le están aplicando la táctica del salami.

Poco a poco eliminarán los programas incómodos hasta que se sientan fuertes y conocedores del canal. Después ejercerán control absoluto y aquellos que piensen que su presencia puede neutralizar las verdaderas intenciones de los nuevos dueños, que se bajen de esa nube.

Los indiferentes

Los que creen que no les tocará su vida los tentáculos de la maldad. Son los que más colaboran con el mal. En Venezuela, muchos alegan que “no saben lo que pasa” y por eso no reaccionan ¡Mentira! Conclusiones: No se puede negociar con el mal. No se puede pretender aprovechar el mal sin contaminarse. No se puede creer en la posibilidad de neutralizar el mal porque somos importantes y conocidos. El mejor aliado del mal es la indiferencia que supone que las trágicas consecuencias de la malignidad, nunca tocarán a su puerta.

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