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opinión

Nelson Ramírez Torres

Maduro debe ser reemplazado por el presidente de la Asamblea Nacional

23 julio, 2013

En el contencioso-administrativo, la Administración Pública es siempre parte, y como tal debe perseguir el bien colectivo, el interés general. Es decir, aunque sea demandada, está obligada a respetar los intereses de los ciudadanos, a conciliarlos con el interés público, y a decir la verdad.

opinan los foristas

En los juicios de nulidad de las elecciones del 15-A el CNE es el demandado porque se pretende la nulidad del acto administrativo de proclamación del señor Nicolás Maduro Moros, como presidente de la República. Por ello, el TSJ emplazó al CNE para contestar las demandas, pero éste no piensa en la verdad ni en el interés general sino en taparla y en el PSUV.

A pesar de que el CNE tiene la carga, la obligación de probar que Maduro es venezolano por nacimiento, no cumple, no lo hizo en el informe que le exigió el TSJ en el expediente del recurso contencioso iniciado por Adolfo Márquez López, en el que pide la nulidad de la elección de Maduro por no ser venezolano por nacimiento.

El CNE nunca ha asomado la idea de que Maduro sea venezolano, y ningún rector lo ha dicho ni lo dirá. El hermetismo del CNE muestra: 1) que no tiene el acta de nacimiento. 2) que omitió exigirla a Maduro cuando se postuló. 3) que permanecerá en silencio. Maduro tuvo la osadía de afirmar que nació en Caracas (en Los Chaguaramos) pero no muestra el acta ni otra prueba, ni habla de ellas, y ni siquiera invoca indicios o datos que permitan pensar que es verdad. El TSJ igualmente estará silente acerca del espinoso asunto.

Si el CNE, el PSUV y Maduro son los principales interesados en sostener que nació en Venezuela, ¿por qué los primeros se mantienen en silencio? Y, Maduro, que habló, ¿por qué no exhibe el acta de nacimiento? ¿Por qué optó por casarse en estos días? Con ellos tres y el TSJ tenemos cuatro mudos.

El artículo 69 del Código Civil dice: “El funcionario ante quien se haga manifestación de la voluntad de contraer matrimonio, formará un expediente que deberá contener: … 3) Copias de las partidas de nacimiento de los futuros contrayentes, las cuales no deberán datar de más de seis meses antes de la celebración del matrimonio”.  ¿Cumplió esto el alcalde Jorge Rodríguez exigiendo esas partidas?

El artículo 70 del mismo Código prevé: “Podrá prescindirse de los documentos indicados en el artículo anterior y de la previa fijación de carteles, cuando los contrayentes deseen legalizar la unión concubinaria existente en que hayan estado viviendo. Esta circunstancia se certificará expresamente en la partida matrimonial”. ¿Fue esta la vía escogida? Esto es de poco uso porque sabido es que a nadie que se va casar le gusta hablar de concubinato.

Si el alcalde Jorge Rodríguez aplicó dicha norma para celebrar el matrimonio, obviamente lo hizo para saltar la exigencia de las actas de nacimiento, y si fue así, con ello surge otro poderoso indicio de que Maduro no nació en Venezuela.

Para que no haya duda de que Maduro no es venezolano, ayer Márquez solicitó al TSJ que pida al CNE: 1) enviar el acta de nacimiento, y si no la tiene o no existe, que explique las razones por las que no se la exigió al aceptar su postulación. 2) enviar copia de la cédula de identidad venezolana que porta Maduro, con indicación del nombre del funcionario del Saime que la firmó y el lugar de expedición. 3) enviar copia del asiento con los datos filiatorios de Maduro. 4) informar por qué éste porta una cédula de identidad venezolana y cómo o por qué fue posible entregarle tal documento sin existir el acta de nacimiento. 5) informar cuántas cédulas de identidad ha portado Maduro, así como los nombres de los funcionarios que las firmaron y ordenaron expedir, las fechas y el lugar de expedición. 6) enviar, del señor Nicolás Maduro García, padre de Nicolás Maduro Moros, copia de lo siguiente: A) de su acta de nacimiento. B) del asiento o tarjeta que contenga sus datos filiatorios

También solicitó Márquez al TSJ que pida a Maduro Moros informar: 1) la fecha y el lugar de su nacimiento. 2) los nombres, lugares y fechas de nacimiento y nacionalidad de sus  padres. 3) La dirección de la clínica u hospital donde nació y el nombre del médico que atendió el parto.

Partiendo del axioma de la Constitución de que nadie puede ser presidente de Venezuela sin ser venezolano por nacimiento; teniendo en cuenta que el CNE ni Maduro probaron ante el TSJ ni ante el país tal requisito; observando que no existe el acta de nacimiento; y sumado ello al grupo de indicios que señalan que él no nació en Venezuela, la decisión urgente que debe dictar el TSJ es separarlo del cargo, convocar al presidente de la Asamblea Nacional para sustituirlo y realizar nuevas elecciones como lo establece la Constitución.

No se necesita imaginación frondosa para concluir que el TSJ: 1) no aplicará el Derecho. 2) cerrará las impugnaciones contra la elección del 14-A. Y. 3) no hablará de la nacionalidad de Maduro. Pero es que en Venezuela no se cumple la regla primera del Estado de Derecho, la de que nadie, ni siquiera el Tribunal Supremo ni ningún órgano del Poder Público, está autorizado para transgredir la Constitución.

Lo expuesto no sólo encierra un incremento de la cantidad de indicios convergentes y concordantes que prueban que Maduro no nació en Venezuela, sino que es prueba fehaciente de que mantenerlo el TSJ en la presidencia de la República dañará más al país porque termina por convencer a todos de que en Venezuela no existe el Estado de Derecho sino el Estado de Secreto, como el de los cuatro mudos frente a la identidad de Maduro.

@NRamirezTorres



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