opinión

José "Cheo" Salazar

La comercial Moya Meneses

21 Julio, 2013

“Nuestro defecto es aprender más por la escuela que por la vida” Lucio Anneo Séneca (4 a.C. – 65) Filósofo, político, orador y escritor romano.

comercial_moya_meneses_art_jose_cheo_salazar_21jul2013El paso del tiempo es lento, imperceptible e implacable. Lo que hasta ayer eran realidades tangibles hoy, con la evolución de la ciudad, forman parte de la casi inexistente memoria histórica. Nombres, recuerdos e historias urbanas se esfuman. El área urbana no escapa a esa realidad. Los emprendedores, que se convirtieron en prósperos empresarios en varias ramas comerciales y, que fueron pioneros en el incipiente pueblo, cumplieron su ciclo. Lo que contablemente llamamos la vida útil, dando paso a otros personajes, realidades y sobre todas las cosas a nuevas modalidades de negocios. Los acontecimientos en pleno desarrollo, en el edificio donde funcionó la Comercial Moya Meneses, es un vivo ejemplo. En estos días fue demolido y pronto será un recuerdo más que se extinguirá como una pavesa. La visual de la ciudad cambiará para siempre. El progreso también es implacable.

opinan los foristas

El señor Francisco Moya Meneses, oriundo de Nueva Colombia – estado Sucre, llegó a El Tigre a finales de la década de 1940. Joven y con inmensas ganas de triunfar en los negocios, escogió la rama ferretera y nos podemos aventurar a decir que, junto a Elías Farcheg (Ferretería Media Luna) e Isidoro Celma Mir (Ferretería Celma), fue precursor de esa actividad comercial en el pueblo. El señor Francisco Moya Meneses, inició operaciones en la esquina de la calle Girardot con calle Guevara Rojas, edifico que luego de su mudanza, a la incipiente primera carrera, ahora conocida como la flamante avenida Francisco de Miranda, fue la primera sede de la concesionaria Ford y posteriormente del Registro Mercantil, cuya directora por muchos años, fue la señora Lola Drager. Memoria contra el olvido.

La otrora Primera Carrera, en la década del 1960, con la construcción del edificio de la Comercial Moya Meneses, llegaba hasta allí. Mucho más adelante y había que echarle pichón a pie, por arenales y grandes pozas de agua, para llegar a La Voz de El Tigre de don Carlos Poleo. Luego continúo urbanizándose hasta llegar a la Panificadora El Tigre de los hermanos Borges (José Manuel, Antonio y José Miguel). Esa histórica Panificadora, luego la adquirió el señor Antonio González que lamentablemente falleció y, ahora está regentada, por sus hermanos Alberto, Evangelino, Fernando y su viuda la señora, Ángeles López. Más tarde, surgió el Abasto El Mercadito del señor Pedro Catanese. Esa condición convierte esas esquinas en sitios referenciales en la ciudad. Es común oír a la gente decir “Más adelante o muy cerca de Moya Meneses o la panificadora y también del mercadito”, sitios históricos de la ciudad. Don Francisco Moya Meneses, que también se desempeñó como un próspero productor en la rama avícola, fue uno de los pocos que apostaron por el futuro del pueblo cuando la gran recesión petrolera de esa época. Mucha gente abandonó y se fue a probar suerte en otras latitudes. Comercial Moya Meneses, Granja La Sabanita en lo que hoy es la Urbanización “La Sabanita” y su otra granja avícola en los alrededores del puente La Aventazón en El Caris, fueron íconos de empresas pujantes de la zona sur del estado Anzoátegui. Gente emprendedora y de trabajo.

El edificio que está al lado de la otrora Comercial Moya Meneses y, dónde ahora expenden chaguarma, tiene también una tradición histórica. En su momento albergó al primer tribunal del municipio a cargo del Dr. Manuel Puerta, luego a la primera oficina de Identificación y Extranjería, cuyo jefe fue Ángel Blanco, posteriormente la DIGEPOL, que dirigió en principio el Inspector Enrique Lucena y el Instituto de Crédito Agropecuario (ICAP), bajo la égida del Perito Agropecuario Humberto Salazar (AD), que luego cuando triunfó Luís herrera, fue relevado del cargo por su colega Camilo Guerra (+) (COPEI) Eran tiempos de gran auge agropecuario en la Mesa de Guanipa. El Tigre era conocido como la ciudad manisera de Venezuela y fue la segunda región productora de pollos del país, después de la Costa Oriental del Lago. La verdad sea dicha. Nos autoabastecíamos y cubríamos parte de la demanda del oriente del país. Obvio, había estabilidad económica y seguridad jurídica o lo que es lo mismo confianza que es clave para el progreso económico. No hay otra receta.

Volviendo a la Comercial Moya Meneses, cuya gráfica de la fachada ilustra esta crónica, podemos decir sin temor a equívocos, que aparte de haber sido un próspero empresario, el cual contribuyó con el desarrollo económico y social de esta pujante ciudad, don Francisco Moya Meneses, que aprendió y se formó en la escuela de la vida, también destaca como un excelente padre de familia y cuya descendencia, continúa sus pasos. Hombres y mujeres profesionales en diferentes disciplinas, emprendedores y progresistas ahora en el ramo inmobiliario y, los cuales merecen, que cuando nuestros eximios cronistas, historiadores e investigadores, del memorable pasado y presente de la ciudad, decidan escribir la verdadera y autentica historia de esta pequeña urbe, que nació al calor del oro negro el 23 de febrero de 1933, los incluyan en disco duro de nuestra memoria histórica ¡Vale la pena!

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El Tigre, junio de 2013
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