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opinión

Nelson Ramírez Torres

Fraude electoral, Ley Newcomb-Benford y TSJ

16 julio, 2013

La Ley Newcomb-Benford (LNB) es una ley matemática impresionante, maravilla de la naturaleza, más que cualquiera antigua, moderna o contemporánea, más, quizás, que las Leyes de Newton. Ante el mundo, la mejor prueba de que en Venezuela se cometió fraude electoral el 14-A la brinda la LNB, la cual podría denominarse Ley para Detectar Fraudes Electorales, Ley de Mentiras Numéricas,  o Ley de Identificación de Balances y Estados Financieros Falsos, etc.

opinan los foristas

Si usted escoge, por ejemplo, estos resultados de diez máquinas de votación electoral: 303, 451, 213, 456, 234, 123, 222, 411, 122, y 176, puede ver que los primeros dígitos son 3, 4, 2, 4, 2, 1, 2, 4, 1, 1, y que el número 1 está como primer dígito tres veces (3/10); el número 2 tres veces (3/10); el número 3 sólo una vez (1/10); y el 4 tres veces 3/10).

La LNB indica científicamente que esos resultados son fraudulentos porque es imposible que el 3 aparezca igual cantidad de veces que el 1, en razón de que éste debe aparecer más veces que 2, el 2 más veces que el 3, éste más que el 4, y así hasta el 9. Es imposible que el 4 aparezca más que 3,  que el 2 y que el 1. La LNB se cumple en una amplia lista de conjunto de números. Por ejemplo, detecta la evasión de impuestos y fraudes, como en el caso de la empresa Enrom, descubierta por sus balances falsos.

Explicó Luis Manuel Aguana, en su artículo La naturaleza delató al CNE, que “Newcomb descubrió que en todos los procesos naturales que arrojan cantidades medibles, los primeros dígitos, de izquierda a derecha, de los números que las conforman, no se distribuyen de una manera uniforme, sino que aparecen con una frecuencia diferente. Esto es, el número 1, aparece con más frecuencia que el 2, el 2 con más frecuencia que el 3, y así sucesivamente hasta el 8 que aparece con más frecuencia que el 9”.

Agrega Aguana que “Para explicarlo de una manera sencilla, si usted toma la lista de la caja del supermercado fijándose en los montos que imprimió la máquina con los artículos facturados, y cuenta por ejemplo, cuántas veces en todos los montos apareció como segundo dígito de izquierda a derecha el 0, luego el 1, luego el 2 y así sucesivamente hasta el 9, comprobará que el 0 apareció más veces que el 1, el 1 más que el 2, el 2 más veces que el 3, y así sucesivamente hasta el 8 que aparecerá más veces que el 9”.

Precisa Aguana: “Y así como la lista del supermercado, usted puede contar los granos arroz de los sacos de cualquier camión que llegue por azar al Mercado de Coche y al hacer esa misma prueba le sorprenderá obtener el mismo resultado. Es una Ley universal que se aplica a cualquier conjunto de números que se dé de una manera natural en el Universo. ¡Y no hay conjuntos de números en la naturaleza que no la cumpla! La naturaleza vuelve a darnos una lección”.

Los jueces, y con mayor razón los  magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), no deben colocarse de espaldas a la realidad y a los conocimientos que suministran la ciencia y la experiencia, y así fundar sus sentencias en los conocimientos de hechos que se encuentran comprendidos en la experiencia común. Desde 1982, el TSJ sostiene que los sentenciadores pueden acudir a las máximas de experiencia dado que responden al saber o conocimiento general que todo hombre tiene del mundo en el estado actual de información que poseemos.

Las máximas de experiencia son normas de valoración de la realidad de la vida, no son hechos concretos sino principios generales que no tienen que ser alegados en el libelo de la demanda ─ en cambio el hecho notorio sí ─. El juez extrae las máximas de experiencia de su cultura personal. La LNB es una de ellas,  igual que el sol nace por el Este.

Los que armaron el fraude electoral de Venezuela no sospecharon que exista la LNB. No sabían que, en 1881, el astrónomo y matemático Simon Newcomb descubrió el fenomenal asunto, lo cual fue publicado ese año en el American Journal of Mathematics, como tampoco que, en 1935, Frank Benford, físico de la General Electric, ratificaría la teoría Newcomb en su obra publicada en el Journal of  American Philosopical Society. Por eso, la ley se llama Ley de Newcomb-Benford. En Venezuela los primeros que la explicaron fueron Guillermo Salas, Gustavo Delfino (de la ONG Esdata) y Luis Manuel Aguana.

El fraude electoral es una práctica vil, es expresión de máxima traición que en Venezuela se viene ejecutando desde el año 2004. Por ello, en los siete expedientes de los recursos de nulidad contra la elección del 14-A se debe alegar la LNB, y el TSJ debe ordenar, aun de oficio, mediante experticia, una auditoría sobre los resultados.

@NRamirezTorres



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