opinión

Este país no nació hace quince años

27 Julio, 2013

Uno a veces se desespera porque parece inconcebible que todavía tengamos este contra sentido gobernándonos; que nos estemos “calando” esta mediocridad, esta farsa grotesca, este engaño histórico.

opinan los foristas

Pero uno mantiene viva la fe en la reserva bondadosa, decente, tradicional del pueblo venezolano porque todavía hay una gran población que sabe la diferencia entre un venezolano ejemplar, sembrador de ilusiones, patrimonio de honor como un Humberto Calderón Berti o un Iván Simonovis, un Pedro León Zapata y tantos que enriquecen nuestro espíritu y un Diosdado Cabello, un Mario Silva, un Pedro Carreño o el mismo Jorge Rodríguez que ahora vuelve a demostrar quién y qué es con este “clavo” que es Chelique Sarabia para ese afán enfermizo de “lucirse”.

Chelique dijo exactamente “en Caracas lo que hay que cambiar es el alcalde”.

Y claro que es verdad.

Pero sabemos que esto va más allá de un desaforado diciendo “pendejadas”. Un hombre sin más trayectoria que la historia dramática del padre, incontenible y errático.

Acusar, descalificar, envilecer con calumnias y manipulaciones a la oposición, agraviando venezolanos que han sembrado hace más de estos quince años de cinismo y odio forjando el orgullo y la emoción de ser venezolanos en lucha limpia y respeto, es lo que les hace cada vez mas rechazados por la Venezuela que resiente la agresión en su corazón contra la trayectoria del sembrador.

Los principios que han violando son los que van a cobrar esta deuda inmensa que pagaremos muy caro y muy dolorosamente.

Por supuesto que los mediocres incapaces de noblezas y razón encuentran en la incitación al odio y en el interés mismo de mantenerse en la corte del poder a quienes tienen en la memoria y el alma venezolana trayectoria exitosa y profunda.

Desconocer y acusar a Chelique utilizando el Himno de Caracas y la triunfal campaña política electoral de Carlos Andrés Pérez es tan ridículo y desubicado como que el cuestionado Maduro busque titulares celebrando el asalto al Cuartel Moncada compitiendo con la figura y el momento del Papa Francisco en Brasil.

El mismito discursito fuera de tiempo, el cliché cansón, las imágenes sepias, la misma incitación anti imperialista con los obligados “socios” del debilitado espectáculo, los que han sido favorecidos por la chequera petrolera venezolana en la diabólica intención del “difunto” que todavía no se sabe si lanzó en la Isla su último rugido.

Este país no nació hace quince años.

Quienes desbordaron entusiasmo y pasión en esa primera campaña de Carlos Andrés que fue verdaderamente efectiva y brillante no están sepultados.

Están vivos. Y saben quién es quién aunque lo compren con neveras y casas mal construidas. El poder no es eterno. Ni el pueblo es amnésico aunque lo parezca. Allí, en la conciencia, en lo íntimo, está lo vivido. Lo enseñado. Lo ganado en la lucha por la libertad y la democracia no se borran, hacen “clik” cuando se les hiere mucho. En la otra visión, el Papa Francisco. El llamado a la paz, la elegancia del país, la convocatoria a otra cosa, a otro mundo, a la verdad sobre la mentira, a la transparencia y la justicia . “Se cansa uno”.

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