opinión

Yo no fui

11 Junio, 2013

En mi casa crecimos 4 hermanos varones. Como es de esperarse, invertíamos buena parte de nuestra niñez haciendo travesuras. Recuerdo que siempre que ocurría algún incidente que ameritase un regaño de mi mamá, los 4 hermanos negábamos nuestra participación de manera simultánea y solidaria con la misma frase: “yo no fui”. A lo que mi mamá siempre respondía: “ah, ¿entonces no fue nadie?”.

opinan los foristas

Comparto con ustedes esta memoria personal porque pareciera que la actitud del gobierno de Maduro, se pareciera cada vez más a la de un niño incapaz de asumir la responsabilidad de las cosas que hace ó deja de hacer.

Las fallas eléctricas afectan cada vez más a todos los venezolanos. El gobierno, en lugar de invertir en la red eléctrica nacional, ha decidido culpar a todo aquel que se le cruce por enfrente de su propio fracaso. Primero fue la sequía, luego fueron las iguanas, después un grupo de saboteadores y ahora es culpa de los consumidores que gastamos más electricidad de la que necesitamos.

Lo mismo vemos con el problema económico y el desabastecimiento de productos. Primero le echaron la culpa a los empresarios de que no estaban produciendo suficiente, luego señalaron a los distribuidores de que estaban acaparando en los almacenes y ahora nuevamente la culpa es de los ciudadanos que estamos consumiendo demasiado.

Lo mismo pasa con la inseguridad. Primero le echaron la culpa a los video juegos, alegando que esa era una causa fundamental de la violencia juvenil, y ahora se han encargado de culpar a la sociedad diciendo que la culpa es nuestra porque hemos perdido los valores y la ética. Pareciera que pronto el mal estado de los hospitales y las escuelas, el colapso de las vías públicas, y la corrupción dentro del gobierno también nos la achacarán a los ciudadanos.

Culpar a otros de su propia ineficiencia y su incapacidad de gobernar no es un invento del socialismo del siglo XXI. La Unión Soviética en su momento y Cuba en la actualidad son expertos en culpar a otros de sus propios fracasos.

Sin embargo, no podemos menospreciar la capacidad comunicacional de un gobierno que controla, directa o indirectamente, casi todos los medios de comunicación. Ellos también saben que una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad. Así que el llamado es a todos los que hacemos vida dentro de la oposición a no pensar que las cosas caen sólo por su propio peso, nuestro deber es mantenernos en la calle llevando nuestro mensaje a cada rincón del país. Porque de lo contrario, este gobierno, inmaduro e incapaz pudiera gobernar más de lo que muchos pensamos.

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