opinión

Douglas Urbina

Miedo al cambio

27 Junio, 2013

Mucho se ha interpretado, mucho se ha dicho de la parábola del rico que interpeló al maestro Jesús diciéndole:

opinan los foristas

-maestro ¿qué debo hacer para ganar el reino?

Todos los que en algún momento de nuestras vidas buscando el camino no hemos internado en la palabra del Sr en busca de alivio a nuestras cargas, sabemos la respuesta a esta pregunta:

-Anda, dale tus riquezas a los más necesitados y seguidme.

Más o menos esas fueran las palabras del maestro para el joven. Esto debe haber consternado al rico en lo más profundo de su interior. A pesar de que el maestro en ningún momento le prometió pobreza y solo le indico:

-Seguidme.

Sabemos también la respuesta del joven rico.

Este se apesumbro, seguramente pondría cara de asombro al oír aquella respuesta, tal vez pensaría:

Dejar todo esto, el trabajo de tantos años de mis padres, el de muchos años de trabajo de mis abuelos y ahora están bajo mi conducción. Una situación sumamente difícil, una elección que había que pesarla muy bien. Implicaba lo que llamamos trabajo honesto, quien sabe que otras cosas.

En aquel momento no era sino un maestro que andaba pregonando un palabra nueva y sin ninguna garantía de lo venidero al lado de él. Situación muy difícil en ese instante. Seguramente entro en pánico, pensó mejor lo que tengo, al fin y al cabo ya tengo bastante, tengo lujos, comodidades, empleados en fin.
En otras palabras pudo ser el miedo a abandonar todo esto lo que no dejo tomar la decisión de seguir adelante en lo que podría haber sido un gran proyecto de vida. El maestro no lo invito a vivir en la pobreza, en ningún momento le dijo que estaba viviendo sobre algo maleficio, nefasto en medio de la opulencia que el joven tenía, muy al contrario lo invito a un reino de prosperidad, mucho más de lo que el joven ya tenia.

El maestro sabia que este vivía el destino que le había tocado vivir, eso era lo que tenía como aliento o suspiro dado por la vida , para eso, vivir . El solo le increpó a cambiar ese destino por uno nuevo, por lo que era el comienzo de una nueva era.

No es el temor a la riqueza lo que pretendía enseñar el maestro o que vivirla es malo, pretendía tal vez decirnos que nuestro miedo a dejar lo que tenemos por el camino desconocido no dejara recorrer el cielo o como le queramos llamar.
Cada uno de nosotros vive su propia riqueza, cada uno vive lo que nos toco, eso es lo que hay en nuestro día a día, pero la solo propuesta de que nos toca algo diferente como cambio entonces podamos entrar en el miedo, el pánico a lo desconocido.

A lo mejor hasta pudo haber pensado el joven:

- el carajo está loco repartir todo esto entre todos.
Cada eterno presente que enfrentamos seguramente representa a veces enfrentar este miedo, teniendo la opción de detenernos en el o cambiarnos. La riqueza nuestra es eso que tenemos hoy, es eso que vivimos a cada instante, al igual que aquel muchacho de la parábola de Jesús enfrentamos siempre el miedo de vivirlo de manera diferente, más si es un legado de nuestras familias, la herencia, los vínculos o dinámicas ocultas que tenemos con ella.

Recuerda fue la propuesta de cambio, el maestro muy conocedor de las leyes divinas, de la vida, sabia que todo lo que invertimos al universo es multiplicado y en ningún momento menciono eres malo o vives en el pecado de tener lo que tienes. Solo le propuso un cambio muy riguroso para algo mejor en lo venidero. Siempre en nuestras vidas nos enfrentamos en mayor o gran medida con el cambio, a hacerlo diferente, siempre quedándonos detenidos en lo que tenemos (ni bueno, ni malo) pedimos tener mejores oportunidades, mejores situaciones de vida, pero el cambio requiere mayores esfuerzos en nuestro ser, es la modificación de nuestro actual. El miedo al cambio nos puede detener.


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