opinión

La hora de los muertos

11 Junio, 2013

Es por la respuesta de la rectora del CNE, Socorro Hernández, por donde comienza a observarse el carácter de un régimen que no respeta para nada el estado de derecho:

opinan los foristas

-Qué haya muertos que voten, no tiene por qué ser motivo de escándalo-, consideraba en un programa de VTV; habida cuenta de la investigación que se viene haciendo en el seno de los partidos con el material, que pudieron recabar de las pasadas elecciones, y en donde ya van por más de doscientos mil los casos de un impostor, que se apodera de la identidad de un fallecido, para sufragar a favor de quien ya se sabe; con esa frescura, con la que el oficialismo despacha las cosas, la susodicha, que, incluso, les incomoda que les planteen cosas tal naturaleza.

Es aquí donde cobra vigencia ese dicho, que se ha utilizado por años en la política venezolana, de que el pez muere por la boca; pues la negativa a revisar los cuadernos de votación; que es donde la oposición dice que se corrobora la impostura, con la que el chavismo juega con la figura de los muertos, que aún se conservan, sin retirar, y yo diría que a propósito, del Registro Electoral Permanente (REP), a través de los lacayos, que se prestan para tal delito; con tan mala suerte para uno de ellos, perdóneseme la digresión, que entonces fue a consignar su voto en un centro de votación de Santa Mónica, en una de estas últimas elecciones, y al momento de entregar su cédula, resulta que se trataba de la del difunto marido de una señora, que era miembro de la Mesa de Votación, y, justo, le tocaba chequear la cédula de las personas; pero, así como el de este frustrado caso, ¿no se filtraron muchos bajo esta estrategia, con la intención de abultar más la votación del candidato del oficialismo, fuera quien fuera?

Pero decía que la negativa de entregar los cuadernos de votación, para ser revisados a la luz del día, junto a estas posturas de la rectora Hernández, de desdén total; que es posible que en nuestro país no generen crispación alguna, puesto que nos hemos habituado a estas dosis de cinismo que nos descarga esta gente desde su condición de villanos, y los que en otra época se dedicaban al pillaje, sobre todo, cuando estudiaban en la universidad, que es donde proviene esta escoria, habida cuenta de sus actividades subversivas, y de su militancia en partidos de extrema izquierda. No obstante, en el campo internacional contribuyen a dejarlos muy mal parados. Ya que esos reproches, que se permite soltar, públicamente, la rectora Hernández, a propósito de esta denuncia concreta, lo que hacen es corroborar que lo del 14 de abril fue un arrebatón. Como el malandro que le dice a uno:

-Nada de revirar; porque si te me mueves te quiebro.

Aquí la táctica es al día siguiente de las elecciones culpar a Capriles Radonski por las muertes ocurridas, a consecuencia de los disturbios que se suscitaron a nivel nacional; así como la destrucción de centros de salud; sólo por el hecho de no haber reconocido el triunfo de Nicolasote. De modo que, al igual que el malandro que lo apunta a uno, mientras lo atraca: nada de revire; así trata el régimen a la ciudadanía, empezando por el principal líder de la oposición. Claro, después la señora parapeteó el asunto, y fue cuando dijo que era imposible que una persona votara por un muerto; puesto que al REP se le hacían auditorías permanentes; sólo que se trata de auditorías de puertas adentro; pues si en algo no sueltan prendas los señores del CNE es en lo que se refiere al REP y a los cuadernos de votación.

¿Acaso la rectora Hernández, al asumir con tanto desenfado, tal delito electoral, piensa también en los triunfos de Chávez desde el 2004, y los que siempre quedaron en entredicho; aun cuando había una dirigencia opositora que se tragaba con la “nariz tapada” esta situación? Porque hay que reconocer que el chavismo terminó convirtiéndose en una especie de hidra, a medida que se fue arraigando en el poder, esto es, un demonio con varias cabezas, y por todas partes sacaba dividendos políticos; de modo que no convenía denunciar cualquier tipo de fraude, habida cuenta de la enorme abstención que se había registrado en las elecciones legislativas de 2005; que había terminado por favorecer al gobierno; un estigma que todavía arrastra la dirigencia opositora de esa época, encabezada por Henry Ramos Allup; que fue cuando se dijo que AD cometía el mismo error del año 1952; cuando llamó a abstenerse para la convocatoria de una Asamblea Constituyente perezjimenizta. Entonces derivó el hecho de que la Asamblea Nacional fue entregada en bandeja de plata a Chávez, como se dijo en su momento, y quien terminó por consolidar una estructura estatal basada en lo que Guillermo Morón califica como tiranía.

Porque, lo contrario, esto es, participar en las elecciones, por parte de la oposición, era admitir tal sistema electoral basado en la trampa; digamos, con el rabo entre las piernas, luego de haberse descubierto que esta era una gente tribinilera y sin escrúpulos, y que no tomaban en consideración radicalismos como el de no participar en eventos electorales, ya que había un organismo electoral por completo parcializado, y al que el gobierno no estaba dispuesto a negociar para nada. O corres, como reza el dicho, o te encaramas, y, no obstante, así se le pudo ganar una elección a Chávez; que fue cuando invocó esa materia orgánica en descomposición, que uno expulsa, una vez hecha la digestión, para calificar la misma; aun cuando siempre se dijo que aquel resultado había sido negociado. ¿Cómo explicar ese entusiasmo que despertaba Capriles; mientras el oficialismo a duras penas llenaba las manifestaciones a favor suyo, y no obstante perdía? En ese sentido, siempre se dijo que una de las claves de las victorias de Chávez consistía en poner a votar los muertos; como más de uno lo ha comprobado con respecto a un familiar suyo.

melendezo.enrique@yahoo.com

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