opinión

Maureen Gubbins Vásquez

La fe en tiempos de crisis

27 Junio, 2013

Los feligreses entran a la Iglesia persignándose sumisos. Al terminar la misa la actitud cambia. En el estacionamiento más de uno maldice porque está atorado en “tremenda tranca”. Ya los católicos cumplieron con “santificar las fiestas”. Se vuelve a la cruda realidad.

opinan los foristas

Existen también los católicos poderosos, aquéllos que están “por encima de Dios”. No lo necesitan. ¿Para qué, si les va tan bien?

Observamos a las viudas; padres con hijos problemáticos; gente sin empleo; matrimonios en crisis; deudas; están los enfermos y también los abuelitos solos. Seres que por distintas causas recurren a la fe implorando misericordia a Dios.

Misas de sanación, retiros espirituales, grupos de oración, meditación, rosarios, están en boga ante la crisis nacional.

Otros basan su fe en lo esotérico consultando adivinas. Estas “brujas”, luego de interrogarlos y echarles las cartas, predicen el futuro. Sus honorarios oscilan entre los doscientos cincuenta y los cientos de miles de bolívares.

He visto sacerdotes exorcizar, haciendo que estos seres “embrujados” se retuerzan en el suelo, gritando, aullando como animales, mientras el Padre trata de ahuyentar el demonio que los poseyó.

En un país esencialmente Católico como el nuestro, hay tanta gente desesperada ante la crisis. Van a la Iglesia con la esperanza de un milagro en sus vidas y a la semana siguiente visitan adivinas. Sin conocer el escabroso terreno que pisan.

La instrucción del camino a seguir está en la recopilación de los libros de La Biblia. Deuteronomo 18:9-22: “Evitar ciencias ocultas”. Levítico 19:26-31: “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos”. Levítico 20:27 “Y el hombre o la mujer que evocara espíritus o muertos o se entregara a la adivinación ha de morir”. Jeremías 27:9-10: “Y vosotros no prestaréis oído a vuestros profetas, adivinos, soñadores, agoreros, ni a encantadores, porque ellos os profetizan mentira para haceros alejaros de vuestra tierra y para que yo os arroje y perezcáis”. Zacarías 20:2: “Porque han dado vanos oráculos y vano es su consuelo: por lo cual el pueblo vaga como ovejas y sufre porque no tiene pastor”.

¿Quién más que Dios puede conocer nuestro destino? ¿Por qué confiarnos a inescrupulosos que llenan sus arcas a costa de nuestra fe? Debemos diferenciar lo verdadero de lo falso.

Cuando ante una grave enfermedad ronda la muerte, es que con un corazón contrito, la mayoría voltea hacia el Señor.

Recapacitan haciendo un recuento de sus vidas; comprendiendo que poco tuvo auténtico valor ante la incertidumbre de la propia existencia. Lo esotérico que alguna vez los enamoró pierde valor ante la inminencia de encontrarse con Dios cara a cara, o el temor al infierno.

Los difuntos son sagrados para los católicos. Su alma sale del cuerpo elevándose al más allá, dándole santa sepultura a sus restos. Se ora por el eterno descanso de su alma, guardando luto. El duelo a veces dura años. Nuestra fe nos enseña que los muertos se respetan, mereciendo descansar en paz.

Los venezolanos vivimos una experiencia que atentó contra nuestra fe cuando el Presidente Hugo Chávez (1999-2013) ordenó abrir el sarcófago del Libertador Simón Bolívar para examinar sus restos. ¿Fue un acto esotérico o ignorancia de nuestra fe?

¿Cuánto hace que los venezolanos no actuamos de acuerdo a nuestros principios cristianos? ¿Estará perdiendo nuestro pueblo su identidad? ¿Será esta la causa de nuestro infortunio?

@maureengubbins

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