opinión

El conflicto universitario

16 Junio, 2013

La crisis de la universidad venezolana es de vieja data, se corresponde con la matriz ideológica comunista que se nos quiere imponer. En efecto, el comunismo requiere de uniformidad social, solo una forma de ver la vida, aquella que la nomenclatura determina como la conveniente para que las personas alcancen bienestar, que la población debe asumir y defender como la necesaria. Importante es que crea en ella ciegamente, sin dudas que resolver, por eso cuando surgen formas distintas de pensamiento las deben acabar para evitar contrastes, así el único cemento social lo constituye la ideología comunista.

opinan los foristas

Las instituciones formadoras de valores como lo son la iglesia, la familia o la universidad son percibidas como enemigas, por cuanto su desarrollo con independencia de las líneas de gobierno, termina por debilitar su fuente de poder y a la distancia vence.

Por eso la universidad en los países comunistas, deja de ser una institución crítica y de libre pensamiento para ser inmolada en el altar del pensamiento único y de la verdad absoluta de la élite gobernante. Esas sociedades terminan en permanente atraso, donde la nomenclatura se hace de privilegios y la población trabaja y se sacrifica obedientemente para garantizarlos.

Habrá quien diga que hay países comunistas que experimentaron desarrollo, poniendo como ejemplo la URSS o China, mas solo vale apreciar lo que sucedió con ellas. Las universidades soviéticas avanzaron y llenaron de conocimientos y sueños a sus educandos, quienes cuando ocuparon las posiciones de poder no les quedó otra que protagonizar el cambio social para desmontar el comunismo. Igualmente China, con una sociedad cada vez más actualizada camina por donde ya los soviéticos transitaron. Por esto, la educación libre de la población la lleva a abrir los ojos y eso no conviene a la nomenclatura.

Si conviene seguir el modelo de Cuba o Corea del Norte, donde la población vive en atraso, dependiente de la élite gobernante, sin sueños ni futuro, en medio de la pobreza que apenas se alivia sonriendo al poder. Ese es el modelo del régimen venezolano.

Por lo anterior es que la universidad venezolana es tratada como “pera de boxeo” por la nomenclatura. La violencia es sufrida por todas, mas fundamentalmente por la UCV, quien se identifica como buque bandera institucional, bajo el criterio de que si se le “quiebra el espinazo” y se le domina, las demás caen de seguidas.

De ahí que desde hace más de diez años la UCV viene sufriendo la violencia del régimen, han secuestrado, vilipendiado, ofendido a sus autoridades, han quemado y destruido parte de sus activos, han creado grupos armados violentos que han actuado contra la comunidad universitaria, pero no han podido vencerla. Autoridades, profesores, estudiantes y trabajadores siguen ahí, terca e inmóvil, defendiendo su universidad.

El acoso presupuestario es una de las armas que el régimen usa. Los pobres salarios, bajo equipamiento, limitaciones de todo tipo es el resultado de su estrategia, o sea esto es política de Estado. Esta es parte importante del problema.

La estrategia de la comunidad universitaria va a la toma de la calle, esto es parte de su éxito, un país que entiende que su futuro depende de la universidad, de la calidad de los recursos humanos que forma, se solidariza con el grito académico y se pone a su lado, lo cual impacta en la debilidad del régimen, una opinión pública adversa. Por eso dice que oye a ver si los universitarios vuelven al nido.

En este entonces se aprecia la diferencia con Chávez, quien tenía el suficiente olfato político para prever situaciones inconvenientes y detenerlas antes de que lesionaran su fuente de poder. Estoy seguro de que Chávez hubiera actuado hace rato para evitar llegar a donde nos encontramos. Pero Maduro no es Chávez.

Ahora la opinión pública se calienta y coloca el régimen a la defensiva, lo cual le es inconveniente. Entiéndase, lo que recibe la población no puede ser el resultado de que el poder cede ante la presión, para el régimen esto es debilidad, nadie puede entender que la presión tiene efectos positivos por cuanto eso daría sentido a la lucha. En cambio, la población recibe lo que dadivosamente el régimen le dé, y tiene que ser conforme con ello, así funcionan estas ideologías. En este entorno las cosas lucen trancadas.

Tenemos un régimen dispuesto a dar, pero primero la lucha debe cesar para no dejar ver que ha sido vencido. Luego dará, no lo que pide la universidad, será lo que el régimen piense que es suficiente, hasta ahí.

Así, a criterio del régimen, lo que tenemos es una lucha de poder, a ver quién sale victorioso y quién derrotado, no es ganar – ganar, es ganar – perder. Es una forma vacía de ver las realidades, pero es la idea que tienen de la vida.

En cambio, para la comunidad universitaria suficiente es el reconocimiento de un presupuesto justo y asumir su rol académico con libertad de pensamiento y acción. Solo esto pide la universidad.

Son visiones distintas de ver las realidades y al país. Este es el problema universitario venezolano.

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