opinión

La calesita histórica

3 Mayo, 2013

Las ideologías son discursos vacíos e instrumentos salvajes de dominación si no van acompañadas de hechos concretos, verificados en forma independiente” Aforismo NEUROCODEX

“Los golpes siempre implican militares, nunca civiles solos” Vecino

“Meter al país por la senda de la conflictividad es una torpeza sin atenuantes” José Vicente Rangel

“…es una condición del carisma: permite convertir cualquier locura en verdad” Alberto Barrera Tyszka

Corría el mes de Julio de 1814. El “oficial de urbanos” José Tomás Boves, luego de semanas de sitio, celebraba la toma de la ciudad de Valencia. Invita a la propia crema y nata de la sociedad citadina a compartir la alegría del triunfo. Mantuanos, empresarios, comerciantes y ricachones dijeron “¿por qué no? Después de todo lo importante es salvar nuestra posición…” y se desvivieron en alabanzas, loas y exaltas al gran caudillo liberador… Peeeeero, la psicopatía, resentimiento social, revanchismo y malandrería del perverso enfermo captó desde el primer momento que detrás de las sonrisas, saludos, adulaciones y cortesías de los avecinados de oficio, se reflejaba el miedo y el terror que en el fondo de sus almas se agazapaba, al temer perder lo que poseían. Sudores fríos, miradas extraviadas y comportamientos falseados y manirrotos traducían las verdaderas intenciones inmediatistas que suelen caracterizar a los que únicamente están detrás de sus intereses egoístas y colocan estos por encima del bien común, aunque se conviertan en cómplices de la locura, la estulticia y la perversidad de ciertos líderes.

opinan los foristas


Para el catire asturiano, lleno de las obscuridades de un alma atormentada, aquello no podía permitirse; y al calor de los tragos y el paso de las horas, en plena madrugada dejó escapar, bajo la forma de órdenes claras y precisas, lo que era inevitable en aquel espíritu envilecido, luego de humillarlos insolentemente, proceder a torturar, castrar y decapitar a los hombres asistentes al banquete, así como violar y deshacerse de las damas acompañantes. Dictamen inmediatamente practicado por la turba hipnótica que lo acompañó en aquella noche inolvidable y ejemplar para todo aquel, que estando bajo el dominio de instrumentos de destrucción, como son mandatarios indoctos, vanidosos, soberbios y primitivos, ignora la terca y pertinaz redundancia y monotonía de la historia. ¡Cuántas veces esos hechos se han repetido en la cacofónica vivencia humana!

Regresando a nuestros tiempos, ¿hay chance de democracia? El tufo a mártires pestilenta el ambiente. Creo que estamos en hora de que la MUD escuche humilde y atentamente las voces de Isabel Carmona, Américo Martín y otros sobrevivientes del tiempo de M. P. J. Cuidado si tiene razón Cabello cuando dijo que el presidente anterior les frenaba “las locuras que a nosotros se nos ocurren”.

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