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opinión


El Nacional / ND

¡Ahora sí!

12 mayo, 2013

Todo tiene su momento.

Cuando se inicia una guerra, cuando se negocia la paz, cuando se invierte en un negocio, cuando se hace una declaración de amor y cuando se manifiesta odio. Para que esas decisiones tengan éxito deben ser el resultado de una estrategia política adecuada. Política en su sentido más amplio. Como ciencia que influye y es influida por otras como la Economía, la Sociología, la Psicología y por el pensamiento, la religión, las aspiraciones y el nivel de vida de los ciudadanos.

opinan los foristas

La política, además, es flexible y debe adaptarse a nuevas situaciones. En su sentido tradicional es un sistema para gobernar a una sociedad.

En su versión venezolana tiene objetivos enfrentados.

Para simplificar, aceptemos como cierto que el país está dividido en dos mitades con pensamientos tan diferentes que no pueden convivir sin que uno se imponga sobre el otro.

En democracia un principio indispensable es la alternabilidad. Los partidos políticos de diferentes ideologías luchan para imponerse sin ventajismo para nadie. Mientras llegan las elecciones los grandes problemas se discuten en el Parlamento. En algunos países el presidente tiene más poderes que en otros. No existe la elección indefinida. Los poderes públicos son independientes. Se respeta la propiedad privada. Los sindicatos son libres sin tutelaje del Estado. La Ley del Trabajo es para regular lo más básico de la relación obrero-patronal. La contratación colectiva fija la mayoría de las condiciones de trabajo y existen cortes laborales y centros de arbitraje para dirimir los conflictos.

En este gobierno cuya meta final es el comunismo más radical, no habrá, eventualmente, ni negociación colectiva ni propiedad privada.

Como el discurso mentiroso afirma que los trabajadores son los “propietarios” de los medios de producción ¿Con quién van a negociar? ¿Con ellos mismos? ¡No! Deben “sacrificarse” por el bien del Estado. El resultado es que se termina con una sociedad de pobres y una élite de ricos (Ya en Venezuela se aseguraron esa parte). Ante el contraste visible, entre unos y otros, el régimen tiene que recurrir a la represión que, con el tiempo, deriva en una dictadura sangrienta.

Por eso, en Venezuela no podemos permitir que el régimen vaya más allá de donde hoy está. La oposición ya inició lo que tiene que hacer.

Denunciar y enfrentar los desmanes con todos los recursos humanos que la apoyan. Maduro y sus secuaces pretenden callar la protesta anulando a los líderes de la oposición. Con un TSJ complaciente esto puede derivar en juicios amañados, prisión o salida del país de algunos.

Eso, por supuesto, si nos dejamos. Muy importante son las visitas a otros países que se han hecho denunciando el fraude electoral, el silencio impuesto a los diputados demócratas, la violencia desatada en la Asamblea Nacional que resultó en varios heridos y las constantes violaciones de la Constitución.

En Venezuela, los ciudadanos están listos para responder a los llamados del sector democrático. Convenzámonos de que aquí no habrá negociación. Los dos sistemas son incompatibles y no pueden coexistir a menos que uno de ellos haga concesiones que desnaturalizarían su filosofía de gobierno.

En lo político lo que se requiere es presión de adentro y de afuera, lo cual con el desabastecimiento, la falta de divisas y la inseguridad producirán un estado de ingobernabilidad que obligará al gobierno a entregar el poder y correr.

Lo que falta son varios “empujoncitos”.

http://quiroscorradi.blogspot.com



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