opinión

Alexander Cambero

Nicolás Maduro procónsul cubano

3 Abril, 2013

El régimen antillano tiene su representante en la cúspide de Miraflores. No es solo su himno nacional que se escucha primero que el nuestro en cadena nacional, demostrando que están dispuestos a quitarse la careta para mostrar su verdadero rostro. El gobierno de la isla delira al saber que sus intereses están protegidos por los designios de su procónsul tropical. Nicolás Maduro responde a las órdenes que imparten sus amos desde La Habana. Ellos conocen las debilidades que tiene el usurpador en el ejercicio del poder. Debido a sus carencias de todo tipo es que para la elite enclavada en el Caribe manejarlo no es una misión tan complicada como aquella de aprovechar los delirios megalomaniacos de Hugo Chávez para encauzarlos en su beneficio.

opinan los foristas

En las interioridades del chavismo manifiestan su disconformidad con alguien tan mediocre que no entusiasma a nadie con sus discursos soporíferos. Son muchas las historias que se conocen de este dirigente. Desde su flojera monumental, hasta los regaños que recibía de parte de Hugo Chávez al no cumplir eficientemente con el trabajo asignado, acompañarlo en una cruzada por lograr la presidencia de la republica es sin duda una tarea insoportable. Sino observen el rostro cariacontecido de Aristóbulo Isturiz en el acto de Anzoátegui. Su semblante lo marcaba un fastidio profundo ante la retahíla de babosadas que exponía el difuso tribuno.

Utilizando un emblema de la Roma antigua diremos que Nicolás Maduro es para Cuba una especie de procónsul del gobierno antillano. Un funcionario de confianza es colocado para que responda exclusivamente a los intereses bastardos de un elite ansiosa de ponerle la mano a los recursos con lo que cuenta otra nación. En el caso nuestro el usurpador es una pieza clave en el ajedrez del comunismo internacional. El régimen habanero sabe que contando con esta pieza en Miraflores, tienes gran posibilidad de llegarle a nuestros recursos de manera directa. Maduro es más timorato que Chávez y al no plantearse un liderazgo mundial dejará que Ramiro Valdez y Raúl Castro piensen por él. Estos saben que el sucesor es una persona absolutamente maleable como se ha demostrado a lo largo de los últimos catorce años. Nunca tuvo Cuba una oportunidad tan grande de alimentar sus arcas como ahora. Los rusos le exigían acatamiento y obediencia absoluta para poder ocuparse de su manutención. En aquella crisis de los misiles de hace cincuenta años los soviéticos negociaron directamente con Estados Unidos. Dejando a Cuba como un simple mirón que no tenía derecho a exponer sus argumentos. Los jerarcas comunistas enfrentaron toda una aureola de invencibilidad que mostraba un carismático John Fitzgerald Kennedy como paladín de Washington. Nada que ver Nicolás Maduro con estos personajes históricos que supieron darle su puesto en la cocina a Cuba. Los rusos sostenían que si ellos querían ser mantenidos tenían que lavar los platos sin chistar. En cambio el presidente encargado se arrastra ante los dinosaurios habaneros siendo un títere que manejan a su antojo.

alexandercambero@hotmail.com

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