opinión

Gobierno en patineta

23 Abril, 2013

El gobierno de Nicolás Maduro se inicia con varias debilidades. (i) Perdida importante del apoyo de su propio electorado, erosionando en cerca de un millón de votos la base electoral que heredó de Hugo Chávez (ii) Cuestionamiento del triunfo por parte de la oposición (iii) Abiertas manifestaciones de descontrol emocional por parte del Pdte. Juramentado (iv) Persecución a empleados públicos que apoyaron a Henrique Capriles (v) Cierre de los canales de comunicación y dialogo con el sector no oficial (vi) Discurso de radicalización y violencia para todo el país.

opinan los foristas


Frente a estas evidentes muestras de crisis institucional y política, Henrique Capriles ha manejado la opción de la protesta pacífica, civilizada, no violenta, incrementando notablemente su base de apoyo social y político incluso en los simpatizantes del oficialismo, a un poco más de una semana de las elecciones.

Esta crisis tiene un final impredecible en el tiempo. Lo cierto es que cada día que transcurre, la legitimidad del “Presidente Electo” parece incrementarse porque las respuestas que Maduro y su equipo político han dado a las exigencias políticas y sociales del momento, no se corresponden con respuestas democráticas ni salidas institucionales y por el contrario, se aproximan más a salidas propias de regímenes de facto, fuera de toda constitucionalidad y legalidad.

Así por ejemplo, ante la pérdida de su propio electorado, surge la amenaza y el terror a sus propios aliados. Ante el cuestionamiento del triunfo, se pretende imponer un resultado sin aportar elementos para una contundente victoria. Ante la necesidad del dialogo, se recurre al monologo y a la arrogancia, desconociendo la otra mitad del país. Y ante la imperante necesidad de paz y concordia, solo se ofrece la radicalización de la revolución, aplastando disidencias.

Esto parece un gobierno en patinetas. La patineta es chiquita, diminuta, va a gran velocidad en una pendiente muy inclinada. Quien conduce la patineta parece un gigante con pies de barro, cuerpo voluminoso, sin equilibrio y muchos vientos en su contra. Se le ve el rostro de asombro, miedo, inseguridad, ante el paisaje que reclama conductores de la paz y del dialogo.

@luishomes
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