opinión

Juan Páez Ávila

¡Por qué votar!

9 Abril, 2013

La sociedad democrática venezolana tiene el 14 de Abril del presente año la extraordinaria oportunidad de propinarle una derrota al candidato Nicolás Maduro, impuesto por el dedo del gran elector, seleccionado entre ineptos y corruptos que han actuado con servil incondicionalismo a las políticas centralistas y militaristas del jefe único del fracasado socialismo del siglo XXI.

opinan los foristas


El triunfo de la oposición liderada por Henrique Capriles Radonski en los estados más populosos y de mayor peso político en el país, lo coloca a un paso de la conquista de la Presidencia con el apoyo de un pueblo independiente y capaz de contener los desmanes políticos y económicos que viene cometiendo el heredero del Comandante en Jefe con la anuencia de unos Poderes Públicos controlados desde Miraflores. Si en la mayoría de las principales ciudades del país se mantienen la movilización y la protesta de la sociedad democrática, se puede derrotar la utilización que hace Maduro del poder del gobierno.

La disidencia en importantes sectores que apoyaron las políticas del Comandante, no sólo es evidente, sino que puede adquirir una dinámica que impulse a miles y hasta a millones de chavistas a abstenerse de votar por Maduro si no a sufragar por Henrique Capriles

Si Capriles, la oposición y la disidencia obtuvieron 6 millones 700 mil votos frente a Chávez el 7 de Octubre del 2012, hoy con una oposición más unida, con más experiencia política y una nueva disidencia, hay que votar para derrotar la ineficiencia, la incapacidad y la corrupción administrativa denunciada por el difunto Presidente, en varios programas de TV, entre los que aparecía señalado Nicolás Maduro. Hay que votar por Capriles para triunfar, fortalecer la democracia social y desterrar el totalitarismo, defender la propiedad privada al lado de la colectiva; la seguridad jurídica y la seguridad de las personas y de los bienes.

En síntesis, votar es un ejercicio democrático que ha servido en el mundo civilizado para consolidar sociedades plurales, respetuosas de los derechos humanos y ciudadanos en general, y en algunos casos, como el nuestro, evitar la prolongación de por vida del autoritarismo que representa Nicolás Maduro.

Los demócratas no tenemos otra alternativa, debemos acumular mayor respaldo de los venezolanos oprimidos y convencer al sector abstencionista a que se incorpore a la única actividad civilizada, que es el voto, para decidir el futuro del país. La experiencia nacional e internacional indica que los autoritarismos son derrotables, aunque transitoriamente se mantengan en el poder mediante la utilización de la fuerza. Su perdurabilidad depende del espíritu y voluntad de resistencia de los hombres y mujeres que creen en las virtudes del imperio de la ley, del Estado de Derecho. Cada demócrata en su área de influencia, con su palabra sincera y convincente puede y debe tratar de persuadir a sus amigos y a familiares acerca de que es posible derrotar el autoritarismo y encontrar medios legítimos y dignos de vivir en libertad y mejorar su calidad de vida.

El balance realizado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) cuyos integrantes, por razones obvias, son los más interesados en ganar y preparar las condiciones para continuar la lucha para derrotar a Maduro y a su combo, debemos reconocerlo como producto de una investigación técnica y sincera, tanto por la confianza que hemos depositado en ellos, como por la experiencia y capacidad de la mayoría. Si alguien tiene algunas críticas que hacer, debe ejercer su derecho legítimo a realizarlas, tomando en cuenta que para que sean respetables, debe fundamentarlas en estudios o investigaciones técnicas, y no apoyado en creencias o especulaciones personales, sin basamento objetivo alguno. Si no colaboramos ni votamos le estamos entregando el país a los llamados socialistas del siglo XXI, combinación del estalinismo y el fascismo, que pretenden asimilarnos al socialismo a la cubana, con las consecuencias de su pobreza y miseria humana, cárceles llenas de presos y exilio de millones de personas, y para que le sigamos regalando 100.000 barriles de petróleo todos los días.

La defensa del voto es responsabilidad de todos, pero una vez conocidos los resultados, si les son favorables a Henrique Capriles, éste ha sido absolutamente claro y categórico al afirmar que llamará a defender esa victoria, tanto al pueblo venezolano como a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Incluso alertó a quien sería su Ministro de la Defensa, un General activo, a estar atento a cualquier intento de desconocimiento de su triunfo, por parte de los enchufados en el gobierno, y le ordenó ponerse al frente con toda la Institución Armada para defender el voto del soberano, y la soberanía nacional ante una posible injerencia de los comandantes cubanos. Si Capriles está dispuesto a dejar el pellejo por la defensa de la libertad, de la democracia y el futuro del país, como lo ha afirmado, el pueblo democrático tiene todas las razones que dictan la sensatez humana y la conciencia democrática para decidir ¡Por qué votar!


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