opinión

Ya basta

23 Marzo, 2013

Las fotos del ataque chavista a nuestros estudiantes son un testimonio que usted no debe dejar de ver. En una de ellas, el Bolívar del “difunto” de fondo, en primer plano, lo que nunca quisiéramos ver.

opinan los foristas

La barbarie desatada contra los estudiantes que iban a llevar un documento al CNE por parte de las “células chavistas” alimentadas con el discurso del poder: enfrentar en la calle a quienes “injustificadamente” rechazan el autoritarismo, el miitarismo y la usurpación que viola leyes, constitución y ética. Todo el poder. Todas las violaciones. Todos los atropellos.

No hay autoridad que responda a las víctimas, el régimen incita delicuencialmente a tomar las calles para poner de rodillas a la oposición y una vez que lo hacen las instituciones serviles mandan lacayos robotizados que no ven en el llanto de la muchacha aterrorizada o en el rostro herido del muchacho desarmado, armado solo de ideas, a otro ser humano, a otro venezolano mas con los mismos derechos, sino objetivos de odio con los que se vale herir, insultar, matar.

El jueves, estas imágenes recorrieron el mundo enseñando la Venezuela de Maduro y sus cómplices, la misma que el “difunto” ordenaba “echar gas del bueno” sin importar que se ahogaran los ancianos que les acompañaban, ni que cayeran unos tras otros heridos por “chinazos!, perdigones, disparos o empujones.

El jueves también Maduro convocaba “la paz de Chavez”. Este viernes está en el Zulia al lado de ese sinónimo de traición que es Arias Cárdenas, comprando la conciencia zuliana con dinero que “yo puedo sacar ahorita porque soy el Presidente Constitucional de Venezuela”. Delinque públicamente asumiendo el atropello a la Constitución y más ofende al venezolano común que ha soportado la mentira, el engaño, la traición.

Hoy nadie que no esté comprado por este vicioso poder ignora la realidad venezolana.

Menos puede ignorarla Venezuela.

El régimen enseña una y otra vez un documental cuajado de mentiras y odio “Prohibido olvidar”.

Nosotros no nos deleitamos en otro igual de manipulaciones y venganzas, pero también nos está prohibido olvidar. Porque todavía corre sangre por nuestras calles, todavía mienten, roban, secuestran, matan. Esa muchacha llorando aterrorizada es la Venezuela de hoy. Y el muchacho que la abraza con fuerza para protegerla también.

¡No nos engañemos! Nos toca a nosotros rescatarla, defenderla. Salvarla. Se están usando todas las armas sucias inimaginables, desconocidas a la Venezuela democrática y decente.

Nicolás no sólo llama “fariseo”, “jefe del odio”, “perverso”, “Poncio Pilatos” a Capriles, sino que induce sin picardía pero con vileza a cuestionar la sexualidad del adversario utilizando a su mujer en una bajeza repudiable.

No puede soltar al “difunto”. “Yo, Nicolás Maduro Moros, te voy a derrotar en nombre de Chávez”.

Nicolas que es también “hijo de Chávez”. Insultos, ventajismo, devaluaciones, la mismita inseguridad, la mismita corrupción, las mismitas violaciones… Se quedan también con Globovisión. Mientras unos estudiantes son atacados impunemente ensangrentando calles, otros cantan el himno cubano coreando el atropello que entrega nuestra soberanía sin pudor alguno. ¡Ya basta!

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