opinión


Notitarde / ND

Un personaje incómodo

1 Marzo, 2013

“Solo abandonan el poder absoluto, con la facilidad con que él acaba de hacerlo, aquellas rarezas que, en vez de codiciarlo, desprecian el poder. No era un hombre carismático ni de tribuna, como Karol Wojtyla, el Papa polaco. Era un hombre de biblioteca y de cátedra, de reflexión y de estudio, seguramente uno de los Pontífices más inteligentes y cultos que ha tenido en toda su historia la Iglesia católica. En una época en que las ideas y las razones importan mucho menos que las imágenes y los gestos, Joseph Ratzinger era ya un anacronismo, pues pertenecía a lo más conspicuo de una especie en extinción: el intelectual. Reflexionaba con hondura y originalidad, apoyado en una enorme información teológica, filosófica, histórica y literaria, adquirida en la decena de lenguas clásicas y modernas que dominaba, entre ellas el latín, el griego y el hebreo.” Mario Vargas Llosa, El País de España, febrero 28 de 2013.

opinan los foristas


El pequeño Vaticano

El Vaticano es una poderosa nación con sus fuertes tentáculos, miserias y virtudes, sotanas y fluxes, jardines esplendorosos, tesoros inenarrables, en donde campean la codicia, la ambición, la intriga, el pecado venial y el mortal y en donde la historia ha dejado suficientes libros para entender que allí adentro se cocinan todos los menús servidos sobre una mesa de la que cada quien toma para sí lo que le conviene. Por cierto, se lee en Wikipedia que en noviembre de 2006 se publicó un libro que revela la cocina del Vaticano, y realiza un recorrido por la gastronomía histórica desde el primer Papa hasta nuestros días, aderezado con una colección de recetas que incluyen menús tan representativos como el de la Última Cena o los platos favoritos de muchos de los Papas. La autora del libro comenta que la gastronomía de este país es «una de las más complejas y ricas del mundo, mucho más que la de cualquier Casa Real».
En todo caso, en ese lugar prodigioso y mundano, se cocinan todas las batallas que no se conocen y que a veces salen a la luz pública como lo fue el escándalo del famoso Banco Ambrosiano que en su época se dedicó a la sucia práctica del lavado de dinero sucio, castigado en uno de los diez mandamientos que pide no robar. Poco a poco se han ido conociendo prácticas “non sanctas” de la grey cristiana como la pederastia dentro y fuera del vaticano, además de los muchos documentos publicados por el diario La República de Italia en los cuales se señalaba al Cardenal Bertone y al secretario del Papa como “los responsables” del escándalo que sacudió recientemente al pequeño estado papal.

Benedicto XVI aterrizó en el Vaticano como un astronauta a territorio extraño, ajeno a lo que ocurría en aquel poderoso imperio. Intelectual de base, investigador de nacimiento, estudioso de la Biblia, no podía echarse atrás ante la imposición de convertirse en el representante de Dios en la tierra o sea en el padre espiritual de 1.400 millones de seres que están por encima de los pecados cometidos por los grandes cacaos de la iglesia, y siguen, devotos, participando del espectáculo de la Plaza de San Pedro y de la siempre inspiradora presencia del Pontífice en sus viajes por todo el mundo.

La hora nona

Lo vimos ayer cuando en un acto de sinceridad consigo mismo, el Papa Benedicto XVI resolvió darse de baja asumiendo que está viejo y cansado pero en el fondo de su alma comprendiendo que no puede cambiar las reglas de la iglesia y menos proponer aires nuevos a una grey apegada a viejas y conservadoras tradiciones, entre las cuales figura el no lavar los trapos sucios que por fin vieron la luz pública en Vatileaks, alimentado por quienes han querido lavar la imagen de la iglesia.

Es posible que algún día se escriba la historia de Benedicto XVI y su esfuerzo por cambiar el lado oscuro de algunos de sus hijos espirituales. Ayer se despidió anunciando que nunca más lo volverán a ver y que se retira a un monasterio para meditar y a buen seguro para llorar una derrota ante una guerra en la que no pudo esgrimir sus armas para complacer a los millones de seres cristianos que a su paso le mostraban las injusticias cometidas en este mundo pervertido.

“¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo”, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo?. Saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano. (Lc. 6, 41 – 42).

Sacó la brizna , pero le colocaron el trapo blanco sobre el ojo, cuando se enteró de los 200 niños sordos violados repetidas veces en una parroquia estadounidense por un párroco pederasta. (Publicado en el NYT ) No habló de ello, no se pronunció públicamente sobre el asunto o no le permitieron hacerlo. Estaba preparando su renuncia. Demasiado para un hombre solo que había soñado con ser escritor.

Adiós, Benedicto.

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