opinión

No les gusta la política sucia… ahora

24 Marzo, 2013

Exigen respeto por aquel a quien ahora tantos llaman su padre, y califican de sucia la política de la Oposición. En política, Chávez ha sido protagonista evidente desde hace más de 21 años (conspirando en las sombras mucho más tiempo), pero señalan “la suciedad, como exclusiva de la política opositora” y muy específicamente nombran a Henrique Capriles, como destinatario primordial de esa personal condena, en cada aparición de los subalternos, en especial desde que Chávez desapareció el 8 de diciembre del 2012, frente al féretro en los actos “solemnes” y proselitistas del 8 y el 15 de marzo, y siguen desde entonces, en toda actividad y cadena que nos imponen.

opinan los foristas

No contamos la mayoría de los venezolanos con la posibilidad de ser vistos y oídos en cadena nacional, que luego se multiplica en sumarios noticiosos alrededor del mundo. Ese es un privilegio de muy pocos, del cual se ha hecho uso y abuso intolerables desde que a Chávez le dio por utilizar los medios a capricho. Las cadenas hasta 1998, eran poco frecuentes, breves y de contenido importante que justificara su utilización, manteniendo el debido respeto y el mínimo decoro respecto del tiempo de los venezolanos, incluso en la época de CAP, quien se mantuvo como el presidente más megalómano entre los políticos contemporáneos, hasta que Chávez lo desplazó, y lo dejó muy atrás. Apenas podemos, algunos, expresar nuestras Opiniones a través de modestos artículos, que son publicados en medios de muy limitada audiencia, en nada comparables a la inmensa parafernalia mediática al servicio del personalísimo proyecto de Hugo Chávez, pero es lo único que tenemos a nuestro alcance y lo utilizamos, ejerciendo nuestro Derecho de Libre Expresión, que no es dádiva de ningún individuo o régimen, aunque a menudo conlleve riesgos su ejercicio cabal y responsable.

Se acumulan pues, las docenas de tradicionales declarantes del oficialismo que exigen respeto a su líder y, simultáneamente, descalifican y agreden a todos los que no comparten ni sus acciones ni sus propuestas. Permítame recordar acá, parte de la praxis, no toda, que llevó a cabo Hugo Chávez, desde el momento en que decidió participar en política, a fin de contar con más elementos en base a los cuales determinar el grado de suciedad de la política en Venezuela, y el respeto que merece cada quien.

En 1971 ingresa Chávez a la Escuela Militar, como parte del Plan B de los grupos que seguían lineamientos del castrismo, en virtud de la evidente derrota que las guerrillas del Plan A del proyecto fideloestalinista habían sufrido. No ingresó por vocación, más bien su obsesión era ser pitcher, y llevaba el propósito de usar las armas que la Nación le confía a los uniformados, en riesgoso monopolio, para violar la Constitución y su Juramento de lealtad a los gobiernos legítimos, surgidos de elecciones democráticas, con respaldo popular mayoritario (lo que nunca logró la guerrilla). De modo que el germen de la violencia y el golpismo ya le acompañaba entonces, falso que desarrollara su “rebeldía” por la corrupción blanquiverde o los sucesos del Caracazo. Algo sucio.

Conspiró desde su ingreso al mundo militar, a finales de los 70 se hizo militante del Partido de la Revolución Venezolana, RUPTURA, con el alias de “José Antonio”, frente legal de la guerrilla remanente, liderada por Douglas Bravo. Fue formando su secta dentro de las FFAA, hasta que el 4 de febrero de 1992 encabeza el sangriento y fracasado golpe militar, cuando con engaño llevó a la tropa bajo su mando desde El Pao a Caracas, buscando derrocar al Presidente CAP (matarlo, o juzgarlo sumariamente y probablemente fusilarlo, en anacrónico remedo de las primeras andanzas de la revolución cubana, de cuyos dogmas era enfermizamente adicto). Produjo decenas de muertes, mucha destrucción insensata, una ridícula réplica el 27 de noviembre, y sin embargo, fue ganando una creciente popularidad, generada por el gran descontento que se acumulaba contra los recientes gobiernos de AD y COPEI, por las dimensiones de los problemas esenciales que dejaron de resolver. No hay transparencia ni limpieza en su infiltración, su traición y los dos golpes que trajeron luto y dolor a Venezuela.

Apenas dos años estuvo en la cárcel, disfrutando de un trato privilegiado, que no le impedía las visitas cualquier día, entrevistas, y sale como si no hubiera matado una mosca, gracias al celestino sobreseimiento (que le deja intactos sus derechos políticos) del inescrupuloso Caldera, que pudo volver a Miraflores, encaramado en la demagogia, primero solidarizándose con *el golpe del 4F, después dándole la espalda al partido que fundó, donde *castró cualquier posibilidad de sucesión, luego fundando el populista *partido del chiripero (tres elementos precursores del chavismo). La consigna más frecuente en sus mitines del 98 era “vamos a freir las cabezas de adecos y copeyanos”, lo cual estoy seguro infundía temor hasta en sus propios padres, Elena y Hugo de los reyes, dos copeyanos tradicionales e intensos. Algo de suciedad refleja este párrafo.

En diciembre del 99, luego de once días de pertinaces e ininterrumpidas lluvias, los expertos le señalaron la necesidad impostergable de ordenar la evacuación de la población de esa franja del litoral de Vargas, por la evidente amenaza latente en la masa gigantesca de tierra empapada hasta el subsuelo, en esa porción de la cordillera de la costa con gran pendiente y una longitud de más de dos kilómetros desde la cima. Optó por no cumplir sus deberes para con decenas de miles de personas que ni siquiera oyeron advertencias del gobierno y fueron víctimas del peor deslave ocurrido en el país. La única prioridad del presidente era el proceso de ratificación de la nueva Constitución, y no estaba dispuesto a desviar ningún recurso de ese específico fin político, aunque con esa negligencia condenase a muerte a quienes quedaron sepultados bajo lodo y rocas, una cantidad hasta hoy no definida, pero innegablemente muy elevada. Nada prístino.

El 11 de abril del 2002 ocurrió en Caracas la marcha más multitudinaria que ha habido en Venezuela, en toda nuestra Historia, y era de protesta contra su pésimo gobierno. Más de un millón de personas desfiló de este a oeste de la ciudad, y su vanguardia fue emboscada desde el Puente de Llaguno y sus alrededores, por un enjambre de gatillos alegres, que asesinaron a 19 y dejaron muchos heridos. Chávez impuso una cadena para referirse a asuntos fútiles, e impedir que las imágenes de la Masacre fueran transmitidas. Las televisoras dividieron las pantallas, en una mitad cumplían la rara arbitrariedad y en la otra mostraban las escenas de los crímenes contra manifestantes desarmados, que ejercían sus Derechos a transitar y protestar democráticamente. La masacre sucedió en un área totalmente controlada por la Casa Militar, y sin embargo una treintena de vagos armados disparaba a su libre albedrío desde Puente Llaguno, ninguno de ellos ha sido juzgado, y por esos crímenes fueron culpados los jefes policiales que impidieron que la cantidad de víctimas fuese más alta. También se abortó una tragedia mayor al ser desobedecida la orden presidencial de activar el Plan Ávila, que implicaba sacar a la tropa y los tanques a las calles, para sofocar una manifestación ciudadana. ¿Sucio?

En el 2003, ejerciendo un Derecho que la Constitución ofrece, más de tres millones de ciudadanos firman solicitando un Referendum Revocatorio del mandato presidencial, pero el régimen maniobra para, en complicidad con el CNE (de mayoría chavista) no reconocer que se había alcanzado el requisito de suficientes firmas (todo indicaba que la mayoría votaría a favor de revocar el mandato). Exigen una nueva recolecta de firmas, retardan por un año la realización del Revocatorio, lapso durante el cual implementan las Misiones de diseño castrista, repartos dadivosos para comprar votos, y elaboran la Lista Tascón, mecanismo fascista ordenado por Chávez para identificar y amenazar a los millones de firmantes que solicitaron el Referendo Revocatorio. La lista ha estado en permanente uso desde entonces, y establece un Apartheid que excluye a quienes en ella aparezcan, aunque en algún momento le cambiaron el nombre por Maisanta sigue en vigencia, discriminando y perjudicando a quienes no respaldan al proyecto castrista.

En diciembre del 2007 su propuesta de Reforma a “la mejor Constitución del mundo” fue rechazada por la mayoría de los electores, y Chávez interrumpió prepotentemente una transmisión en cadena de un grupo de militares, para calificar el resultado como “una victoria de mierda”. En el 2010, a sabiendas de que ya no los respaldaba la mayoría de los venezolanos, aplicaron el método tramposo del Gerrymandering o de la Salamandra, que mediante la modificación de los Circuitos Electorales permite al bando que obtiene menos votos del total, hacerse de una mayor cantidad de curules en la Asamblea Nacional. Con 48% de la votación se adjudican 98 diputados, en tanto que la Oposición con 52% sólo obtiene 67 diputados. Hasta de muy lejos se ve lo sucio.

El lenguaje de Chávez iba de lo chabacano a lo ofensivo en distintas gradaciones de vulgaridad y agresión. Lo mismo descalifica o insulta a un opositor que a un Jefe de Estado que no forme parte de su troupé de compadres ideológicos y mantenidos. Doy a continuación los términos que figuraron en su elegante, amable y democrático discurso; Escuálidos. Vende patria. Cachorros del imperio. La canalla. Ladrones. Hipócritas. Perros. Gusanos. Arrastrados. Sapos. Vendidos. Apátridas. Come mocos. Cobardes. Terratenientes. Deshonestos. Falsificadores. Estafadores. Chupa sangre. Criminales. Imperialistas. Agentes de la CIA. Majunches. Borrachos. Traficantes. Drogadictos. Contrabandistas. Sicarios. Delincuentes. Mercenarios. Son un cáncer. Son tumores. Cabezones. Matasanos. Explotadores. Torturadores. Pulgas. Los curas tienen al diablo bajo las sotanas. Desquiciados. Locos. Necrófilos. La nada. Disociados. Sanguijuelas. Siete cueros. Desalmados. Insensibles. Puntofijistas. Retrógrados. Pitiyanquis. Dragones de Komodo. Serpientes. Víboras. Colonizadores. Demonios. Sátrapas. Golpistas. Conspiradores. Antipatriotas. Entreguistas. Traidores a la patria. Vampiros. Ejes del mal. Cobardes. Llorones. Chillan como cochinos. Bacterias. Miserables. Terroristas. Falsos. Paqueteros. Aliados de las potencias mundiales. Recaderos. Perros de la guerra. Mensajeros de la muerte. Realistas. Antibolivarianos. Enanos del intelecto. Fusiladores de espíritus. Carceleros. Moscas. Insectos. Excrementos. Manipuladores. Cachetes de puerco. Ratas. Perros. Tropas de asalto. Saqueadores. Comeniños. Guerrilleros urbanos. Esclavistas. Calumniadores. Bolsiclones. Caraduras. Desnaturalizados. Corroídos por el odio. Desmadrados. Especuladores. Fascistas. Acaparadores. Sepultureros. Carroña. Basura de la historia. Egoístas. Estafadores. Embusteros. Capitalistas. Mandaderos de las transnacionales. Podridos. Doble cara. Moribundos. Preservativos. Desquiciados. Inútiles. Descarados. Cínicos. Tramposos. Fraudulentos. Desechos. Caimanes. Lombrices. Flojos. Vagos. Brutos. Prostitutas. Malasangre. Cavernícolas. Reposeros. Termitas. Plagas. Abusadores. Desadaptados. Hampones. Hienas. Miserables. Zamuros. Cuervos. Lambucios. Coberos. Marruñecos. Trogloditas. Gorilas. El que no sea chavista no es venezolano. La función debe continuar (luego de la tragedia de Amuay). Todo esto ¿ no es lenguaje sucio, desconsiderado e irrespetuoso?.

Otras menudencias que debemos señalar; Cuando murió CAP, dos veces presidente, Chávez dijo: “No habrá luto nacional porque hoy murió un dictador, un corrupto”, y la corrupción no ha sido ni de lejos erradicada del proceso, en tanto que es cuesta arriba llamar dictador a quien acató y cumplió un apresurado dictamen de la Corte Suprema que lo separaba de la presidencia, demostrando su respeto a leyes e instituciones. El Consulado en Miami permanece arbitrariamente cerrado desde hace más de un año, perjudicando los Derechos del grupo más numeroso de venezolanos en el exterior. Los Presupuestos nacionales se calculan cotizando el barril de petróleo en $50, la mitad de su valor de venta promedio, lo que deja sin Contraloría el gasto de un presupuesto paralelo, usado para las donaciones locales e internacionales y otros destinos no declarados. La Misión Vivienda surge luego de 13 años de muy escasa preocupación en ese aspecto y ante la evidencia del elevado impacto electoral, de esa Rifa en que se anotan los millones que fueron desatendidos o hacinados en insoportables Refugios “temporales”. La creciente Inseguridad ha ido aumentando el número de asesinatos de 4.300 anuales en 1998, hasta totalizar 170.000 en los 14 años del régimen, alcanzando 21.700 en el 2012, es obvio que la participación directa de la gestión gubernamental ha hecho posible que el crimen no se estancara ni creciera a menor ritmo. No son sólo los asesinatos. Atracos, Secuestros, Agresiones y Violaciones también se han multiplicado en esos niveles tan alarmantes, igual que las cifras de Impunidad de los delincuentes, quienes con armas controlan las cárceles, y negocian con el régimen. Presuntos médicos cubanos, más de 20.000 desde 2003, han estado ejerciendo esa difícil profesión sin cumplir el requisito legal de hacer la Reválida. No han demostrado su condición de galenos ni su nivel de preparación y experiencia, y sin embargo han desplazado a los graduados de las Facultades de Medicina de nuestras Universidades tradicionales, las que comprobadamente preparan satisfactoriamente a sus estudiantes, quienes dedican a sus semestres, exámenes y pasantías, el tiempo y el esfuerzo reglamentarios.

El humillante trato que desde distintas instancias dio el régimen a Franklin Brito, a quien le invadieron su finca, calumniaron, privaron arbitrariamente de libertad y a la fuerza internaron en un pabellón psiquiátrico, para a la usanza estalinista degradarlo y calificarlo de loco, por negarse a aceptar los abusos del poder y no dejarse doblegar en su Dignidad y en sus Derechos. Los viajes de Antonini y otros mensajeros, con remesas en efectivo, de dólares en maletines, para “apuntalar” en la más absoluta discreción a los amigotes del clan populista de la izquierda borbónica. Las insólitas ayudas enviadas a Nueva York y Londres, dos de las mayores metrópolis del primer mundo. Los aspectos no aclarados aun en los graves sucesos de Cararabo y el Caracazo, las relaciones con las FARC, el ELN, la ETA, Alexis Vive, La Piedrita, los Tupamaros. El paradero del billón de dólares que ingresó al país en el lapso 1999-2012, un millón de millones cuya trayectoria y destino final no ha sido explicado a los venezolanos.

Y nos falta el hermetismo, la desinformación y la adulteración de los hechos, en todo lo relacionado con la enfermedad y la muerte del presidente electo el 7 de octubre, muerto presuntamente el 5 de marzo, sin haberse juramentado, ni haberse presentado jamás ante los venezolanos el equipo de médicos que le atendió, el reporte que indicara diagnóstico y pronóstico con respaldo de historia clínica, resultados de exámenes de laboratorio, imágenes de rayos X, Ecosonido, Tomografía, el respaldo imprescindible en todo caso que involucre a un ciudadano que ejerce funciones de gerente de los asuntos del Estado, dentro de la más absoluta transparencia, como corresponde a cualquier país moderno y civilizado, regido por el marco legal, no por arbitrariedades individuales o grupales. De la opaca y contradictoria información que el país recibiera durante el lapso del 8 de diciembre al 5 de marzo, surgen muchas dudas y la certeza de que algo grave ocultaban. Las incoherencias sobre la intención de embalsamar el cadáver, modificar la ley para llevarlo al Panteón Nacional de inmediato, la exagerada intensificación del Culto que ya practicaban desde mucho antes, y la utilización del difunto como pivote esencial de la campaña electoral, profundizan las sospechas de que la realidad pudiera ser muy diferente de la versión oficial. Ven la paja en el ojo opositor, no las vigas en sus propios ojos. Hay razones de sobra para Votar por lo contrario de esta barbarie anacrónica.

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