opinión

David Guenni

Carta abierta a los que aún duermen

3 Marzo, 2013

“Seguir manteniendo la jovialidad en medio de un asunto sombrío y sobremanera responsable es hazaña nada pequeña: y, sin embargo, ¿qué sería más necesario que la jovialidad?”. Friedrich Nietzsche

No. No escribiré de forma epistolar. Pero sí le dedicaré estas líneas a todos aquellos que, queriendo libertad y dignidad para sí y para sus familias, siguen en el letargo impuesto a los sujetos de este país por parte del sistema putrefacto y decadente; sopor que hoy domina el escenario nacional. Sé que son muchos. Pero son más los que poco a poco despiertan. En efecto, como diría aquella desdichada cuña de la “oposición” oficial en la campaña del 7-O: “cada vez son miles y miles y miles…”.

opinan los foristas

Alrededor de la conmemoración del 23 de enero, recuerdo una de las preguntas que los representantes de medios de comunicación hacían a los jóvenes líderes de la resistencia (“”), que por ese entonces entrevistaban: “¿qué los asemeja a ustedes a las generaciones del 1928 y 1958?”. Y la verdad es que gran parte de las respuestas me produjeron profunda consternación. De hecho, pensé en el consejo de Nietzsche sobre tomarse las cosas más serias de la vida con jovialidad. Solté entonces una pequeña carcajada.

La gran diferencia con respecto a las archi-famosas generaciones del ’28 y del ’58 en Venezuela, es que la nuestra no tiene ni la más mínima idea del enemigo contra el cual se enfrenta… ¡Ni hablar del hecho de que al menos aquellas generaciones de resistencia poseían coherencia ideológica y contaban con un cuerpo doctrinario! -Esto, a pesar de ser justamente aquellas las ideologías que abonaron el terreno para la llegada de la pesadilla que hoy vivimos.

Nuestra generación, que algunos amigos y yo bautizamos como la “Generación del 64” (OJO: por el Nintendo 64, solo por eso), no sabe por qué luchar, ni por qué lucha -si acaso lo hace- y, por ende, mucho menos conoce realmente el cómo. El enemigo al cual nos enfrentamos en esta guerra es el Neo-comunismo o, como a mí me gusta llamarlo, el Comunismo-tropical-caribeño. Entonces ¿estamos en la lucha en contra de una idea? Claro que sí, pero toda idea dominante tiene una élite que la respalda y la impone sobre los que la compran, y/o sobre los que no la resisten ni la combaten. Esta élite ¿por quiénes está compuesta? ¿Dónde reside? ¿Cuáles son sus planes ulteriores? Dejaré estos temas para futuros escritos, aunque… ya va… Al menos diré esto: el asunto no es solo contra Venezuela, porque el territorio en donde pretende erigirse como hegemonía este contraataque de la izquierda internacional(ista) es, al menos en esta fase, la totalidad de América Latina.

Por cierto, hace unas líneas mencioné a la guerra. Y sé que los negacionistas, apaciguadores de oficio, guabinosos y blandengues, dejaron de leer el artículo a partir de ahí. Pero NO me interesa. Me interesan los que quieren despertar. ¿Cómo no ser radical cuándo te están quitando la vida y cuando, además, la vida que te dejan no tiene sentido vivirla? Lo digo de esta forma para que vislumbren mejor el siguiente punto: el porqué de la guerra y el porqué del ponerse en pie de guerra. Nosotros luchamos por la Libertad del hombre, en dignidad. Queremos un renacimiento del individuo-persona que es independiente, responsable, merecedor de lo que tiene y consigue. Queremos volver a vivir en un mundo en donde la existencia humana sea realmente humana, cualitativamente diferente de la del animal. Queremos una sociedad de personas que sean capaces de ganarse el derecho de vivir una vida auténticamente humana, o sea, libre. Rechazamos, por ende, el conformarnos con vivir en una sociedad de esclavos, indistintamente de que estén bien alimentados o no. No queremos un país compuesto por vidas que rayan en la animalidad; porque una vida sin Libertad es una vida desperdiciada.

En el comunismo ya se está muerto en sí. Marx sentó las bases para la “existencia” de un “Hombre” que es un muerto-en-vida. Yo creo que por la vida vale la pena jugársela. Hago caso omiso de las fétidas voces de quienes ni por eso pelean. ¡Ánimo a todos los que sentimos respeto por nosotros mismos y nos queremos mucho! El futuro YA es nuestro. Pero conquistarlo es un verdadero asunto de vida o muerte.

Sintetizo. Nuestro enemigo: el Comunismo (en todas sus formas/disfraces). –No es como dicen los trasnochados -e interesados- de la izquierda de siempre: “militarismo”, “caudillismo clásico”, “fascismo”, “nazismo bolivariano”, “burguesía nacionalista”, etc. ¡Por favor!… Nuestra lucha: la Libertad del hombre digno. –Y respondo a la típica pregunta que hacen las generaciones ya quemadas por el pasado, carcomidas por las culpas y los prejuicios, faltas de imaginación y norte claro, desprovistas de ética: “¿pero qué hacemos entonces?”. Yo les digo a los dormidos: despierten. Les digo a los despiertos: procuren la apertura de los ojos de otros. ¡Cómo pretenden encontrar la ruta correcta si caminan sonámbulos! –Para re-generar al país y al continente hay que destruir la podredumbre de sistema que nos domina. Esa destrucción empieza en la consciencia más individual.

De ahí en adelante, los fuertes de espíritu, los espíritus libres, los hombres y mujeres de la dignidad y la entereza… serán ellos quienes iluminen el camino. En una palabra: los protagonistas de la Venezuela Futura.

Y vuelvo con Nietzsche: “aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los ‘cómos’”.

@DavidGuenni

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