opinión

Juan Páez Ávila

Capriles deben ganar

26 Marzo, 2013

Las crisis políticas, sociales o económicas que pueden afectar a cualquier país del mundo, en los que las soluciones se buscan a través de un cambio de gobierno, mediante la realización de elecciones, los pueblos eligen a quien se conecta con mayor propiedad con sus angustias y problemas, y no se preguntan si los candidatos a sustituir el caos, son de derecha o de izquierda, como sucedió en España, en la que una mayoría de españoles eligió a Rajoy, señalado como un representante de la derecha, y en Francia, en la que los franceses escogieron a Hollande para presidente, considerado un hombre de izquierda.

opinan los foristas


De allí que el señalamiento por parte de Nicolás Maduro y sus seguidores, supuestamente contra Henrique Capriles de ser el candidato de la derecha, no ha impedido que el Gobernador de Miranda se convierta en un fenómeno electoral, vitoreado por pueblos enteros, que salen a las calles y avenidas, sin distingo de color político, incluyendo a miles de chavistas, a acompañarlo y respaldarlo como candidato a la Presidencia de la República.

Y aunque los chavistas recalcitrantes, obnubilados por los dogmas del estalinismo, protesten e insulten, para que les baje el delirio de la prepotencia que los puede empujar a todo tipo de locura, deben recordar que su comandante Hugo Chávez ganó la contienda en 1998 con los votos de adecos y copeyanos descontentos. Los millones de votos que obtuvo no los trajo de Cuba ni vinieron de Marte. Los mismos adecos y copeyanos que eligieron a Carlos Andrés Pérez y a Rafael Caldera, para citar sólo dos, en gran parte fueron los que elevaron a la Presidencia a Hugo Chávez, y hoy caminan, trotan y corren detrás de Henrique Capriles, no sólo para saludarlo, los hombres, y besarlo las mujeres, sino para decirle que será el próximo Presidente de Venezuela.

Los venezolanos viven igual o peor que cuando eligieron al Comandante, pensando en que un militar frenaría al hampa, que por lo contrario se ha desbordado y apoderado de las calles y de las cárceles; que acabaría con la corrupción, pero a algunos de sus más altos colaboradores los señalan no sólo en Venezuela sino en todo el universo democrático, como los grandes traficantes, que se han enriquecido ilícitamente con los dineros públicos y el narcotráfico; que resolvería el problema del alto costo de la vida, y hoy la inflación más alta de América Latina y una de las más altas del mundo, vuelve sal y agua los aumentos de sueldos, el salario mínimo no le alcanza a los más pobres para la cesta alimentaria, menos para la canasta básica; que iba a resolver el problema de la vivienda, y el déficit ha aumentado a más de 2 millones. Y si le agregamos los apagones en las principales ciudades del país, grandes y pequeñas, por falta de planificación e inversión, queda patentizada la incapacidad de la camarilla militar y civil que Chávez dejó para dirigir la Presidencia provisional, ministerios e institutos autónomos. Y lo de PDVSA es igual en cuanto a la ineficiencia de sus altos dirigentes, pero peor cuando pensamos en la importancia que ha significado para el país la producción petrolera, hoy disminuida y las refinerías a media máquina, al extremo que el gobierno tiene que importar millones de litros de gasolina, más que la sacan de contrabando altos funcionarios militares y civiles.

La debacle de la administración pública le abre el camino a Capriles hacia un triunfo en las próximas elecciones presidenciales del 14 de Abril, para sustituir un gobierno que no ha tenido un funcionario medianamente capaz y eficiente, como los denunció en vida el Comandante Chávez. Pues ya el gobierno va para los 14 y Nicolás Maduro no tiene nada más que ofrecerle a los venezolanos, que no se calan más su demagogia, mentiras que ha querido transformar en verdades, que el pueblo se las cobrará votando por Henrique Capriles el día 14 de Abril.

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