opinión

Una propuesta económica desde la socialdemocracia

11 Febrero, 2013

“Todo programa de desarrollo comunal impone una mayor atención al papel que pueda desempeñar el capital humano en el desarrollo económico” Rómulo Betancourt, 1960

Venezuela sigue siendo una sociedad incapaz de crear riqueza. Obsesionada, por el contrario, en redistribuir la poca existente, con una visión clientelar. Eso se demostró en la última devaluación ordenada por el gobierno nacional, a pesar de tener un barril de petróleo que supera los cien dólares.

opinan los foristas

El chavismo intenta que sigamos soñando con modelos económicos imposibles de realizar porque se sustentan en el clientelismo. Evaden la realidad y la pretenden sustituir con la repetición de políticas que no han funcionado, al recrear en el pueblo bonanzas económicas ficticias, no sustentadas en el trabajo, la productividad, la competencia, y la solidaridad.

Las debilidades económicas venezolanas vienen por un manejo errático del sistema monetario, iniciado por una corrupción galopante, el regalo indiscriminado de dinero público a otros países y, en especial, un mal diseño de los procedimientos de gestión pública, colocando mil alcabalas administrativas y engorrosos procedimientos. El gran ejemplo es Cadivi, que nació –por lo menos en la teoría- como ente distribuidor de riqueza y terminó siendo el gran muro que no permite a los venezolanos adquirir bienes y servicios.

El mal uso de recursos, la falta de autoridad ética y la negación de lo venezolano por parte de gobierno han sido terriblemente dañinas. La corrupción y el uso de políticas públicas a favor de unos pocos, o con la finalidad de favorecer a unos pocos con fines distintos a los creados, nos llevaron a tener un gasto público inmenso con unos mínimos históricos de eficacia. Solo la maquinaria comunicacional del gobierno sostiene a las misiones, que no llegan a la gente sino en la televisión.

Para ello, es necesario promover, y así lo hacemos desde una visión socialdemocráta, la creatividad individual como eje del desarrollo económico pero con un sentido colectivo del desarrollo. Es decir, una economía abierta, con sentido del capital pero con finalidades y visiones sociales. Formas de capitalismo colectivo bajo las figuras de pequeñas y medianas empresas, en un marco de libertades de mercado que permitan su desarrollo, sin excluir a la gran empresa. Siguiendo al premio Nobel de economía Amartya Sen, más que redistribuir prebendas y favores, lo que hay que redistribuir son oportunidades, capacidades para que las personas y comunidades puedan tener un espacio para generar riqueza.

Propongo para Venezuela la generación de riqueza a través de un capitalismo colectivo y no del individuo solo, en donde un grupo de personas, al hacer uso de las libertades de mercado, puedan acceder a la riqueza bajo la perspectiva de un capitalismo que nace en pequeñas y medianas empresas, donde la persona puede relacionarse grupalmente con otras en el esfuerzo de generar riqueza, refundando el capitalismo sobre la base de no confundir derechos con mercancías, ni valores bursátiles con valores morales, ni competencia con darwinismo, ni empresas con negocios; exigiendo una regulación efectiva de los mercados financieros.

Son necesarias instituciones políticas fuertes, donde la superioridad técnica del mercado sea compatible con la defensa del Estado, teniendo a la libertad como epicentro del sistema socioeconómico, entendida como libertades políticas, pero también como la posibilidad real de que los individuos puedan llevar a cabo, en sociedad, sus proyectos de vida libremente elegidos, removiendo todos los obstáculos artificiales como los de posición social, género, raza o religión, para que cada uno pueda aportar según sus capacidades, volviendo a introducir el valor de la responsabilidad individual junto a la garantía social de una cobertura de necesidades básicas centrada en los menos favorecidos.

www.manuelrojasperez.com

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