opinión

Petróleo: ¿Excremento del Diablo o producto de falsos alquimistas?

14 Febrero, 2013

“Todo lo que sucede una vez puede que no suceda más. Pero todo lo que sucede dos veces, sucederá ciertamente, una tercera”. De “El Alquimista”, de Paulo Coelho

Reiterativos como estamos con relación a las continuas denuncias y señalamientos, sobre la deplorable situación que atraviesa PDVSA, quienes, como el suscrito, estamos persuadidos que la situación de locura, de esquizofrenia que ocurre en Venezuela está por derrumbarse, estimamos mucho más interesante y constructivo ocuparnos de su futuro, íntimamente relacionado por supuesto al futuro de Nación y, por ende, al rumbo político, económico y social que quienes asuman el poder le impriman a la gestión de gobierno y al rescate del Estado y sus instituciones vitales.

opinan los foristas


Por supuesto y afortunadamente, esta inquietud, no tiene carácter de exclusividad, muchas opiniones, en tal sentido, comienzan a cobrar fuerza. Sin embargo, pocas tienen un carácter verdaderamente innovador, pocas presentan un concepto de ruptura con el pasado y, evidentemente, con el presente. En su gran mayoría, tratan de cuidar los espacios y proponen pequeños cambios, bajo la teoría gatopardiana de “algo debe cambiar para que todo siga igual.” Craso error.

Sin entrar en un análisis exhaustivo de la historia del petróleo en Venezuela, desde los inicios incipientes de La Alquitrana, en la Petrolia del Táchira, la poca o ninguna comprensión de esta materia nos ha conllevado a cometer de nuevo los mismos errores. Para los de corta memoria, basta con citar lo sucedido en la década del 70, cuando la estatización de la Industria, los altos precios del crudo, la Gran Venezuela y la locura desatada sobre la quimera del “petróleo es nuestro” y “somos un país rico”, terminó en el viernes negro de 1983 previa acuñación, en lo más profundo del sentir venezolano, de la perniciosa frase que enunciara el Ing. Humberto Peñaloza; “Dios, el Petróleo y el Gobierno proveerán”.

Justo ahora cuando nos acercamos a los 40 años de aquella tragedia, la historia se repite, porque en realidad, nada aprendimos, nada cambiamos y hoy nos sometemos a un nefasto viernes rojo, bajo el convencimiento nacional que ahora “PDVSA es de todos”, sin que nadie asuma el inmenso daño ocasionado y la inconmensurable deuda que esta locura colectiva ha propiciado durante más de catorce años.

Como también estamos convencidos que, lo que ocurre dos veces, ocurrirá una tercera, creemos que es un momento estelar para proponer un debate amplio que propicie un verdadero cambio, que rompa paradigmas y produzca una verdadera conmoción en la conducción política, económica y social del país. De no ocurrir esto, repetiremos la historia y será, antes de los próximos veinte años, contados a partir de la salida de este régimen que desgobierna hoy lo que queda de nuestro país.

No conocemos personalmente al autor de un artículo publicado muy recientemente y que nos ha marcado una senda a seguir, un análisis a profundizar y una propuesta para debatir, en uno de cuyos párrafos expresa lo siguiente:

“El petróleo, es fuente de energía, solo eso, como el maíz de la arepa. De manera extraña y curiosa, en la literatura económica algunos -arriesgando su prestigio- lo han catalogado además de fuente energética, como fuente de una maldición!!! Ello quiere decir que aquel país que produce petróleo está condenado a la maldición de vivir en la plenitud de ingreso (cuando el mecanismo de apropiación de la renta es fiscal) en medio de una pobreza. Es decir, el petróleo según esta tesis encierra una maldición, la cual desde luego no existiese si no se tuviera petróleo, o esperar siglos a que el petróleo se acabe y así con el acabose, la maldición. Texas, Oklahoma, Noruega etc., también producen petróleo, sin embargo, allí no ha sido una maldición.” Petróleo: Mas Allá del Consenso, Alexander Guerrero.

Estimamos más que pertinente, imprescindible, dar respuestas a estas y otras afirmaciones, sobre un tema que ha estado presente por años, y que, también por años, ha sido evadido por la dirigencia política, económica y social del país, sustentando su comportamiento, en la tesis del mínimo esfuerzo y evitar las confrontaciones.

Justo por esta actitud, muchos aceptan como ciertas las afirmaciones de Juan Pablo Pérez Alfonzo en sus distintos ensayos y libros, en sus múltiples conferencias. A nuestro entender, sus razonamientos tenían una validez sustentable en función de unas reservas confinadas y limitadas a un crecimiento precario. Las realidades han sido otras, sin embargo sus afirmaciones se han tornado en dogmas escritos en piedra. Sin pretender desconocer su grandeza, creo que estamos en un momento importante para reinterpretar su pensamiento político y social, a la luz de las realidades del siglo XXI.

Conocemos su obra, en particular libros como “Petróleo, nacionalización y socialismo: el pentágono del MAS” (en coautoría con Domingo F. Maza Zavala, Freddy Muñoz); “El desastre” (en coautoría con Domingo Alberto Rangel y Pedro Duno); “Hundiéndonos en el excremento del diablo” y “Venezuela se acerca a la debacle”. De este último mencionado nos permitimos rescatar un párrafo de asombrosa actualidad y que solo confirma la necesidad de contrastar opiniones, ideas y posiciones, en la imprescindible búsqueda de un nuevo modelo de progreso, verdaderamente revolucionario, en la acepción positiva del vocablo.

Independencia del petróleo

De no habernos dejado arrastrar por la locura del petróleo, nuestra situación sería mucho más firme y esperanzadora de lo que es en la actualidad. Habríamos mantenido una política de disminución de la dependencia del petróleo, ante la cual no estaríamos en los apuros de esperar que la Faja Bituminosa nos diera nuevo aliento porque tendríamos mucho más petróleo convencional disponible y mucho menor urgencia de liquidarlo. Tal como hemos dejado que se sucedieran las cosas, la independencia del petróleo nos llegará forzada por las circunstancias y en condiciones muy difíciles para vencer las dificultades impuestas por nuestra negligencia.”

Bienvenidas las críticas y las opiniones disidentes, pero mejor aún, serán recibidas las propuestas para debatir de manera amplia y sin complejos un tema vital, si realmente queremos construir un futuro de progreso para afrontar los retos del siglo XXI. Este será nuestro tema en las próximas notas.

Deuda de PDVSA, CHINA y los Castro

Para los que llevan la cuenta de la deuda de PDVSA, tarea que hace tiempo abandonamos, por considerarla una tarea imposible y un caso no auditable, mientras no se tengan todos los recaudos (aun así será muy complejo el trabajo), queremos recordarles que deben incluir las inversiones que se hacen o están por iniciarse en Cuba, por cuenta de PDVSA, especialmente las realizadas por empresas chinas, no necesariamente empresas estatales, en diferentes ámbitos, no solo el petrolero. Vayan sumando, los tanqueros Sandino y Brion, la refacción de la Refinería Cienfuegos y ahora su ampliación; la nueva Refinería de Matanzas y el almacenaje colateral; las facilidades para Gas Natural Licuado. Todo esto pagadero con barriles de crudo venezolano dentro del fondo chino. También encontrarán otras sorpresas, gastos como la perforación del pozo seco en la ZEEE y otros que se relacionan con construcción de casas, remodelación de hospitales, etc., etc.

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