opinión


El Nacional / ND

El dilema democrático

3 Febrero, 2013

1.- No recuerdo con precisión dónde ni cuándo la escuché. Es una parábola sobre la arbitrariedad, la inteligencia y la sabiduría. Cuenta la historia de un legendario monje tibetano que ha decidido aceptar un único discípulo, pero como los aspirantes son muchos decide hacer una especie de prueba para seleccionar al mejor.

opinan los foristas

Uno tras otro, los candidatos se sientan frente al monje y éste, mostrándoles una varita de madera, les hace una única pregunta: “¿Esto es una vara?”. Y agrega: “Si me dices que sí, te pego. Y si me dices que no, también te pego”. Los jóvenes, desconcertados, se quedan paralizados sin saber qué hacer o responder y el sabio sigue interrogando a muchos hasta encontrar al elegido.

2.- A propósito de dos foros públicos sobre la actual coyuntura política en los que participé esta semana ­uno organizado por la Asociación de Profesores de la USB, otro por la Asociación de Ex Rectores de la ULA­ he vuelto a recurrir a aquella parábola intentando explicar el gran dilema de la oposición democrática que insiste en buscar una salida electoral al conflicto político que desgarra a la nación.

Porque aunque no se trata precisamente de un monje sabio que busca a un discípulo, sino de una tozuda logia militar con apoyo civil que se ha hecho del poder total ocultando el rostro bajo una máscara democrática; ese es más o menos el mismo dilema en el que la nueva clase dominante coloca al activismo político democrático: “Si vas a elecciones, te pego; y si no vas, también te pego”.

3.- “Si no vas a elecciones porque consideras que las condiciones en las que las organizamos no son democráticas y legales, pues, bueno para nosotros. Ya lo sabes. No fuiste a las legislativas del año 2005 y nos hiciste un favor. Perdiste un espacio de poder. La Asamblea Nacional quedó plenamente en nuestras manos y durante cuatro años aprobamos lo que nos salió del forro sin que nadie viniese a importunarnos como ahora”. Es lo que dice la voz de la élite en el poder.

“Y si vas elecciones ­continúa­, pues, también bueno para nosotros porque así legitimas nuestra versión de la democracia. Pero sabes bien que haremos lo que nos venga en gana: gastaremos el dinero del Estado que consideremos necesario; pondremos Pdvsa y los ministerios al servicio de la campaña; haremos cadenas radioeléctricas y utilizaremos el sistema de medios públicos hasta el agotamiento; modificaremos los circuitos para que tus votos no sirvan lo suficiente; chantajearemos y arrastraremos aunque sea a la fuerza a los empleados públicos; usaremos las misiones como aparatos de control policial-electoral de la población más pobre, y ustedes pueden quejarse todo lo que quieran pero el árbitro electoral estará a nuestras ordenes y el Tribunal Supremo y la Fiscalía también”.

4.- Cuando ya, al final del día, el sabio tibetano ha perdido toda esperanza, un nuevo aspirante se sienta frente a él. Y comienza otra vez: “¿Esto es una vara?…”.

Entonces el joven, sin pronunciar palabra alguna, mueve rápidamente su mano y sujeta con firmeza la muñeca de la mano en la que el monje sostiene la vara. Impide así que le golpee y deja claro que ahora puede responder libremente que sí o que no. Ese fue el elegido. Fin de la parábola.

5.- Para seguir en el camino electoral, ahora que municipales y nuevas presidenciales se asoman en el camino, es imprescindible colocar grandes esfuerzos en encontrar un gesto análogo al del discípulo que sujeta con fuerza la mano de quien lo sometía al absurdo dilema.

No es fácil luchar contra el autoritarismo del siglo XXI. La opción de los cantadores de fraude y de quienes piensan que no hay salida electoral posible conduce de nuevo a colocar la solución en manos militares. Te pego. Y la de seguir participando en elecciones sin un mínimo de condiciones de equidad, respeto de las normas y posibilidad de un voto libre es como jugar póker con alguien que tiene las cartas marcadas. También te pego.

La voluntad y la imaginación política serán el único brazo posible y realista para salir de esta tenaza malandra ahora que la ausencia del Gran Prestidigitador anuncia una nueva era.

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