opinión

Noel Álvarez

Divorcio

21 Febrero, 2013

Si algo ha traído casi década y media del chavismo en el gobierno, es la fractura de la nación en grupos que no parecen percibirse entre sí. Y en el momento actual más que nunca, parece percibirse al país separado en colectivos que aparentemente viven en países distintos.

opinan los foristas


Pero el mayor divorcio es el que se percibe entre lo que vive la gente y lo que preocupa al gobierno.

Lo que desde las alturas del poder se denomina “ajuste cambiario”, en la calle se llama llanamente “devaluación”. Mientras el cinismo de la propaganda oficial afirma que la medida se adelantó para defender los intereses del pueblo, lo que percibe le ciudadano es que le metieron la mano en el bolsillo, que el dinero ahora le rinde menos, que no hay productos de primera necesidad en los estantes del supermercado.

Es lo que en la novela 1984 de George Orwell se denomina la “neolengua”: un nuevo idioma impuesto desde el gobierno que tuerce la denominación de lo que acontece y, a punta de tanto renombrar las cosas, esperan que modifique la percepción de la realidad.

La inseguridad y las elevadas tasas de homicidios siguen absolutamente ausentes de las agendas noticiosas de los numerosos medios oficialistas financiados por los dineros públicos para servir como maquinaria propagandística al oficialismo.

La política comunicacional del gobierno se empeña en fundar a troche y moche una utopía que sirva de mascarón de proa para atornillarse en el poder, permanecer en él y seguir usufructuándolo. Pero esa utopía en nada contribuye al bienestar cotidiano de esa gente a quien el dinero no le alcanza y que teme regresar a su casa más allá de las seis de la tarde.

Quienes hoy mandan, lucen demasiado preocupados en observar su propio ombligo. Conspiraciones por todos lados, magnicidios a diestra y siniestra, enemigos de ficción como el manoseado Imperio, ocupan las energías que deberían encauzarse a trabajar arduamente para poner a la nación en orden y asegurar el derecho a la vida, al sustento, a la salud y a la educación.

Sí ha tenido un acierto la revolución y es incluir a la gente en su discurso. Un espejismo comunicacional que justifica todos los desaciertos. Al mencionar a la gente, parece que se ocupara de la gente. Pero los hechos demuestran que no es así.

Se sigue apostando a un poderoso vínculo afectivo entre un hombre que ha sido fenómeno político y un importante sector de la población; dejando fuera de esta relación a otra gran cantidad de venezolanos y por si fuera poco, a la racionalidad que debe mandar en un proyecto de gobierno viable. ¿Hasta cuándo durará el espejismo? ¿Cuándo entenderán, quienes administran tan divorciados de la realidad, que el romance entre caudillo y pueblo se está descosiendo?

Coordinador nacional de Independientes por el Progreso

@alvareznv


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