opinión

591

3 Febrero, 2013

Es la cifra de presos muertos en hechos de violencia dentro de nuestras cárceles durante el año 2012, cifra dura y cruda para despacharla con la trillada frase de que es responsabilidad de la IV, hasta suena ridículo esgrimir este argumento después de 14 años de gobierno cuando esta cantidad califica a las cárceles venezolanas como unas de las más violentas del mundo.

opinan los foristas

591 muertes violentas en recintos donde se supone que el Estado ejerce la autoridad, la custodia y la administración, nos dicen de forma muy contundente que lejos de corregir las fallas y las ineficiencias, las cosas prácticamente han empeorado. Si a esta dramática cifra le sumamos los miles de heridos comprenderemos cómo nos ha desbordado la realidad de un sistema que sigue siendo manejado por pranes y mafias que controlan el tráfico de drogas, de armas y de actividades delictuales que se dirigen y ordenan desde nuestras cárceles.

Hace unos pocos días en un editorial de Tal Cual Teodoro Petkoff soltó la siguiente insinuación: “ante la vista gorda de las autoridades, o por su propia custodia militar, conducen a una pregunta: ¿podría tratarse de una tendencia, probablemente tácita, de “limpieza” social? Evidencias para soportar tan arriesgada suposición no existen, como no sean los propios cadáveres”. Realmente me rehúso a tomar como seria esa hipótesis de Teodoro y lo que creo es que tenemos la sumatoria de anti política penitenciaria, años de desinversión más una galopante corrupción que carcome las bases y los cimientos de nuestra sociedad, aunado a la ausencia de capacidad gerencial y de políticas públicas para resolver esta dramática situación que nos llena de dolor y vergüenza ante la brutalidad y crueldad de los hechos.

En un proceso sensato de Revisión, Rectificación y Reimpulso de la situación penitenciaria es más que evidente que salimos Reprobados, a menos que pretendamos hacer loas y dar solidaridad automática tal como lo hacían los adecos y copeyanos durante la IV República. Lo que nos toca a los revolucionarios es dejar de improvisar poniendo al frente de problemas complejos a gente que no tiene ni la experiencia ni la capacidad gerencial para buscar las soluciones que se requieren, como vemos que pasa actualmente, donde a pesar de haber creado un Ministerio que se presta a cumplir 2 años, la cruda realidad es que la situación no ha mejorado y sólo vemos cierre de cárceles inhumanas y mudanzas para otros recintos que ya están sobrepoblados.

En esta nueva etapa que vive el proceso revolucionario lo peor que podemos hacer es querer justificar los errores, no decir las cosas como son y no exigir las respuestas y responsabilidades correspondientes, en tal sentido pregunto ¿Dónde están las armas de Uribana?, si no están quién las sacó? ¿Quién es el responsable de semejante represión con esa cifra espeluznante de 63 muertos? O vamos a seguir con la alcahuetería de no precisar las responsabilidades y tomar los correctivos necesarios? Porque la brutalidad represiva era normal en el pasado, pero en revolución es sencillamente inaceptable.

Es claro que a los revolucionarios nos guía un profundo sentimiento de amor y solidaridad que nos impone avanzar en la soluciones de los problemas que aquejan a nuestro pueblo. El trato que una sociedad le da a sus presos dice realmente lo que es como sociedad, actuar con indiferencia o complicidad por conveniencias políticas o circunstanciales no es ético ni mucho menos revolucionario!

¡O revertimos la realidad para aumentar la felicidad de nuestro pueblo o fracasaremos en construir el Socialismo!

@williancontigo


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