opinión

¿Venezuela y PDVSA: camino a la ruina o viviendo en el desastre?

28 Febrero, 2013

“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”. Voltaire

En la edición de El Nacional del día 26 de febrero de 2013 pudimos leer un interesante y, muy preocupante artículo de Andrés Rojas, donde se hacen precisiones como estas: “El presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, se quedó cortó con la cifra de importaciones del año pasado, que mencionó en su mensaje anual presentado en diciembre. El funcionario dijo que las compras de bienes en el exterior obligaron a desembolsar 56,3 millardos de dólares, cifra que de por sí marcó récord en la historia del país. Sin embargo, se trataba sólo de un dato preliminar. El monto exacto de las importaciones de mercancías, que muestra la balanza de pagos del país, señala que fueron 59,3 millardos de dólares, es decir, 3 millardos de dólares más de lo que dijo Merentes. De ese total, más de 36,16 millardos de dólares, fueron de compras del sector privado y 23,17 millardos de dólares del sector público”.

opinan los foristas

“Los 59,3 millardos de dólares representan un aumento de 26,7% con respecto al registrado en 2011 (46,8 millardos), e indica que casi dos tercios de los ingresos por exportaciones petroleras se van en compras de productos hechos fuera del país. Además, la cantidad de dinero desembolsado en importaciones en 2012 cuadriplica lo que se erogaba cuando el presidente Hugo Chávez llegó al poder en 1999”.

El artículo también señala cifras que confirman (una vez más, de nuevo, otra vez, desenmascaran, ponen en evidencia, etc.), las afirmaciones que hemos hecho sobre las reiteradas mentiras de Rafael Ramírez, en los cargos que, desde el 10 de enero de 2013, usurpa.

“Las importaciones de PDVSA marcaron récord en 2012: 11,7 millardos de dólares, un crecimiento de 96% o lo que es igual a decir que casi se duplicaron con relación a 2011. Ocurrió básicamente entre octubre y diciembre de 2012 cuando la estatal se vio obligada a desembolsar 4,1 millardos de dólares que contrasta con el promedio de 2,5 millardos de dólares que sumaban las importaciones petroleras en los trimestres anteriores”.

Es obvio que las importaciones de gasolina, se incrementaron luego del accidente de Amuay que comprometió, aún más, la ya deficitaria producción de gasolina por las restricciones en las refinerías de Cardón y El Palito. Por otro lado, también ha venido creciendo el volumen importado o las compras de diésel para cumplir con convenios de suministro, dado el aumento del consumo interno para tratar de “paliar” la crisis en la generación eléctrica, ante la ausencia del gas.

Sin duda, estas cifras desnudan la grave situación de la economía nacional cuando, su casí única fuente de ingreso de divisas, PDVSA, esta doblemente afectada, por las compras internacionales que se pagan en dólares y por los compromisos de entrega de crudo que bien, ya han sido pagados (caso chino, armas rusas, barcos españoles, etc.) o bien porque no se cobra en dólares, sino en apoyo internacional por conveniencias o convicciones (Petrocaribe, ALBA, Biolorrusia, Irán, Cuba, Argentina, Uruguay, etc.). Todo esto sumado a una producción de crudo y gas, estancada o en declinación. Complejo el panorama económico, a pesar de estar gozando de precios del crudo por encima de los 100 $/B, todo ante la mirada indiferente o la comprensión inexistente de amplios sectores nacionales. ¿Hasta cuándo se permitirá a destrucción del futuro de Venezuela?, ¿Cuándo se detendrá esta locura suicida?

A los seis meses del Incendio ocurrido en la Refinería Amuay

Por esas coincidencias de la vida, también el día martes 26 de febrero de 2013, el Centro de Orientación en Energía (COENER), realizó una rueda de prensa y emitió un comunicado cuyo título resulta ser, la cabecera que usamos en esta nota. Decimos coincidencia, porque como mencionamos en la parte anterior, el incremento en las importaciones de PDVSA durante el último trimestre del 2012, es un claro reflejo de una de las consecuencias del accidente ocurrido en la refinería de Amuay el pasado 25 de Agosto del 2012 y que intrínsecamente tiene muchísimas otras implicaciones.

El comunicado de COENER, organización con la que colaboramos, resulta ser, a nuestro modo de ver, un documento de fuerza incuestionable y un profesionalismo indudable. COENER, precisamente, tomó partido prácticamente desde el mismo momento de ocurrir el accidente, denunciando el hecho y tal como lo expresa el comunicado que referimos “… la magnitud de esta tragedia y la poca transparencia demostrada por PDVSA en aclarar las causas y completar la investigación de otros accidentes, imponía que el Gobierno Nacional debía designar de inmediato un Comité de Investigación independiente constituido por expertos Nacionales e Internacionales, en el cual el personal de la Refinería no podía formar parte sino sólo para prestar el soporte requerido en la recopilación de toda la información pertinente; el referido Comité debería en un plazo perentorio determinar las causas de esta lamentable tragedia, establecer las responsabilidades del caso y emitir sus recomendaciones para evitar la ocurrencia de otra fatalidad similar”.

En este interesante y esclarecedor comunicado, se hacen algunas precisiones que quizás muchos ignoran, bien por actuación involuntaria o bien por necesidad convenida. Los accidentes ocurridos, por abrumadora mayoría, son debidos a falta de mantenimiento, negligencia y decidida, amparados por la impunidad y resultan ser, el común denominador de la operaciones de PDVSA y de la gestión pública del gobierno. El comunicado de COENER expresa lo siguiente: “El accidente de AMUAY, así como el preocupante incremento de los indicadores de accidentalidad de PDVSA en los últimos años, no es más que un reflejo de lo que está ocurriendo en el resto del país, tanto en su infraestructura física como institucional. Resulta paradójico que siendo Venezuela, uno de los países con mayores recursos energéticos del continente americano, haya sufrido situaciones críticas de abastecimiento energético, llegando al extremo de sufrir continuas interrupciones en el suministro de electricidad y tener que importar componentes de gasolinas, destilados y bases para lubricantes para abastecer el mercado doméstico”.

Queremos resaltar, lo indicado por COENER con relación a la situación del parque refinador nacional y a lo cual, debemos sumar dos eventos ocurridos recientemente: un incendio dentro de la refinería de El Palito y una fuga de gas metano en una de las válvulas del Sistema Nacional de Gasoductos en el kilómetro 15 de la variante Bárbula-San Diego, afortunadamente, ambos, sin consecuencias que lamentar.

“Llamamos especialmente la atención a los siguientes aspectos a la fecha:

(1) el nivel de procesamiento de las dos refinerías – Amuay y Cardón- que integran el Centro de Refinación de Paraguaná (CRP) se sitúa alrededor del 60% de su capacidad nominal, con una grave afectación de las unidades de conversión media y profunda donde se producen los componentes de alto octanaje para abastecer de gasolinas al mercado interno,

(2) varias de las unidades de hidrotratamiento y del complejo de lubricantes de Cardón, están fuera de operación,

(3) la principal planta de destilación de Amuay (destiladora atmosférica No 5 cuya capacidad de procesamiento de crudo es de 185.000 barriles/ día), aún no ha entrado en servicio debido a que su horno e instalaciones fueron afectadas por la explosión del 25/08/12”.

Finalmente el comunicado de COENER, agrega que: “Esta tragedia está signada por la irracional decisión de convertir a PDVSA en un brazo ejecutor de múltiples actividades ajenas al negocio petrolero, y por la eliminación de la necesaria estructura de Organización Industrial que requiere una empresa que explora, explota, produce, refina, transporta, investiga y desarrolla, capacita su personal, invierte, se expande y opera con eficiencia”.

Sin duda, una política irracional que llevado a la desprofesionalización de prácticamente todas las actividades de las empresas, organismos e instituciones del Estado, incluyendo aquellas asimiladas producto de expropiaciones y confiscaciones, con especial énfasis en los sectores eléctrico, minero, siderúrgico, telecomunicaciones, salud, educación e infraestructura. ¿Será que no creemos que ya es suficiente tanto engaño, corrupción, negligencia e indolencia en las empresas estatales?

Tan sólo una píldora para comparar

Encontramos una nota en la prensa colombiana que anuncia que la junta directiva de la estatal petrolera colombiana Ecopetrol, distribuirá 6.651 millones de dólares en dividendos entre sus accionistas, después de las ganancias que alcanzó en el 2012. ¿Sabe usted cuantos dividendos repartirá PDVSA?

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