opinión


2001 / ND

Responsabilidad ante el riesgo

16 Enero, 2013

Como todo inicio de año, no tengo dudas que a los venezolanos y residentes de esta hermosa tierra, nos acompaña y nos une el sincero deseo porque las dificultades, las diferencias, los problemas, las carencias y los desencuentros sean parte del pasado y que la providencia y la fe en el Dios de cada quien, nos ilumine para ser un país de hermanos más unidos, saludables, seguros y felices, que en el año que acaba de concluir.

opinan los foristas

Entretenidos como hemos estado con las pasadas fiestas navideñas, los procesos electorales recientes, y por estar todos muy pendientes de las noticias relacionadas con la situación de salud del ciudadano Presidente de la Republica, seguro que a la mayoría de los venezolanos se nos ha olvidado que a diferencia de los últimos tres años, el país no amaneció en enero angustiado por la ocurrencia de fuertes y continuas precipitaciones, viviendas y sistemas viales afectados, pérdidas económicas de consideración en las áreas agrícola y pecuaria, así como un gran número de ciudadanos en condición de damnificados.

Ahora bien, el hecho de no acordarnos, o el no tener que vivir acontecimientos similares a épocas anteriores, no quiere decir que las condiciones que propiciaron grandes pérdidas en el pasado no se mantengan en el presente y en el futuro. Nuestra sociedad ha estado expuesta a peligro o amenazas que aunque no se materialicen en determinados periodos de tiempos no significa que ya no existen, que no estén latentes y por ello no podemos bajar la guardia.

El tema de la sismicidad en el país, la probabilidad de tormentas y fuertes precipitaciones, la probabilidad de extensos periodos de sequias e incendios forestales, los derrames, incendios y explosiones vinculadas a procesos industriales y tecnológicos, así como los deslizamientos e inundaciones, por solo mencionar algunos, siguen ahí presentes y eso no lo debemos olvidar si queremos implementar medidas reales y efectivas en materia de prevención y resguardo de la vida y el medio ambiente.

Por eso, hoy más que nunca, debemos ratificar nuestro compromiso individual e institucional, por establecer conductas, procedimientos y acciones que nos permitan anticiparnos de manera eficiente en la determinación de las condiciones de riesgos y tomar las medidas para minimizar los niveles de afectación, sin distingo de raza, ideología, religión, condición social, o color de piel, es decir ser verdaderamente responsables en el manejo de la variable riesgo.

@Angelrangels.


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