opinión

Relevo y albaceazgo

14 Enero, 2013

Fotografía: Luis Miquilena, en nombre de los trabajadores autobuseros, y Julio Santiago Azpúrua, usufructuario (SIC) de "Colectivos Caracas", firman el contrato colectivo de la empresa que sustituirá a ésta, "Autobuses Metropolitanos". En la gráfica, Ignacio Luis Arcaya, abogado de Azpúrua. Fotografía: Francisco Edmundo "Gordo" Pérez (El Nacional, Caracas, viernes 29/12/44).

Muchos y continuos años de gobierno, brinda la ocasión de preparar y macerar la sucesión. Todavía jóvenes, naturalmente atareados en otros asuntos de novicios que el rigor casi darwiniano impone, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello a la postre dejaron atrás a Francisco Arias Cárdenas, Luis Miquilena, Luis Alfonzo Dávila, Omar Mesa o William Lara, quienes probablemente estaban llamados a herederar de acuerdo a las ya añejas circunstancias.

opinan los foristas


La dinámica política de los últimos años, incluyendo las preferencias políticas del mandatario, apuntó hacia dos personas que también dejaron aparentemente atrás a Elías Jaua y sus coetáneos, aunque se abre una puerta de oportunidades imprevistas para Darío Vivas o haya un regreso sorpresivo al centro de los acontecimientos de Aristóbulo Istúriz, esculpido por la interperie de la experiencia, quien también saluda desde lejos a Pablo Medina y José Albornoz.

De muchos delfines se hizo la vida política venezolana, sobreviviendo muy pocos de acuerdo a las exigencias de una competencia que, por lo menos, alguna vez fue convincentemente democrática. Ahora, el dedo elector, decretó la preeminencia de dos figuras que, como nunca antes, zanjan personalmente sus diferencias: hay más fulanismo que política en este asombroso siglo XXI que lo supusimos distinto.

Un fulanismo que merece el mejor criterio de los adversarios, pues, mal hacen con subestimar y despreciar por autobusero a Maduro, cuando no dejaron de agasajar a Miquilena, dentro o fuera del gobierno. O creerlos a todos unos ineptos, cuando demostraron superar la década en el poder.

El peculiar testamento televisivo, jamás parecido a la confidencia que le haría Gómez a Tarazona, obliga a una mayor lucidez de la dirigencia opositora, pues los albaceas están en Cuba. Vale decir, la confrontación – en última instancia – es con largos cincuenta años de experimentado poder.

Fotografía: Luis Miquilena, en nombre de los trabajadores autobuseros, y Julio Santiago Azpúrua, usufructuario (SIC) de “Colectivos Caracas”, firman el contrato colectivo de la empresa que sustituirá a ésta, “Autobuses Metropolitanos”. En la gráfica, Ignacio Luis Arcaya, abogado de Azpúrua. Fotografía: Francisco Edmundo “Gordo” Pérez (El Nacional, Caracas, viernes 29/12/44).

@luisbarraganj


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