opinión

Las medias verdades

8 Enero, 2013

El hombre, gravemente, enfermo, y entonces el chavismo se siente ofendido porque este hecho sea tema de la más variada especie de la opinión pública, no teniendo presente la tendencia hacia el humor negro, como se maneja el venezolano, en ese sentido; pero, además, quien más acuña leña al fuego es el propio chavismo; partiendo de situaciones como la de Marisabel Rodríguez, quien le ha ofrecido un ritual judío a su “ex”, para hablar en términos de divorciados, a los fines de que se produzca el milagro, y lo tengamos de nuevo aquí con vida, y eso que se trata de una persona que le ha solicitado a la opinión pública que cese en esa ofensiva de rumores que se cierne sobre el tema de marras.

opinan los foristas

Pero lo más tragicómico aquí es que el paga-peos en este escenario viene a ser Ramón Guillermo Aveledo, y con quien se exagera; cuando se le acusa de una cosa y de otra. Spinoza consideraba que no era que era bruta aquella persona que comparaba el tamaño del sol con una moneda; sino que, a su juicio, no tenía la información adecuada. Es decir, ellos creen que uno se va a comer semejante cuento: que Aveledo está en todas las jugadas desestabilizadoras de la oposición, porque no tienen la concepción adecuada de lo que es la opinión pública. No tienen medida de las cosas, y así no entienden el mundo o el mundo les queda demasiado grande. No sin razón en algunos cenáculos se ha acuñado la expresión “chaburros”.

Maduro dice y se contradice; Cabello enreda más el asunto con sus dardos que nadie se los entiende; porque no se sabe si, en verdad, está en guerra con Maduro, y entonces al atacar a la oposición, es posible que esté proyectando allí un espejo; lo mismo que sus decires acerca de lo que establece la Constitución, con respecto a la ausencia temporal o absoluta del jefe de Estado. ¿Hay responsabilidad con la palabra en estas condiciones? Oscurantismo absoluto, y de donde viene el hecho de que la opinión pública reviente de comentarios: hasta la noche de año nuevo estuvo impregnado el medio venezolano de esta situación.

¿No se hizo humor con aquello de que Maduro decía una cosa y el ministro de Comunicación e Información decía otra en lo que atañe al estado de salud de Chávez? Aparte de que Villeguita demuestra una gran desesperación cuando le escribe esa carta a Globovisión, muy extemporánea; porque en una información se coló la expresión “presidente encargado”. Villeguita les espetó: “Es vicepresidente”; buscando dejar sentado que el hombre todavía respira; pero, además, creando un precedente, para que después del 10 de enero, una vez consumado el desconocimiento a la Constitución, a nadie se le vaya a ocurrir señalar a Maduro “presidente encargado”.

¿No es llamar la atención el hecho de llevar a cabo cadenas de oraciones por la salud de Chávez, que fue en lo que cayó parte de la oposición la víspera del 7 de octubre, cuando se ligaba por el triunfo de Capriles Radonsky; cosa que se explica en este sector, donde abunda la beata y el beato; pero de aquel lado, uno viendo a un Earle Herrera, quien en su condición de marxista debe subrayar la expresión de Marx: “La religión es el opio de los pueblos”, en semejante trance, no es para al menos especular un par de cosas, en relación a lo que estaría sucediendo con el paciente de los Castro allá en La Habana?

Esto, incluso, no ha dejado de señalarse por estos días: a mayor oscurantismo, mayor es la intensidad del rumor. Si algo nos saboteó la noche de año nuevo fue esta zozobra, producida por el misterio de este señor en estado de gravedad. Los mensajes de bienvenida del año se cruzaban con los del deceso del tercio; que es lo que más le produce roncha al oficialismo, y aquí es donde uno puede hablar de hipocresía, para el caso de aquellos voceros de la oposición que expresan, públicamente, sus deseos por la pronta recuperación de Chávez. De hecho, hay una carta que rodó por las redes de Internet, atribuida a una de las esposas de Chávez, y donde está contenido ese sentimiento que bulle en el alma del venezolano, a propósito de los padecimientos físicos que, se supone, que debe estar padeciendo éste; habida cuenta del odio que ha sembrado entre nosotros.

Claro, este tejemaneje duele, en especial, a su familia, y aquí uno le pudiera dar la razón a Marisabel Rodríguez. Pero más que una intención malsana que, supuestamente, habría en la fuente de todo el contenido de lo que se maneja allí, o sea, en Aveledo; lo que hay es intriga; porque asimismo es intrigante el estado que se ha creado a partir de allí, ya que se ha politizado todo este asunto, y aquí es donde viene a ser clave la reacción de Villeguita frente a Globovisión, y es por esto que hablé de una carta extemporánea, habida cuenta de lo insignificante del asunto. ¿Puede ser Chávez mantenido en vida vegetativa a lo largo de estos seis años, mientras Maduro gobierna por él?

Digamos mejor: los Castro por mampostería de Maduro. Porque si es verdad que esta gente no está a la altura del sentido común del venezolano, y nos creen idiotas al arreglarnos con cualquier disparate que les sale de la cabeza, cuando se trata de enfocar un tema de interés público, como la salud del primer magistrado; también han tenido que salir a buscar otras escuelas al extranjero; han tenido que salir a comprar los oficios de un mandamás, y así se explica este fenómeno político que se ha dado en nuestro país de plantearse un colonialismo complaciente. Obsérvese lo siguiente: comenzó Chávez hablando cubiche, ahora Maduro lo imita, como diría Pío Gil, el típico trapalón y comediante, repleto de actitudes y desprovisto de aptitudes. Algo que nunca se había visto, por lo demás, en el alma del venezolano: el vicio de la abyección, y que es lo que más nos abochorna a esta hora en este pobre y desventurado país.

melendezo.enrique@yahoo.com

Canal Noticiero Digital