opinión

La herencia que deja Chávez

1 Enero, 2013

Se pudiera decir que Chávez fue el mismo fenómeno que Perón, tanto en la felonía que ambos acometen; como en la visión de mundo mesiánica, con la cual ellos asumen su respectivo liderazgo, sobre todo, basado en la idea de la justicia social, y no sin razón el movimiento de Juan Domingo Perón llevó por nombre el justicialismo, es decir, un movimiento llamado a retribuirle a los pobres lo que, supuestamente, los ricos le han quitado. Empezando porque hay una mala comprensión de lo que es el concepto de la democracia, y la que se asocia con saqueo. En el caso argentino, había allí un país que estaba llamado a convertirse en potencia mundial, y en el caso nuestro, si no estábamos llamados a convertirnos en tal, al menos llevábamos el camino de lo que en la década de los ochenta se conocía como “un tigre asiático”. Nunca dejo de evocar aquella famosa frase de Ricardo Hausmann de que “Venezuela estaba condenada al éxito”. El hecho cierto es que el paso de ambos por la primera magistratura ha significado ruina, si se tiene presente que detrás de todo ese justicialismo no hay sino una gran idiotez.

opinan los foristas

El caso es Chávez es vergonzoso porque éste terminó no sólo dilapidando la riqueza nacional entre nosotros; sino que, además, lo hizo entre un club de amigos; más que pueblos, como él mismo lo intenta hacer ver, gobiernos extranjeros, y lo cual se ha prestado para casos de corruptelas, y cuyas denuncias ya nos hemos habituado a oírlas, tanto de un lado, como del otro. Porque, al menos, Perón tenía fe en lo que proclamaba; cuando en el caso de Chávez se trata de una compra de voluntades, para el mantenimiento de su proyecto político. En el momento en que él le niega las obras, que le reclama la ciudadanía, alegando que primero están los pobres; que alguien tiene que ocuparse de ellos, en realidad, su pico no está sino seduciendo a unos oídos que han vivido del resentimiento social, que han hecho votos de pobreza y, en consecuencia, consideran que los ricos están demás en este mundo. El está consciente de que su léxico tiene un efecto químico, y he allí su éxito en los sectores populares; porque cualquiera no maneja el verbo populista, como él lo hace.

No hay que pasar por alto que para la época de Perón aún no se había caído el Muro de Berlín, es decir, el mundo todavía abrigaba grandes esperanzas, con respecto a esa utopía, que se venía fraguando como una ideología política en la conciencia de la humanidad, en el sentido de que se pensaba que, en efecto, marchábamos hacia una sociedad comunista, a través de la revolución proletaria; íbamos camino de reproducir la comunidad primitiva, libre de pasiones, y por eso el marxismo se había encargado de convertirse en una teoría de la ilustración; tanto más que en el camino de la epistemología aparece una ciencia llamada psicoanálisis; de modo que allí está la cura para la sociedad enajenada, y de la que hablaba Marx: alienación, enajenación y reificación (cosificación). He allí la emancipación del ser humano en la próxima sociedad; de modo que todo iba a ser de todos; iba a desaparecer la codicia y toda clase de vicios inherentes a la “sucia condición humana”, a partir de esa emancipación de la clase proletaria; en pocas palabras, aquella parte de consuelo que planteaba la teoría cartesiana; una teoría llamada a generar la sociedad del bienestar con el auxilio de la ciencia, se iba a llevar a la práctica, y de modo que estábamos ante el hombre nuevo. Incluso, en la humanidad se intentaban experimentos de constructo social, y que iban a terminar en truculencias, como la de Adolfo Hitler en Alemania, y, en ese sentido, se podía decir que Perón jamás se arrogó la ideología comunista, para sustentar su proyecto político, como sí lo ha hecho Chávez, y con toda la ignorancia del caso, mejor dicho, el Chávez de los últimos años; pues el primero, recién electo presidente, y con ocasión de su visita al entonces estadounidense homólogo suyo Bill Clinton, habló hasta de una dolarización de la economía venezolana.

Lo que sí no tiene discusión es que la raíz de ambos la constituye el militarismo, y bien lo dijo Carlos Andrés Pérez (CAP) al comienzo del gobierno de Chávez: aquí lo que viene es uniforme para rato; sólo que lo de Chávez, como se observa, es de mayor impostura, pues apelemos al hecho de que estamos en el tiempo en que el Muro de Berlín fue derrumbado, y que el mundo se convenció que toda práctica que perseguía un modelo de sociedad utópica bien sea nazi-fascista o comunista, no conducía sino a formas de aberración política, como la que estamos viviendo hoy en Venezuela. ¿Está llamado a perdurar el chavismo con toda su carga de ideología populista, que es lo que constituye el éxito del peronismo? El problema es que deja una herencia, que viene a ser una especie de papa caliente para quien la reciba, habida cuenta de los graves problemas económicos, con los que se enfrentará el país este año que arranca, y lo cual se unirá al hecho de que tarde o temprano el hombre común, que se siente identificado con Chávez descubrirá el tamaño de su impostura, y es aquí donde yo digo que le será muy difícil a un chavismo sin Chávez sobrevivir. Es posible que de darse unas elecciones, una vez declarada la ausencia absoluta de este señor de la primera magistratura, nos gane un Nicolás Maduro las elecciones al cabo de un mes; el hecho cierto es que el G2 Cubano lo más probable es que le enseñe a ser victorioso en términos políticos, mas no así a sortear los problemas económicos, y cuya solución se ha venido postergando, precisamente, por conveniencia política. No obstante, aquí lo que viene es un paquete de medidas de corte “fondomonetarista”, impostergable, y como le ocurrió a CAP en el momento en que recibe la presidencia de manos de Jaime Lusinchi, muchos años corriendo la arruga, en materia de ajuste económico.

[email protected]


Etiquetas:

Canal Noticiero Digital
<