opinión

Golpe de Estado

13 Enero, 2013

La decisión tomada por la mayoría oficial en la Asamblea Nacional contraria a la Constitución, nos ha colocado frente a un golpe de Estado constitucional, por prorrogar un permiso médico a un presidente que dejó de estar en ejercicio por que se le venció su periodo.

opinan los foristas

El artículo 231 de la Constitución establece de forma taxativa que el funcionario “deberá” prestar juramento y tomar posesión de su cargo el 10 de Enero del primer año de su periodo, de no poder presentarse ante la Asamblea Nacional podrá hacerlo ante el Tribunal Supremo de Justicia, solo por que existan motivos que impidan a la Asamblea realizar el acto.

La intención del legislador fue impedir que se extienda el mandato legal del presidente saliente, es por ello que establece la obligatoriedad de hacerlo en esa fecha y señala las dos opciones, para evitar cualquier posibilidad de prórroga.

Realizar una interpretación distinta a lo expresado en la norma, es alejarse dé la intención del texto legal.

La ausencia del presidente electo a su juramentación acarrea consecuencias establecidas en el artículo 233, donde se califica de falta absoluta si no se presenta a su juramentación ni toma posesión de su cargo, esto debería traer como consecuencia que el Presidente de la Asamblea Nacional se encargue de la presidencia y la convocatoria a elecciones dentro de los 30 días siguientes.

El problema para el PSUVE es la desconfianza que existe entre los delfines y la poca garantía que siente el gobierno cubano de no ser Maduro el que tome las riendas, por lo que violar la Constitución por tener una discutida mayoría parlamentaria les parece, a los que actúan como funcionarios del régimen castrista, la mejor solución.

El permiso que el parlamento le dio a Chávez finalizó el 10 de enero, ese día también cesaron en sus funciones los ministros, incluyendo al vicepresidente Nicolás Maduro. De continuar en el ejercicio de esas funciones incurren en un supuesto de usurpación de cargos.

La Constitución venezolana establece las causales y la manera de dirimir la situación, la designación de una junta médica conformada por reconocidos profesionales venezolanos, despejaría la incertidumbre sobre la salud de Chávez y a partir de allí tomar el camino establecido en la ley.

La responsabilidad de que se haya elegido un presidente enfermo es exclusiva del propio candidato y de su partido, es inaceptable la violación de los procedimientos legales, para que enderecen su propio entuerto.

El control que los rojos tienen sobre la Justicia en Venezuela y del Poder Legislativo les ha permitido maniobrar una cobertura legal, a todas luces a la medida del problema que se les presentó, de esta manera disponen del tiempo necesario a fin de poder atornillarse en el poder. Declarar el permiso indefinido hasta la última noche de los tiempos, permitirá que funcionarios grises, sin condición de líderes, utilicen el poder a la sombra de un presidente ausente de por vida. La situación recuerda la Corea del Norte, donde el delfín designado declaró a su padre, el fallecido dictador Kim Il-sung, Presidente Eterno de la República, un recurso máximo del culto a la personalidad, que permite al gordito heredero, mantener el control de las armas y oprimir su pueblo.

Los Castro mueven los hilos para mantener su subsistencia, advertían a Chávez y ahora presionan sus delfines para aprobar un conjunto de leyes, denominadas del “Poder Popular”, de carácter ideológico, que introducen los conceptos de “socialismo” y “estado comunal”, no contemplados en el texto constitucional, ello constituye un atentado a nuestra soberanía y el fin de los principios democráticos establecidos en nuestra Constitución.

Ninguna mayoría accidental, ni los funcionarios nombrados a dedo presidencial, ni siquiera la voluntad soberana de los venezolanos puede ejercerse fuera del marco constitucional, lo contrario convertiría al país en una anarquía y generaría el caos, nos encontramos sentados sobre una bomba de tiempo donde la fuerza podría ser el único elemento decisivo.

Ni cartas sin firma provenientes de otro país, sin ni siquiera saber si el presidente ausente está consciente; ni con aberraciones semánticas como la afirmación de Maduro quien señaló que la Constitución, junto al poder constituyente permite una “flexibilidad dinámica”; ni con la ficción del Ministro de la Defensa Molero Bellavia, quien pretende hacer creer que lo aprobado por la Asamblea Nacional está en concordancia con las normas, nada de esto puede justificar decisiones anticonstitucionales. Del respeto al estado de derecho depende la estabilidad y la paz en la República.

La Mesa de la Unidad Democrática se pronunció y afirma que efectivamente estamos ante una ausencia temporal del Jefe de Estado, por lo que debería asumir el presidente de la Asamblea Nacional las riendas del Poder Ejecutivo. El secretario ejecutivo, aseguró que la oposición realizará todo lo que pueda dentro y fuera del país, en el marco de la libertad y el civismo, para defender la constitucionalidad y garantizar la estabilidad y la seguridad jurídica.

Las instrucciones que Chávez impartió a su gente, antes de viajar a la Habana y de la intervención de los Castro, eran que se realizaran nuevas elecciones con el candidato que les impuso.

Ramón Guillermo Aveledo ha realizado una advertencia gravísima, “es evidente que el Presidente Chávez no está gobernando y se está mintiendo porque ni siquiera firmó la carta que se hizo llegar a la Asamblea Nacional. El país no se ha dado cuenta de la magnitud de esto”.

La defensa de la República debe implementarse en todos los frentes, comenzando por el internacional. Un gobierno donde el poder es detentado por un solo grupo que apabulla a los otros por la fuerza, no es democracia

La democracia es un tipo de sociedad que representa valores y principios políticos, sociales y culturales, como la libertad y la igualdad, esto está garantizado por un ordenamiento jurídico que le brinde seguridad al grupo social.

Si no se respeta el funcionamiento social, la existencia de una Constitución, la separación de los poderes, el respeto al individuo como persona, la pluralidad de ideas y de organizaciones políticas, la independencia de la justicia, nos encontramos frente a una tiranía del poder sobre los ciudadanos.

Cuando una oligarquía política se instala, así se vista de rojo, use y abuse del poder, imponga por la fuerza y por el control que ejerce, sus criterios, violando lo establecido en su Carta Magna, se ha consolidado un golpe de estado. Este se diferencia en mucho de la revolución que es popular, el otro se ha impuesto sobre los ciudadanos, con el poder de las armas y el control ejercido sobre las instituciones del Estado.

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