opinión

Esa novela está bien tramada

8 Enero, 2013

Dentro de la cultura latinoamericana, las novelas han jugado papel importante como las conocidas, El Derecho de Nacer, La Señora de Cárdenas, los Hijos de Sánchez, escritas por intelectuales y dramaturgos como Delia Fiallo o Corín Tellado, pero en los últimos tiempos hemos visto como el gobierno venezolano ha impactado al pueblo y al mundo con ese melodrama de la enfermedad del Teniente Coronel Hugo Chávez.

opinan los foristas

Ese tema ha desplazado los problemas de importancia que aquejan a la mayoría en cuanto a evolución y desarrollo del país, y los personeros de gobierno, guiados tele dramáticamente por sus jefes de La habana, lo han impulsado como una nueva misión en la cultura del pueblo venezolano, conocida como la Misión Lastima, con la finalidad de sembrar mitológicamente la figura del líder mesiánico, como el gran reivindicador de los venezolanos desposeídos, parangonándolos a la par de los descamisados argentinos que creó Eva Perón.

Han demostrado una habilidad excepcional quienes dirigen atropelladamente este país, manejando este tema y han logrado despertar emociones encontradas en los diversos estratos sociales, especialmente en aquellos a los cuales el gobierno les ha ido ratificando su paternidad para convertirlos en indigentes de las dadivas misioneras, quienes ante la declaración de amor y la posibilidad de quedar huérfanos en esa dilapidación de recursos, pero también ante la orfandad de iniciativas por parte de esos ciudadanos, para una salida a la crisis y búsqueda de oportunidades, sienten que están comprometidos con la mano que les regala las misiones, sin entender que estos recursos forman parte del producto territorial bruto de todos los venezolanos.

Lo paradójico de esta cuestión es que los ciudadanos de este país llevamos año y medio, con esta novela que Chávez está enfermo sin tener un parte médico, ni científico, refrendado por verdaderos doctores o especialistas de la supuesta enfermedad que posee ese actor dramático, y los partes dados por él tienen como base científica la opinión del mayor carnicero de América Latina, de Fidel Castro.

Lo preocupante de todo esto, es que ese encantador de serpiente, ha modificado la conducta del venezolano, gracias a sus peroratas de los domingos y también a la entrega permanente de dineros públicos, a través de las misiones, y sumisamente muchos de estos venezolanos, han aceptados estos partes y tal cual, como seguidores de ese sincretismo deformado en rituales de santería, elevan sus plegarias a ochún para pedirle por la larga vida del déspota.

No sabemos cuánto durará esta novela, pero como curiosa, este presidente que habla de un amor y clamor nacionalista, al igual que otro déspota, Cipriano Castro, no confía en la medicina venezolana y se puso en manos de una de las corrientes de la medicina más atrasada en el mundo entero, cuyos médicos tienen vedado por su gobierno participar en los distintos congresos de especialidades médicas que se realizan, en las diversas partes del mundo, demostrando así su más rancio desprecio por sus coterráneos y ratificando el sometimiento de Venezuela a un nuevo coloniaje con Cuba, y como muestra está la creación de las empresas Bolipuertos y otras como la de los ferrocarriles, Diques y Astilleros, etc.,

Esperemos el desenlace y recordemos que quienes le han ocultado la verdad de este problema a los venezolanos, cuando se les pide una aclaratoria, salen como muchachos regañados a pedir respeto por aquel que desalojo en horas de medianoche a las familias petroleras de Punto Fijo, a quien ordenó la encarcelación de la Jueza Afiuni, a quien dejó morir a Franklin Brito, a quien tiene preso a los comisarios de la Policía Metropolitana, a quien en trece años no pudo reconstruir el estado Vargas, y a quien ha robado los bienes de los productores agrícolas y empresarios venezolanos.

Pero el pueblo sabio dice que verdugo no pide clemencia.

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