opinión

Enero 10, 2013

9 Enero, 2013

El desprestigio paulatino que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, ha venido sufriendo en sus trece años de existencia por parte de las instituciones llamadas a aplicarla, pudiera alcanzar su momento culminante y más desvergonzado, el próximo 10 de Enero. A juzgar por las declaraciones que se vienen produciendo desde el sector gubernamental, no es de extrañar que esa fecha sea igual a otra cualquiera; un día normal como dijo la Procuradora de la Nación; tan normal, añadimos nosotros, que cabe la posibilidad cierta de que Chávez no se presente a juramentarse, ni la Asamblea Nacional cumpla con su deber constitucional de declarar, en dicho supuesto de hecho, la “falta absoluta” del presidente electo.

opinan los foristas

Nos referimos, obviamente, a la última versión del oficialismo en torno al asunto constitucional que ha venido captando la atención de los venezolanos desde el mes de diciembre pasado y que asegura con jerarquía de sofisma, que la reelección de Chávez es requisito más que suficiente, para la “continuidad administrativa o de gobierno”, sin necesidad de cumplir inmediatamente con la solemnidad del juramento que marca la toma de posesión del cargo y el inicio del nuevo periodo presidencial, dejando el camino abierto para que el presidente electo se pueda juramentar cuando pueda si se da su recuperación física. Esta especie de “panacea constitucional”, se ha venido elaborando con fórmula de laboratorio, a través de previas e interesadas interpretaciones de la Constitución Bolivariana, que avaladas por alguno que otro constituyente, en calidad de experto, le han venido vendiendo a la opinión pública la idea de que la juramentación de Chávez como presidente electo puede hacerse ante el Tribunal Supremo de Justicia con posterioridad al 10 de Enero como consecuencia de un hecho sobrevenido. Igualmente se ha venido jugando con la idea de que Chávez , presidente saliente, es presidente en funciones, aun cuando goza de un permiso (lo cual no deja de ser una contradicción) y que dada aquella supuesta “continuidad administrativa”, sería susceptible de ser beneficiado con el lapso de 90 días a que se refiere el Art 234 del texto constitucional para las faltas temporales.

Manipulación grosera, en todo caso, del texto constitucional, pues ¿cómo puede considerarse la enfermedad de Chávez causa sobrevenida o repentina de nada, cuando se trata de una dolencia que padece desde hace más de un año y su viaje reciente a Cuba fue anunciado por él mismo?. Por otra parte, interpretar que la falta temporal en la que actualmente se encuentra el presidente saliente, es decir, Chávez, pudiera al prolongarse por 90 días, prolongar también el mandato de 6 años que termina indefectiblemente el 10 de Enero a las 12 de la noche, es un exabrupto jurídico con graves consecuencias políticas; tan solo imaginemos lo que ocurriría si en lugar de ser Chávez el presidente entrante fuese otro, y le aplicasen la “tesis” de que al presidente saliente aun le restan 90 días de mandato. Por razones similares de incongruencia interpretativa, tampoco pudiera cometerse el error de declarar la falta temporal del presidente electo o entrante, por la sencilla razón de que aún no se ha juramentado y por ende no ha tomado posesión del cargo y por lo tanto no lo ejerce.

Cualquier gobierno formado dentro de la coyuntura de aquellas variables al margen de la lógica y del derecho sería anticonstitucional y colocaría al país al borde del abismo que solo trae la anarquía y el despotismo.

Xlmlf1@gmail.com

Canal Noticiero Digital