opinión

El embajador de la dignidad

22 Enero, 2013

Decía Julio Cortázar que él armaba sus relatos a partir de situaciones de excepción, a propósito de aquello de que las mismas confirman las reglas; ya que desde allí, a su juicio, se veía la vida desde el otro lado; bajo otra mira, y que es aquí donde se afincaría Cortázar en esta situación que hemos vivido en el escenario de la OEA, y en donde el personaje principal lo constituye la figura del embajador, recién destituido, de Panamá ante ese organismo, el señor Guillermo Cochez; metiendo la mano a favor de nosotros o de nuestra soberanía; habida cuenta de que su papel en esta trama ha consistido en hacernos ver que los venezolanos estamos solos.

opinan los foristas

De hecho, al destituirlo, Panamá comete un atropello contra nuestro pueblo; si es que se parte del hecho de que el actual funcionariado de tipejos, que desgobierna a este país, es ilegítimo. Pero, además, el embajador Cochez en sus palabras reproduce la famosa fábula, en la cual concluye un niño destacando que “el rey está desnudo”. Eso mismo: estos tipejos han llevado a cabo un golpe de Estado en seco; ejecutado a través del Tribunal Supremo de Justicia; un golpe de Estado de carácter leguleyo. Lo que lleva a decir, en ese sentido, al escritor Simón Alberto Consalvi que en la conciencia del venezolano opera una especie de dialéctica, con respecto a la Constitución; pues aquí resulta lo mismo decir que la Carta Magna sirve para todo, como decir que la Carta Magna no sirve para nada, y que es lo que más saca de quicio a nuestro representante diplomático Roy Chaderton de su homólogo Cochez; de quien denigró y dijo de todo.

Pero, lo peor, es que ha sido avalado este golpe de Estado leguleyo por aquel señor a quien el propio Chávez lo llamó pendejo, y hasta exageró su pico, cuando dijo que lo era desde la p, hasta la o; fama internacional tenían estas descargas impulsivas suyas, y así que al pobre “insulso”, como también lo calificó en otra oportunidad, no le quedó más remedio que arrinconarse, y, desde su alta investidura, terminar por avalar este género de arbitrariedades, que se cometen a partir de interpretaciones peregrinas de la Constitución; en aras, por lo demás, de consentir una presencia extranjera en los estrados del poder; motivo por el cual somos objeto de burla en el mundo entero; sobre todo, por el carácter aberrante de la situación; donde hay un país pobre; sin ninguna muestra de excelencia en cuanto al desarrollo de la razón instrumental o edificante; frente a uno de los países de la América Latina que mejor había ilustrado a su clase profesional, en el marco de lo que conocía como la cultura del progreso. Pero, además de Insulza; sino avalado, por lo menos, con el silencio cómplice de la gran mayoría de nuestros países vecinos; al punto de que alcanzan niveles de vergüenza actitudes como la de Argentina y Colombia.

Estamos ante el típico guapetón de barrio, que lo es tanto en su casa, como en la calle; aunque aquí también hay el otro factor, que es el financiero; conocido en otras latitudes como la chequera petrolera, algo que da prestigio en la América Latina, y esto porque Chávez es quien mejor ha articulado en nuestros países el discurso del resentimiento, y que es lo que lo hace ganar adeptos aquí y entre nuestros vecinos. Obsérvese: ponerse en las malas con Chávez es algo que perturba al medio colombiano; porque mejor conviene lo otro en las circunstancias de este guapetón rico y derrochador, quien se expone con mucha entrega, para que le metan la mano en el bolsillo; razón que lleva a mucha gente a preguntarse: ¿Por qué Insulza sí se ocupó enseguida de la situación “sobrevenida”, tanto en Honduras, como en Paraguay, y no lo hizo en nuestro caso?

Es aquí donde cobra vigencia esa tesis, que se ha asomado por ahí, con motivo de la advertencia, que se le oyó decir a Juan Pablo Pérez Alfonso, de que si no se hacía realidad esa idea, que se había esgrimido desde la década de 1930 por gente como Alberto Adriani y Arturo Uslar Pietri, de sembrar el petróleo, éste se iba a transformar en excremento del diablo. Por lo demás, en la expresión oro negro hay una cierta dicotomía, tomando en cuenta que el oro es el metal más puro del reino mineral, mientras que el petróleo es, Pérez Alfonso dixit, excremento. Pero es oro porque se trata de una renta, que genera tantos dividendos como el oro, y que como tal renta, en lugar de productivos, nos ha vuelto pedigüeños.

Un excremento cuya abundancia nos iba a indigestar, para continuar con las ideas de Pérez Alfosno, y esto porque no teníamos el aparato digestivo preparado. Se volvió loco el hombre con la chequera petrolera; tanto más porque como su ídolo, Simón Bolívar, tiene muy afincado en su ego el ansia de la expansión imperial. No se conformó con alcanzar el último grado a que aspira todo militar en la América Latina, como es el de presidente de la república, sino asimismo transformarse en una especie de emperador. Es aquí donde se ve la parte de caricatura de su emulación con el Libertador; mientras que aquél se abrió paso por el continente con su espada, y creando repúblicas democráticas; éste no se abre paso sino con una chequera petrolera, como decir, el rey del petróleo, y fomentando una ideología anacrónica, como es la del castrocomunismo, y en este punto sale a relucir el hecho de aquel episodio que se vivió en la OEA en la década de 1960, cuando fue destituido el entonces canciller Ignacio Luis Arcaya, por haberse negado a votar la expulsión de Cuba del organismo; un diplomático a quien entonces se tuvo por el “canciller de la dignidad”, y lo cierto del caso es que la historia le vino a dar la razón a Betancourt, con motivo de su decisión, si se piensa, precisamente, en lo que ha sido el devenir de un país pobre y desventurado a partir del régimen de los Castro, régimen basado en un esquema dictatorial y despótico; mientras que en este caso sí se puede hablar de un “embajador de la dignidad”. ¿Acaso no puso el dedo en la llaga cuando dijo que nuestro gobierno estaba en Cuba?

[email protected]


Etiquetas:

Canal Noticiero Digital