opinión

Cuatro semanas sin Presidente

11 Enero, 2013

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio” Joan Manuel Serrat

“En cuanto a política, hace falta ser verdaderamente ingenuo para confiar en las buenas intenciones de personas cuyo oficio es tomar el poder y ejercerlo, por más que disfracen sus ambiciones con palabras poéticas y conceptos utópicos”. Paul H. Koch

Querido Jim: Otro país que lleva muchos años sin gobierno es el de Somalia. Allí, más de la mitad de la “nación” se encuentra en manos de bucaneros, piratas y asaltantes profesionales, quienes distribuyen a su antojo los “ingresos” provenientes de secuestrar naves que cruzan los mares cerca de tal “país”. Sí, aunque parezca mentira a estas alturas del supuesto desarrollo del ser humano, todavía la ley del revólver vuelve a distintos lugares del planeta (¿alguien recuerda al “marcher Dillon”?). La razón última para ello es bien sencilla: cada cerebro humano necesita adquirir por aprendizaje la larga tradición de más de un millón de años deambulando por un planeta totalmente ajeno a nuestros deseos, intenciones, pretensiones y/o interpretaciones que hagamos al respecto, para comportarse de una manera actualizada a los avances que, en ese largo trajinar, hemos conseguido como especie. Lo demás es bolsería pura.

opinan los foristas

En la medida, y sólo en la medida, en que nos hagamos conscientes de tal realidad y emprendamos una lucha constante por recuperar el tiempo-espacio interior evolutivo extraviado, seremos capaces de sumarnos a un avance ético y estético que nos brinde mayor salud, bienestar, longevidad, felicidad y armonía social. No hay atajos ni recovecos que nos faciliten la tarea. Noruega, por ejemplo, destina cerca del 30% de su abultado presupuesto a educación. No hay magia que nos salve ni mesías que arrojará maná sobre nuestras cabezas. Nuestro destino está escrito en el diseño que hagamos del país por venir. En la actualidad apuntamos hacia Somalia y los esfuerzos (bienintencionados o no, soy incapaz de determinarlo) van en esa misma dirección: Los “gobierneros” insistiendo en que todo va bien mientras siguen empujándonos hacia el barranco de la anarquía, por una parte; y la llamada oposición peleándose a dentelladas lo que creen son cuotas de poder. Así, ¿Cuánto tiempo nos llevará llegar a la pérdida total del control ciudadano? Desde el lindero, imposible saberlo, pero nos movemos a gran velocidad.

Es evidente que simpatizo más con la propuesta democrática que con la militarista imbuida en la mitología castro-comunista; y por ello le ruego a los líderes que tienen sus esperanzas puestas en la MUD que trabajen sus miedos y rabias interiores para que puedan acceder al mundo de los sentimientos nobles que, a su vez, les permitan, en forma humilde, reconocer su vulnerabilidad y su específico rol en la orientación social hacia un proceso civilizatorio. Sin este requisito, prepárense para una tercera y cuarta derrota. La razón es más simple todavía: los militares asumen el precepto obediencia, disciplina y subordinación. Con razón el gran genio Albert Einstein escribió en una oportunidad: “El militar es un ser con una medula espinal conectada con su cuerpo”. Y, del otro lado, recuerden: “divide y vencerás”…

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