opinión


El Nuevo Herald / ND

“La planta insolente”

6 Enero, 2013

Traigo hoy a colación un texto histórico, vigente en la Venezuela de hoy. “¡La planta insolente del Extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria! Un hecho insólito en la historia de las naciones cultas, sin precedentes, sin posible justificación, hecho bárbaro, porque atenta contra los más rudimentarios principios del Derecho de Gentes; hecho innoble, porque es fruto del contubernio inmoral y cobarde de la fuerza y la alevosía, es el hecho que acaban de realizar en la rada de La Guaira, hace pocos momentos, las escuadras alemana e inglesa; sorprendieron y tomaron en acción simultánea y común, tres vapores indefensos de nuestra Armada que habían entrado en dique para recibir reparaciones mayores”.

opinan los foristas


Cipriano Castro, presidente de Venezuela, inició en Caracas esta proclama a los venezolanos el 9 de diciembre de 1902 coincidiendo con un aniversario más de la batalla de Ayacucho, encuentro militar que selló la independencia de América Latina de la autoridad española. Castro finalizaría su arenga apelando a los más profundos sentimientos de amor a la patria para salvarla de la bota tiránica.

Los venezolanos estamos pasando por una grave crisis de identificación del gentilicio de nuestros gobernantes, tanto los electos soberanamente como encargados de la conducción del gobierno en ausencia del primero. Hugo Chávez, a quien en el pasado observamos devaneos afectivos con Fidel Castro y su política, decidió tratarse el cáncer que padece en la isla de Cuba por considerar que los galenos caribeños poseen el método acertado para su mal. Esa fue su decisión, pero que todo el grupo ministerial se traslade a La Habana para tratar a espaldas de los venezolanos el destino como si fuésemos objetos transables, es una clara indicación que estamos ante extraños, invasores. Quien tenga un mínimo de identidad pudorosa no puede entregar a jefatura extranjera los planes de conducción en política externa e interna, recursos económicos de la administración diaria y las riquezas de la gente bajo leoninos contratos que repercuten al final en perjuicio de todos. Quienes lo hacen son unos pillos.

Estamos sin gobierno desde que Nicolás Maduro, vicepresidente ejecutivo al mando, se fue para la provincia capitalina cubana. Ha llegado la hora de imbuirnos del espíritu nacionalista de Cipriano Castro y seguir la égida planteada por Ramón Guillermo Aveledo, quien de manera contundente y precisa exige se cumpla con la Constitución en todos sus términos y en consecuencia se designe un presidente encargado ante la ausencia temporal de Chávez hasta que este aparezca; de quien por cierto a estas alturas el pueblo no sabe si esta está vivo, muerto, moribundo, montando una farsa o secuestrado por los hermanos Castro y sus cómplices.

Aveledo de hecho recoge el 45% de los votos nacionales dejados de lado por Capriles Radonski para ocuparse de la parcela local, y exige la reconducción de los destinos sustentado en la Constitución. Convoca la unión entre los venezolanos para avanzar y rescatar nuestro régimen de libertades. En momentos aciagos se monta al hombro la responsabilidad nacional y enfrenta a los usurpados, al depredador de nuestras ilusiones. Inspirémonos en la arenga de Castro “el cabito” y saquemos fuerzas para expatriar al conquistador cubano y sus adláteres, esos ministros y diputados que hoy nos dejan a la desvío para partir a lamer las botas de sus amos caribeños. Ante nuestra indiferencia y la traición de los dirigentes, la amada se va de nuestras manos para caer en brazos de quienes solo quieren mancillarla. Bienvenidos todos los seres que nos ayuden a ser libres de nuevo. Apoyémonos en los hombros de quienes no quieren ver su terruño correr la misma suerte y por ello hoy luchan por la paz del vecino. Arrinconemos las rémoras infundadas del imperialismo, enemigos inexistentes. Los verdaderos esbirros, ladrones y contrarios están en el poder y hoy se reparten nuestro patrimonio con la sociedad de cómplices enquistada en los poderes públicos de la nación.

Desde esta tribuna quiero hoy manifestar mi más profundo pesar por la desaparición física de la periodista venezolana Nohemí Alarcón, de Altagracia de Orituco, Guarico, la “editora de sueños” como cariñosamente la identifiqué por su maravillosa labor en pro de la comunidad hispana que llegaba al sur de la Florida. Me distinguió con su amistad, la cual guardé con cariño y recuerdo. Profeso mi agradecimiento en su hija la dirigente estudiantil Liz Rebecca Alarcón. Que su vida sirva de ejemplo para conseguir luz en el camino. Paz a sus restos.

Director de Venenoticias


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