opinión


El Nacional / ND

Sin tregua

30 Diciembre, 2012

Me hubiese gustado escribir este último artículo del año 2012 asumiendo a plenitud el espíritu de bondad, esperanza y generosidad que se supone debería invadirlo todo en estos tiempos de Navidad y Año Nuevo.

opinan los foristas

Me propuse tomarme en serio esa especie de tregua beatífica, de suspensión de los horrores de la vida cotidiana, que la celebración del nacimiento del Niño Dios suele suscitar incluso entre ejércitos que se matan con saña infinita pero que durante los días de Navidad recuperan su humanidad.

Como en aquel legendario episodio de la I Guerra Mundial, Navidad de 1914, cuando tropas de tres ejércitos enemigos ­franceses, ingleses y escoceses­, emplazados unos frente a otros en sus respectivas trincheras, comienzan entonando sus villancicos nacionales y terminan acordando una tregua que les permite unas horas de paz y de intercambio humanitario.

En la conmovedora versión cinematográfica del hecho, realizada bajo la dirección del cineasta francés Christian Carion, titulada Joyeux Noël (Feliz Navidad), los momentos estelares son aquellos cuando los hombres deciden olvidar sus diferencias, juegan un partido de fútbol, entierran y lloran juntos los muertos de uno y otro bando, intercambian obsequios, whisky y cigarrillos, y resisten protegiéndose mutuamente de los bombardeos aéreos ejecutados por los mismos ejércitos a los que sirven.

Pero ni siquiera recordar esta película, y volver a contemplar algunos fragmentos, como el momento en que el oficial francés sale de su trinchera con un pequeño árbol de Navidad entre sus manos entonando “Noche de paz”, mientras del otro lado los militares escoceses comienzan a acompañarle con sus gaitas y todos los demás van abandonando sus refugios para sumarse hermanados a la celebración, me han servido para lograr el artículo de paz y buenaventuras.

Al contrario, estas imágenes de consideración del Otro como un ser humano respetable, aun en medio de la más cruenta guerra, esta capacidad para la comunión entre diferentes aunque sea por unas breves horas, me ha hecho comprender que en el país donde vivo y al que pertenezco, marcado desde hace años por una polarización política profunda, un discurso del odio y el desprecio convertido en gramática oficial de poder por la nueva clase dominante, y una guerra de extermino que se ha llevado a balazos en los último 14 años la vida de 14.000 venezolanos, en esta Navidad y Año Nuevo no ha habido ni habrá algo siquiera remotamente parecido a la palabra tregua.

Todo lo contrario. El tono con el que despide 2013 el discurso del poder tiene la misma agresividad o aun mayor que en el resto del año. En Táchira, donde escribo esta nota, el gobernador entrante y sus huestes actúan con ensañamiento perseguidor contra funcionarios del gobierno que ahora entrega.

Para asegurar que el Presidente enfermo asuma el nuevo período en su cama clínica en La Habana, desde Caracas el lenguaje oficial anuncia sin prurito alguno uno de los más brutales abusos de poder y violaciones de la Constitución que se haya conocido en estos años.

No hay tregua alguna. Las morgues de las grandes ciudades continúan recibiendo la misma espeluznante cantidad de cadáveres. Los jefes suplentes siguen utilizando los mismos gestos y adjetivos despreciables para designarnos a quienes no les apoyamos. Y, sobre todo, lo que demuestra que Hugo Chávez y su combo tienen en el lugar del corazón un inmenso rollo de alambre de púa, no ocurrió la amnistía prometida a los presos políticos. Al menos no hasta el jueves 27 cuando escribo esta nota.

El 31 de diciembre, a la medianoche, cuando los venezolanos comparten el Año Nuevo, tendré un abrazo solidario para los presos víctimas de esta justicia pervertida. Especialmente para mis amigos Herman, Miguel, Ernesto y Juan Carlos, los directivos de Econoinvest presos sin delito verificable. También tendré un pensamiento para la voluntad arrogante y enferma de quien los mantiene lejos de sus familias y sólo con un gesto podría liberarlos.

Que el 13 sea mejor.

hernandezmontenegro@cantv.net

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