opinión

Regulación a la prensa

1 Diciembre, 2012

El llamado “escándalo de las escuchas” que sacudió a Inglaterra hace un año, provocó una profunda revisión del rol de la prensa en la sociedad actual. Por siglos el papel de los medios había sido el de garante de la libertad de expresión, del derecho a la información y del de la defensa del ciudadano frente al poder político, económico o social. Sexto Poder se le llegó a llamar y fue tal el prestigio que llegó a alcanzar que siempre tuvo el reconocimiento de la sociedad. Este estado de cosas comenzó a cambiar, sobre todo a raíz del amarillismo que se desató en la Gran Bretaña, como en el resto del mundo, alimentando un morbo por la divulgación de aspectos privados de personajes públicos, fueran de la realeza, del espectáculo, de la política, del mundo de los negocios o de figuras del deporte.

opinan los foristas

El escándalo tuvo su epicentro en el periódico más escandaloso del imperio de Rupert Murdoch: el “News of the World”. La directora de dicho pasquín, Rebekah Brooks, urdió en colusión con funcionarios gubernamentales una red de espionaje para escuchar las conversaciones telefónicas de personajes públicos y obtener de esta manera primicias. Se supone que esto se hizo durante mucho tiempo, pero el colofón de esta ilegalidad fue la intervención telefónica que se le hizo a una familia cuya niña había sido secuestrada y que posteriormente resultó muerta durante el plagio. Lo más grave es que la manipulación que se le hizo al celular de la niña, les hizo pensar a los padres que aún vivía, cuando ya la habían matado. Esta maniobra macabra, cuando se conoció tiempo después, dejó estupefacta a la sociedad británica y al mundo. Murdoch, muy relacionado a David Cameron, negó tener previo conocimiento de que este tipo de operación se llevaba a cabo en un periódico de su propiedad.

Para ponerle un reparo a esto, el Primer Ministro inglés decidió encomendar al prestigioso juez Levenson, una investigación exhaustiva que duró un año y cuyas conclusiones más importantes fueron: proteger los derechos de las víctimas y también a los ciudadanos que presenten quejas cuando se vean acosados por la prensa, y la creación por ley de un organismo regulador con mayores competencias que la obsoleta Comisión de Quejas a la Prensa. Este órgano regulador debía ser independiente de la propia industria de medios, del gobierno así como del sector político, y debía estar sometido al control del parlamento. Las encuestas señalan que los ciudadanos apoyan un marco legal para los medios, en lugar de que se autorregulen, El Sindicato Nacional de Periodistas apoya el consejo regulador independiente de los medios y del Gobierno que, además de velar por la ética profesional y la calidad, proteja a los informadores.

El juez Leveson consideró que la prensa había actuado hasta ahora como si su código de conducta “nunca hubiera existido”. Agregó también que un órgano regulador realmente independiente puede lograr una mejor autorregulación de los medios y una mayor obligación hacia la población, así como garantizar la calidad del periodismo y, al mismo tiempo, proteger la intimidad de las personas. Además dijo que debía tener la autoridad para multar hasta con un millón de libras (unos 1,2 millones de euros) a los periódicos si violan su código de conducta. Hay cosas importantes que deben considerar los medios de comunicación del mundo, aunque la lucha en Venezuela es contra la brutal interferencia gubernamental.

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