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Reforma de la CIDH puede “condenarla a la irrelevancia”, advierten activistas

7 Diciembre, 2012

Washington, 7 dic (EFE).- Organizaciones como Amnistía Internacional (AI) y activistas como el periodista colombiano Hollman Morris urgieron hoy a la OEA a respetar la independencia de la CIDH durante el proceso para reformarla, al advertir del riesgo de “cortarle las alas” e incluso “condenarla a la irrelevancia”.

opinan los foristas

En dos sesiones extraordinarias del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), unos cuarenta activistas, organizaciones y víctimas de derechos humanos se pronunciaron sobre el proceso de reforma que vive la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y en el que muchas de ellas ven un intento disfrazado de limitar la autonomía de esa institución.

“Si los estados intentaran imponer reglas y límites a una institución que crearon independiente, la estarían condenando a la irrelevancia y negando a los habitantes de las Américas la justicia que buscan”, advirtió Renzo Pomy, representante de AI, al inicio de la primera sesión.

Pomy consideró que el sistema continental de derechos humanos es “el orgullo de las Américas” y alertó que “cualquier intento de reabrir el estatuto de la CIDH afectará a su independencia”.

En la reunión, un grupo de organizaciones entregó un documento en favor de la CIDH con casi 3.200 firmas, entre ellas las de los expresidentes colombianos César Gaviria y Andrés Pastrana; el exmandatario peruano Alejandro Toledo y el ecuatoriano Rodrigo Borja.

El poeta mexicano Javier Sicilia, el alcalde de Bogotá Gustavo Petro, la activista guatemalteca Helen Mack y la escritora argentina Gioconda Belli, entre otros, también suscribieron el texto, al que tuvo acceso Efe y que pide a la OEA un debate “transparente”, que “considere especialmente la voz de las víctimas” y que “garantice de hecho y legalmente la autonomía de la CIDH”.

“El doble discurso de los estados es lo que está debilitando nuestro sistema”, indicó en la sesión Luz Estela Castro, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) de México. “No corten las alas o la libertad a los que nos defienden”, añadió.

Las organizaciones se referían a las recomendaciones que los países miembros de la OEA aprobaron en enero para reformar la labor de ese organismo autónomo, dedicado a proteger los derechos humanos.

“Algunas de las propuestas puestas sobre la mesa suponen un retroceso y responden a los intereses de los gobiernos pensados como litigantes, y no como defensores de los derechos en una democracia”, argumentó Viviana Krsticevic, directora ejecutiva del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil).

“Esta coyuntura es una de las más serias y graves que ha vivido el sistema interamericano en términos del cuestionamiento a su legitimidad. (…) No ha habido en los últimos 20 años coyunturas más críticas para el sistema”, indicó a los periodistas Kristicevic.

En concreto, los activistas se inquietaron por la posibilidad de que se complique el proceso para otorgar medidas cautelares -emitidas por la Comisión para proteger a víctimas en casos de urgencia- o que se corten los fondos a la Relatoría para la Libertad de Expresión, cuestionada por países como Venezuela o Ecuador.

El periodista colombiano Hollman Morris se refirió a ese punto al asegurar que esa división de la CIDH “ha estado presente cuando los Gobiernos se empecinan en estigmatizar, perseguir, señalar a periodistas independientes a lo largo y ancho del continente”.

Además, pidió preservar el informe anual de esa Relatoría, “que se ha convertido en una bitácora de funcionamiento para preservar la libertad de expresión” en el continente.

Argentina, a través del director de Derechos Humanos de su cancillería Federico Villegas, opinó que es necesario “superar las percepciones de desconfianza y mirar esto como algo constructivo”.

La representante de Ecuador, María Isabel Salvador, apuntó por su parte que con la reforma “nadie busca atacar a la Comisión”.

“Ecuador es un país muy critico, y es probablemente el que está realizando las propuestas más radicales, pero nuestra posición es la de criticar para construir algo mejor, lo que solo puede aportar a los actores del sistema mayor tranquilidad”, agregó.

En un principio, las recomendaciones de la OEA no tenían carácter vinculante, pero los cancilleres reunidos en la Asamblea General de junio en Cochabamba (Bolivia) decidieron que la CIDH sometiera sus decisiones al escrutinio del Consejo Permanente.

Ese órgano deberá entonces formular propuestas para lograr la “implementación efectiva” de las recomendaciones, las cuales tendrán que ser aprobadas en una Asamblea General extraordinaria en el primer trimestre de 2013, según lo acordado en Cochabamba. EFE


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