opinión

PDVSA 2002 – PDVSA 2012: Inequívoca involución

6 Diciembre, 2012

Involución: detención y retroceso de un proceso evolutivo.

Sin duda alguna que dada la amplia cobertura que han brindado a recordar lo ocurrido en diciembre de 2002, desde toda la red comunicacional del Estado, incondicionalmente al servicio de la parcialidad política del partido de gobierno y de todo el tinglado construido con supuestas organizaciones de base, consejos comunales, sindicatos de trabajadores públicos de carácter indudablemente patronal y “opinadores” tarifados. No podemos, no queremos y no debemos obviar abordar el tema, en particular por la tímida respuesta que, en contraposición, han brindado al tema supuestos medios independientes, salvo algunas muy honrosas excepciones.

opinan los foristas

Comprendemos que desde el sector oficial, se concentren en reanimar la historia oficial que tergiversa realidades históricas y que solo podrán corregirse con el paso de los años, cuando los hechos que sobrevienen, comienzan a hacerse irrefutables. Los eventos desnudan verdades y las carencias afloran mostrando claramente las mentiras y las farsas. Es por eso que insistir sobre la matriz de opinión montada de manera maquiavélica de identificar lo ocurrido en diciembre de 2002 como paro petrolero, sigue siendo imprescindible para mantener la coartada que, por ahora, les permite ocultar su crimen contra la Nación.

Lo que, todavía no podemos comprender, es que connotados comunicadores sociales, medios de comunicación no oficiales y dirigentes políticos, se hagan eco de la verdad oficial y se suman al tropel que la defiende. Existe una suerte de empeño en negar o evadir que en diciembre 2002, Fedecamaras, CTV y una considerable cantidad de partidos y dirigentes políticos, convocaron a un Paro Cívico Nacional, al cual nos sumamos ciudadanos y muchas organizaciones de la sociedad civil.

No pretendemos hacer entrar en razón, a sectores absolutamente radicales que no quieren y no pueden realizar un análisis objetivo de lo sucedido, porque el Jefe máximo ya dijo lo que sucedió. Un ejemplo de esta clase de especímenes lo encarna, sin duda, el señor Andrés Giussepe, “experto petrolero” y presidente de la Asociación Civil “Víctimas del Paro Petrolero (Videlpa)”. Solo haberlo escuchado por Venezolana de Televisión, en una entrevista con Vanessa Davis, basta para entender que seria una verdadera perdida de tiempo sentarse a debatir con este señor o con su entrevistadora y esperar poder llegar a alguna conclusión equilibrada. Sencillamente el odio inoculado de manera intravenosa y el servilismo cultivado, no permiten espacio para lo racional.

Lo que si pretendemos es que los comunicadores y dirigentes políticos que, de manera constante, se refieren a lo sucedido como paro petrolero, puedan sentarse, no más de cinco minutos, para pensar lo que afirman. Una huelga o paro petrolero, debe ser convocado y respaldado por empleados y/o trabajadores de la empresa. Eso sucedió en abril de 2002, lo cual asumimos de manera plena y, como lo hemos repetido, lo hicimos en defensa de la empresa y de los legítimos derechos de los trabajadores que pretendían ser vulnerados de manera absoluta con imposiciones provenientes de Miraflores. Se trataba, ni más ni menos que del primer intento serio y decidido de tomar a PDVSA, para convertirla en un instrumento de financiamiento al servicio de la parcialidad política del partido de gobierno. En diciembre de 2002, otra fue la realidad. Luego de un año de angustias, presiones y persecución interna, donde denunciamos la militarización de la empresa; la conformación de un plan alterno de contingencia, ajeno a PDVSA; el uso constante de los espacios y recursos de la empresa para mantener o sumar prosélitos de la causa oficial. En fin, todo un período donde la huestes comandadas por Hugo Chávez Frías y Alí Rodríguez Araque, se prepararon para la toma de PDVSA.

Regresando a la referida entrevista del presidente de Videlpa, recordamos dos afirmaciones con la cuales estamos de acuerdo, solo que diferimos de manera diametralmente opuesta con relación a los autores.

La primera que anotamos fue que “… el paro petrolero de 2002-2003 fue uno de los actos terroristas más viles…”, lo cual sin duda es cierto. Lo que de manera tan perversa maquinaron Hugo Chávez y Alí Rodríguez, desde el gobierno, solo puede catalogarse de un acto terrorista, a lo cual tanto Hugo como Alí han estado acostumbrados. De modo que la afirmación del presdiente de Videlpa, solo tiene un error con relación a los verdaderos responsables de ese acto de terrorismo.

La segunda frase que fijamos fue: “… se debería llevar a juicio a todos los culpables, porque son hechos que no prescriben…”, también muy cierto, tenemos el convencimiento que, más temprano que tarde, los hechos que hemos denunciado, argumentado y sostenido en instancias nacionales como la Fiscalía Nacional, organismos internacionales como la OIT e instancias penales como la Corte Penal de La Haya, serán debidamente considerados y entonces, lo verdaderos culpables que se esconden tras la historia oficial, quedarán descubiertos y deberán pagar por sus acciones.

Además, Creemos que Videlpa, tendrá que incluir entre las víctimas, a miles de trabajadores que fueron injusta e ilegalmente despedidos, perseguidos, acosados y difamados conjuntamente con sus familiares, en especial miles de niños que fueron afectados sicológica y mentalmente. Ellos también son víctimas de los verdaderos autores de este perverso plan.

Diez años después, PDVSA se encuentra en un estado de minusvalía generalizada, con serios problemas en todos sus ámbitos: operacional, técnico, comercial, financiero y organizacional. Institucionalmente destruida y absolutamente penetrada por los intereses políticos partidistas, donde no puede existir ninguna manifestación contraria a los designios oficiales. Pensamos que resulta evidente el proceso de involución que ha ocurrido en la empresa, cónsono con lo ocurrido en el país.

Diez años después, un delincuente, como resulta ser en toda la extensión de la palabra, el señor Paúl Guillermo Alvarado, (CI-V 13.944.419), comisionado por el Director Ejecutivo de Auditoria Fiscal, el señor Ramón H. Torres C. y actuando en nombre de la Dirección Ejecutiva de Auditoría Fiscal de PDVSA y sus Filiales, terminó de aplicar sanciones a 180 ex trabajadores de PDVSA por: “el petróleo que dejó de exportar, la gasolina que tuvo que importar y supuestos daños no identificados a las instalaciones de la empresa durante el paro”de diciembre del 2002. Es obvio que esto solo es posible si se acepta la versión oficial del paro petrolero. Pero la realidad es otra, los secuaces del Comandante Fausto (ARA), tomaron con grupos paramilitares armados las zonas aledañas a las instalaciones de PDVSA y, luego de manera violenta desalojaron junto con efectivos de la Guardia Nacional, a los trabajadores que estaban laborando, bajo el Plan de Contingencia para garantizar la operación.

A partir del 07 de diciembre, tomaron el control absoluto de las instalaciones, aceptaron la parada segura de las instalaciones, cancelaron todos los protocolos de identificación y la plataforma de información administrativa. Ningún trabajador sin autorización expresa, podía entrar a las instalaciones, suspendieron a la línea de gerencia de primera línea. Despidieron a 23 mil trabajadores y crearon la matriz de opinión de sabotajes, de actos terroristas, de paro petrolero.

Ahora, para dar continuidad a la coartada, responsabilizan de su ineptitud, su irracionalidad y su arbitrariedad a 180 ex trabajadores, seleccionados sin base alguna, muchos de ellos jubilados antes del comienzo del Paro Cívico Nacional. Se trata de un acto intimidatorio, del uso y abuso de instrumentos legales para reprimir, coaccionar y acobardar a los disidentes, lo que para ellos, significan enemigos de la “robolución”. Una característica muy propia del neo totalitarismo, basada en aberrantes prácticas fascistas y copiando el modelo estalinista. Ni más ni menos, se trata de retaliación. Se trata de continuar con la persecución sistemática de quienes los confrontaron y los siguen señalando como farsantes y destructores de una empresa del Estado, vital para un futuro de progreso.

Definitivamente, es un asunto político encubierto por un marco jurídico. Todo basado en la historia oficial de un paro petrolero que ellos mismos perpetraron desde el poder, para justificar la toma de PDVSA y culpar a sus “enemigos” de la destrucción, mientras distribuyen a diestra y siniestra, los recursos que genera la empresa para mantenerse en el poder y apoyar otros movimientos en el exterior, amen de haber fomentado la creación de un aquelarre de corruptelas y corruptos en el entorno. Por eso, para Chávez Frías y Rodríguez Araque, es necesario insistir en “paro petrolero generado enemigos del proceso”, por eso tratan de borrar la concepción de Paro Cívico Nacional. También por esto, es nuestra insistencia en denunciarlo.

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