opinión


El Nacional / ND

Memorias del 2-D

7 Diciembre, 2012

Lamentaba en la intimidad el sabor amargo de la ausencia de una masiva convocatoria el pasado domingo 2 de diciembre para conmemorar, en la calle, el primer lustro del triunfo contra el inconstitucional referéndum del teniente coronel Chávez, relevante hito en la defensa de la democracia en Venezuela y primer muro de contención contra la deriva autocrática y militarista del régimen, cuando recibí la llamada de Graciela Beltrán Carías para un programa especial sobre el 2-D. No salía de mi asombro al no encontrar explicación a cómo la dirigencia política del país dejaba pasar la conmemoración del día memorable en el que el pueblo venezolano votó contra una inconstitucional reforma que buscaba constitucionalizar la imposición del régimen fotocopia de la dictadura cubana que el comediante presidente insiste en aplicar en Venezuela. Se cumplían cinco años, una fecha redonda, era domingo, día no laborable, y particularmente, el motivo de la conmemoración estaba estrechamente relacionado con la convocatoria a elección de autoridades regionales el próximo 16-D, instancias del poder público que, justamente, la reforma rechazada buscaba eliminar.

opinan los foristas


Insólito, pero no hubo conmemoración. En la acera de enfrente cuando no tienen una fecha, la inventan. Y hasta conmemoran frustradas y chapuceras escaramuzas golpistas para movilizar a sus partidarios.

La llamada de la periodista para hacer un balance de lo ocurrido el 2-D de 2007 en términos de la participación de los jóvenes estudiantes y de las organizaciones de la sociedad civil, de los hechos más relevantes y de algunas anécdotas, me sacó de esas cavilaciones y me dio la posibilidad de hacer pública la revisión de algunos textos, experiencias y reflexiones de aquellos días.

Uno de los temas centrales de la rechazada reforma, camuflada entre otras violaciones de la Constitución, era la imposición de la reelección indefinida del Presidente. Un conjunto de asociaciones civiles nos integramos en el Proyecto Angostura, y con la frase de Simón Bolívar como emblema se recorrió todo el país: “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos (…) porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía”. La frase era demasiado gráfica y pertinente, y Chávez, que siempre apela a Bolívar, solía solapar esta contundente advertencia. Varias pancartas con este texto se desplegaron en todo el territorio nacional, fue objeto de debate en programas de radio y de TV y hasta el propio comediante presidente se vio en la obligación de aludir al tema en cadena nacional para criticar que la frase era una manipulación mediática (sic) al usarla fuera de contexto. La anécdota, cómica, pero expresión suprema de intolerancia, es que en muchas ocasiones la pancarta fue retirada por la policía y depositada en un calabozo: Bolívar preso, fueron titulares de esos días. Lo trágico es que Chávez se salió con la suya y meses después inventó una enmienda que le permite reelegirse hasta la muerte.

Otro asunto que todavía no he podido digerir es la calificación del teniente coronel de “victoria de mierda” a la expresión de la voluntad soberana del pueblo expresada en las urnas.

Concluyo valorando la importancia de la participación ciudadana, con el reconocimiento al coraje y entrega de los jóvenes estudiantes defendiendo sus convicciones democráticas que fueron catalizadas a partir del arbitrario cierre de RCTV. La clausura del canal y la amenaza contra la autonomía universitaria fue la chispa que desató la decisiva presencia, masiva y generalizada, en la escena política de la juventud venezolana. Los jóvenes entendieron que lo que estaba en juego tras la decisión de cerrar RCTV, la pretensión de intervenir las universidades para convertirlas al credo excluyente del llamado socialismo del siglo XXI, era un atentado a su propia supervivencia, al pluralismo esencial en una sociedad democrática: una condena de su libertad. Junto con los otros sectores sociales y políticos que advirtieron la amenaza a la propiedad privada y al pueblo chavista que se abstuvo, la reforma se fue al traste, aunque Chávez por los caminos verdes se ha ido saliendo con la suya.

La participación en las elecciones del 16-D hay que asumirla en la perspectiva del triunfo del 2-D: no se trata sólo de premiar o castigar el desempeño de una gestión de gobierno, sino de votar para no perder nuestro derecho de elegir.

@olucien


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