opinión

El país de los disfraces

9 Diciembre, 2012

Un disfraz puede ser sinónimo de uniforme, es una vestimenta diseñada con el propósito de distraer o llamar la atención con fines artísticos, de diversión, promocionales o de otro género.

opinan los foristas

Una persona puede disfrazarse para representar un personaje real o ficticio, generalmente se viste así para no ser reconocido.

Pero también pueden disfrazarse las ideas, las instituciones y las situaciones, la sabiduría popular venezolana lo expresa de varias maneras: “de noche todos los gatos son pardos” o con una de las expresiones más crueles nuestras: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

El ingenio venezolano denuncia de esta manera que la realidad no es la que nos están presentado bajo ese disfraz.

De eso se trata el 16 de diciembre, de decirle NO al comunismo que nos están presentando disfrazado de Estado Comunal. La democracia venezolana está en peligro, el dedo del presidente ha plantado caprichosamente sus hombres como candidatos en las elecciones regionales. Estos como Caballos de Troya dentro de un disfraz de madera pretender tomar el poder en la gobernaciones.

Su objetivo no es hacerlas fuertes y contribuir en la grandeza de la regiones o solucionar los problemas del pueblo, lo que se busca es ponerlas a los pies del proyecto que pretende transformarnos en comunas, el proyecto comunista en el que desaparecerán los espacios democráticos y la elección secreta y directa. Lo que se pretende es implantar el modelo en donde nos convertiremos en esclavos del omnipresente poder rojito

El Gobierno del Presidente ausente busca presentarnos un país disfrazado de pleno desarrollo económico, cuando en realidad y a pesar de unos ingresos petroleros tan altos, Venezuela está endeudada a niveles jamás visto, la improvisación, el despilfarro, la corrupción que caracterizan nuestra realidad están a punto de producir un colapso económico.

El país perdió su capacidad de productor y ahora todo lo importa, nos meten en un organismo internacional como el Mercosur, dizque para aprovecha un mercado internacional y no tenemos nada que venderles, siendo en consecuencia los otros países, los únicos beneficiados.

Al final con un vestido de “papelillo” y mediante malabarismos estadísticos pretenden excusar la economía bolivariana que se encuentran a las puertas de un paquete económico, en el que tendrán que aumentar los servicios, los insumos, la gasolina, los precios de los alimentos y medicinas, ante la probable escases de la divisa necesaria a las importaciones.

La salud del Presidente Chávez también ha sido objeto de afirmaciones y contra-afirmaciones, asegurando su curación y lo contrario, justo antes del proceso electoral en el que resultó reelegido. O es una cosa o es la otra y no es un irrespeto exigir la verdad.

Al contrario es una obligación informar al pueblo venezolano la situación real. Los venezolanos estamos viviendo un proceso en el que se define todo nuestro porvenir como país, estas decisiones no pueden tomarse bajo el engaño, de una realidad disimulada bajo otra forma.

A los venezolanos se nos quiere presentar el fracaso como si fuera un éxito, están destruidas las empresas de Guayana: Sidor, Venalum, Alcasa, Bauxiven, Carbonorca, Ferrominera y Sidetur, todas funcionan a menos del 40% de su capacidad y no alcanzan a producir ni la mitad de lo que rendían en la 4ta República. En Venezuela no tenemos cemento ni cabillas desde que el estado expropió. Nos falta el agua y la electricidad y la comunidad sufre de los constantes cortes de esos vitales servicios.

La Papelera en Valencia, La Textilera en Tinaquillo, La Marqueseña en Barinas, Agropatria en Portuguesa, el Central Azucarero en San Carlos, todo por el suelo. Los puertos colapsados, los aeropuertos en tan mal estado que hasta se va la luz. Y no hablemos de las calles, carreteras y puentes.

Producimos cada vez menos comida y dependemos cada vez más de lo que se le compra a los países amigos del presidente, a precios en dólares. Veamos la infraestructura, intente pensar en alguna obra importante que haya construido este gobierno y no encontrará nada, ahora piense en el estado en que se encuentran las que fueron construidas en el pasado y con seguridad sentirá tristeza y rabia por el abandono.

Esa es la caricatura de gestión que pretenden mostrarnos maquillada, como escenografía de teatro.

Pero lo peor es la farsa democrática a la que están sometiendo los venezolanos, tienen confiscadas las instituciones, hoy en día no responden a los intereses del estado sino a los de un partido. Cuando esto sucede ya no podemos hablar de Democracia, esta implica la igualdad de todos los ciudadanos y ¿qué es lo que vemos?

Un presidente que dicta sentencia a la juez Afiuni por televisión, porque contradijo su intención de mantener un ciudadano en prisión sin cumplir con los procedimientos procesales.

Un jefe de estado que despide a 22.000 venezolanos en directo, por que ejercieron el derecho constitucional de hacer huelga.

Una lista Tascón con la cual se margina a la mitad de la Nación, creando venezolanos de segunda categoría.

Unos organismos del estado al servicio de una ideología, ministros de la defensa alineándose a un proyecto ideológico partidista, en flagrante violación de la Carta Magna. Unos procesos electorales convertidos en un manual de manipulaciones, engaños, abusos, atropellos, triquiñuelas e imposiciones.

En este país se está irrespetando la decisión del soberano, quien negó la reelección indefinida y rechazó la reforma constitucional del 2 de diciembre de 2007, su posterior desconocimiento, de manera contraria a lo establecido en la Constitución Nacional, en realidad convierte en ilegitimo todo lo decidido a posteriori.

Y no porque una Corte al servicio del Mandamás tome una decisión arbitraria, se legitima la violación del texto constitucional.

Vestir con el traje de la Democracia nuestra realidad, seria de nuestra parte aceptar un proceso anti histórico, el caudillo megalómano que pretende ser el salvador de la humanidad, parece desear recorrer otros momentos históricos que ya fracasaron, con un largo tributo para la humanidad, como diría Jacinto Benavente: “Una cosa es continuar la historia y otra repetirla”.

La oposición democrática, profesionalmente preparada, preocupada por mantener un país unido, ha logrado desenmascarar este régimen. La sociedad civil es la única garantía que tenemos para conservar una sociedad moderna, libre y democrática, es la alternativa para quitarle el disfraz de ópera bufa a este proyecto, dicho con una expresión popular no nos vayan a “meter gato por liebre”.

nelsoncastellano@hotmail.com

Ex Cónsul de Venezuela en Paris
Presidente de Venezuela-Futura, Francia

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