opinión

Pdvsa, un aquelarre de corruptelas (II)

29 Noviembre, 2012

PDVSA como empresa dejó de existir hace ya, muchos años. La otrora prestigiosa estatal considerada, entre las cinco principales empresas del Sector de los Hidrocarburos en el ámbito mundial, ya no existe. El proceso de involución creciente que se apoderó del país, ha convertido a PDVSA en una suerte de “agencia clientelar” del partido de gobierno y del Jefe del “proceso”, con la “Misión” primordial de soportar una irracional política populista, de división de clases, de odio social y de constante confrontación, todo con el deliberado propósito de mantenerse en el poder y facilitar el desarrollo de este proceso involutivo en América Latina, además de financiar movimientos terroristas de facto, de manera directa o a través de organizaciones con una fachada democrática.

opinan los foristas

La Junta Directiva de la empresa se ha convertido en una suerte conciliábulo para generar corrupción. Todas y cada una de las decisiones que se toman son para cumplir con la referida “Misión” de la empresa, asumida, de manera plena, desde el año 2002. Una empresa que ha tenido en la cúpula de su “dirección” a Rafael Ramírez que, de manera simultanea ocupa el cargo de Ministro del Poder Popular de Petróleo y Minería, ente responsable del de dictar políticas, lineamientos, orientación y auditar los resultados en el sector de la energía y, por ende, a PDVSA, no puede funcionar adecuadamente. Como se dice popularmente: “se paga y se da el vuelto”. Nadie controla, nadie audita. No se rinden cuentas, porque no se piden cuentas. Los funcionarios del Ministerio, no saben a ciencia cierta cuanto es el volumen de crudo y gas que se produce, no saben cuanto se refina, cuanto se vende, a donde va el crudo y los productos que se comercializan que cada vez, son menos. Tampoco lo saben los trabajadores de PDVSA, si el Jefe dice que son 3 millones, los vicepresidentes sufren para cuadrar los números, PDVSA Occidente, cuadra las suyas y PDVSA Oriente las de ellos, luego en Caracas, las suman y/o las restan para que cuadren (PQC) con los números del Jefe. Un triste, pero real escenario, sobre el cual se enardecerían hombres insignes que en materia petrolera ha tenido el Ministerio y la Industria, como, por ejemplo: Juan Pablo Pérez Alfonzo, Luis Plaz Bruzual, Hugo Pérez La Salvia, Humberto Peñaloza, José Gregorio Páez, José Cirigliano Alagia, Ernesto Agostini Oquendo, Juan Jones Parra, Efraín Barberii y tanto otros hombres que hoy contemplan, desde su posición de retiro, como se ha destruido la institucionalidad de un Ministerio forjado con mística, dedicación y compromiso nacional. Observan como se desploma una industria, en manos de una parcialidad política irracional y de la negación del conocimiento.

Para los que todavía no creen en la crítica situación de la “agencia clientelar”, conocida como PDVSA, los invitamos a que lean las declaraciones de Ministro Jorge Giordani. Léanlas, obviando las agresiones al castellano y a la dignidad humana que sobresalen y subyacen, en ellas, para que puedan cuantificar la magnitud del desastre que está por aflorar. Veamos:

Primera perla: “lo “regalado” se debe acabar en el país”.

Segundo mensaje: “Todos los servicios se deben pagar, aquí el regalado se tiene que acabar y la gente tiene que pagar”

El remate: “El gratis se acabó y el regalado se tiene que acabar”

Ni más ni menos, el propio Giordini, en un acto de cinismo supremo, cuestiona lo que desde el Poder supremo él ha promovido por años, destruyendo la lógica social del venezolano e incentivando la mentalidad de mendigo, no solo en las clases populares donde las promesas y las dádivas son parte vital de la política del Estado. Es menester incluir, en ese renglón de damnificados éticos, a importantes sectores de trabajadores, empresarios, estudiantes y dirigentes políticos que optan por asumir la conducta del avestruz para recoger beneficios en prestaciones, aumentos salariales, divisas de CADIVI, títulos universitarios y cargos públicos, a costa de la destrucción del futuro de todos los venezolanos, incluidos sus familiares.

Se permite, Giordani criticar la mentalidad “rentista” venezolana, derivada de la producción petrolera del país, cuando no ha existido en la historia de Venezuela, ningún otro Gobierno que haya practicado, inculcado y exacerbado más la política rentista que el del teniente coronel Hugo Chávez Frías, donde Giordani ha sido, el eterno Ministro de la Planificación y las Finanzas, al frente o en la retaguardia, pero siempre con gran influencia.

Ahora Giordani, ¡oh sorpresa!, se da cuneta que el subsidio de la gasolina, es absurdo y que en las gasolineras de Venezuela, se deja más propina al “bombero” de lo que cuesta llenar un tanque y obtienen un margen muy superior al del regente de la estación de servicio.

Saquen ustedes sus propias conclusiones de cual es la verdadera situación de la empresa que provee las divisas para el país, importador y dependiente.
Por supuesto, que en medio de este aquelarre de corruptelas, guisos, negligencia y falta de una gerencia ética, no podemos dejar de mencionar otros asuntos que, cuando menos, sugieren negocios fraudulentos que atentan contra el patrimonio nacional:

* “Negocios” con Irán y Bielorrusia.

* El trato preferente de PDVSA y Ministerio con Albanisa (ALBA de Nicaragua, S.A.), convertida en una empresa personal de Daniel Ortega y su esposa.

* La compra indiscriminada y sin licitación publica de tanqueros (¿para transportar cuál crudo y que productos?).

* Presupuesto de PDVSA, lleno de incongruencias, datos falsos y contradictorios, pero que se acopla, en medio de múltiples cifras inarticuladas e inconsecuentes con el Presupuesto de la Nación presentado por Giordani y que es aprobado en la Asamblea Nacional, por la mayoría oficial.

* El Poder ilimitado del “dedo” de Ramírez para asignar contratos, autorizar convenios, decidir negociaciones sin ningún tipo de licitaciones, ni publicas ni selectivas, ni nada que se asemeje.

Esta situación nos hace sentir, en contra de nuestra naturaleza personal, pesimistas con relación al futuro, no tanto por lo que se anuncia en materia de hidrocarburos y los grandes desarrollos, en el ámbito hemisférico y mundial, no. Nos sentimos pesimistas porque, de seguir en Venezuela este régimen, a mediano plazo no tendremos Empresa, ni Sector, para competir, siquiera con empresas como Ecopetrol, PetroPerú o PetroEcuador.

DIRECCIÓN EJECUTIVA DE AUDITORIA FISCAL (DEAF) DE PETROLEOS DE VENEZUELA Y FILIALES

No podríamos terminar nuestra nota semanal, sin referirnos nuevamente al proceso que adelanta el DEAF-PDVSA, incialemnte contra 185 trabajadores de PDVSA, cuyo responsable directo es Ramón H. Torres C., en su condición de Director Ejecutivo de Auditoría Fiscal.

Este caso se inició en el año 2006, de manos de un incopetente y de muy dudoso honesto proceder, el señor Raúl Soto, hoy fuera de PDVSA. Desde ese momento, entendimos que se trataba de un procedimiento que solo podría tener una motivación: persecución por razones políticas. Nos estaban cobrando lo ocurrido en abril de 2002 y trataban de respaladar la coartada que inventaron, convirtiendo nuestra participación en el Paro Cívico Nacional, en Paro Petrolero para justificar la toma de PDVSA.

En 2012, el razonamiento y la conclusión son las mismas: se trata de un procedimiento de carácter político, no deja espacio a la duda. Es obvio que dedemos articular todos los caminos adminstrativos y judiciales, pero concientes que la solución, solo será por presiones o motivaciones políticas. La criminalización de la disidencia es una política de Estado y nosotros, como colectivo, somos víctimas de una persecución sistemática que se prolonga ya por una década. Que nadie lo dude. Respeto las decisiones individuales y las acciones que puedan tomar, pero no pierdan el norte, solo acciones mancomunadas con una clara connotación política podrán contener las consecuencias que este procedimiento tendrá, en caso de continuar avanzando. Es imprescindible, insistir que nuestra participación estuvo circunscrita a un Paro Cívico Nacional, cuya naturaleza esta plenamenete identificada con las prácticas democraticas y constitucionales. Tenemos que rechazar con mayor contundencia la historia oficial del Paro Petrolero que fue concebido, instigado e instrumentado desde Miraflores, PDVSA y el Ministerio. Basta con observar la forma como lo asumió PDVSA, tomando instalaciones con grupos civiles armados, policías estatales y la Guardia Nacional, desplazando a los trabajadores que cubrían las operaciones con el Plan de Contingencia, despidiendo 23 mil trabajadores, incluso aquellos que estaban enfermos, de vacaciones o jubilados. Para dar crédito a la coartada, arman un caso sin sustento administrativo, ni legal, ni argumental y elaboran una dislocada lista de supuestos reponsables que presenta el homólogo de Soto, el señor Torres.

Mientras este proceso avanza, debemos prepararnos para responder con acciones concretas, en la medida de nuestras posibilidades que todavía existen y y que serán más efectivas, en tanto y en cuanto estemos más unidos.

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