opinión

La experiencia mata juventud

8 Noviembre, 2012

Todo el mundo lo amaba. – Ese es el joven que necesita el país- decía Teresita, una humilde mujer de mediana estatura y piel aceitunada quien había llegado desde las lejanas tierras de Tapa Tapa para darle todo el apoyo moral al candidato de la oposición en las elecciones presidenciales.

opinan los foristas

Cada segundo que pasaba, Caracas se llenaba de miles de simpatizantes quienes llegaban de todas las regiones del país. Las gorras de tres colores prohibidas por el concejo nacional electoral se multiplicaron como los descendientes de Adán y Eva. La avenida Bolívar se hizo insuficiente. Parecía que todo marchaba bien. Los vientos y los Dioses estaban con la oposición.

Al llegar flaquito a la tarima, el pueblo gritaba eufóricamente como si se tratara de un campeón cuando llega a su meta, hasta un grupo de damas de la pastora le gritaban al presidente “ Señor presidente nosotros también somos majunches como nuestro candidato”.

La plataforma estaba llena de esperanza y futuro ya que no había espacio para el fracaso. Los líderes jóvenes se mezclaban con los viejos zorros políticos dando la sensación a los presentes de que la oposición era una sola y no como se rumoraba en la calle que los jóvenes de Primero justicia tenían secuestrado todos los espacios políticos de la unidad. Los sueños de millones de venezolanos volvieron a revivir.

Todo iba perfecto hasta que sucedió lo que muchos realistas pronosticaron. Otra derrota más para la Venezuela libre y democrática y para Teresa quien no solo había apostado 1500 bolívares a su prima Jacinta sino que también perdió la esperanza de vivir nuevamente en una Venezuela sin hampa y corrupción.

Y es que mientras Capriles y su partido practicaron la exclusión con algunas organizaciones de la mesa de la unidad, el presidente Chávez supo utilizar la experiencia de sus seguidores sin excluir a nadie ni por su edad ni por su experiencia. Chávez superó al ingenuísimo de Capriles y aprovecho el silencio obligatorio que este les tenía a sus aliados en la mesa de la unidad.

En fin, el pueblo que quería ver a Chávez salir del puesto, vuelve a defraudarse gracias al arribismo y a la discriminación de unos jóvenes quienes creyeron que podían ganar la guerra sin la ayuda de políticos expertos como Álvarez Paz, Ramos Allup, Antonio Ledezma y otros más.

Ahora Teresa debe regresar nuevamente a su pueblo natal. Sin esperanza y con la moral muy baja. Ella al igual que millones de venezolanos se pregunta; ¿porque estos líderes jóvenes entregaron la patria sin dar la batalla final? ¿Por qué Capriles se rindió tan fácil si lo respaldaban seis millones y medio de venezolanos? ¿Será que Chávez tenía razón al decir “viejo es el viento y todavía sopla”?

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