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opinión

José Guerra

Tal Cual/ ND

El poder absoluto de Hugo Chávez

31 octubre, 2012

Para que una nación califique como democrática, se deben respetar varios principios sin los cuales se está en presencia de cualquier otro régimen menos de una democracia. Uno de ellos es que el presidente de la República o donde exista la figura del primer ministro, debe ser elegido mediante comicios libres, con votación directa y secreta en elecciones competitivas. Otro elemento constitutivo de una democracia es la libertad genuina de prensa y la libre asociación de los cuidadnos para organizarse bien sea en partidos políticos o en otras entidades civiles. Pero un elemento clave, esencial, de la democracia es la separación de poderes.

opinan los foristas

Esto es, las diferentes ramas del poder público deben controlarse mutuamente porque de lo contrario, el Poder Ejecutivo dominará al resto de los poderes y de allí hacia un gobierno tiránico no queda sino un paso. Un país donde Poder Ejecutivo avasalle a otros poderes puede mantener ciertas formalidades democráticas, pero no calza los puntos para ser definido como una democracia genuina.

En la filosofía política del marxismo leninismo, lo anteriormente explicado acerca de los atributos de una democracia carece de sentido, por cuanto para esa filosofía todo gobierno es al mismo tiempo dictadura y democracia. Su razonamiento es muy simple: si quien está en el poder representa al pueblo, en este caso se trataría de un gobierno democrático. Contrariamente, si quien ejerce el poder es la burguesía, el gobierno sería entonces una dictadura.

Por esa razón es que para muchos dirigentes del PSUV, un gobierno como el de Cuba es democrático y otro como el Suiza es una dictadura. Con un criterio tan básico como este es que el marxismo leninismo analiza las formas de gobierno. Pero ello es al mismo tiempo la base y principio para justificar el poder absoluto.

En las revoluciones inspiradas en el marxismo leninismo, comenzando por la rusa en 1917, se estableció un gobierno dictatorial una vez que Lenin perdió la mayoría en la Asamblea Constituyente de 1918 y se disolvieron por la fuerza todas las organizaciones que no estuviesen controladas por el partido comunista. A partir de allí y como norma para todas las revoluciones que le sucedieron, el partido comunista se erigió como órgano rector de la sociedad y se perdió el equilibrio de poderes que podía prevenir el dominio de una fracción política sobre la sociedad.

En Venezuela, Chávez no llegó al poder mediante una revolución. Afortunadamente, porque los decretos que luego se conocieron que se aplicarían de haber resultado triunfante el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, iban hacer palidecer a la época del terror de la Revolución Francesa y las ejecuciones sumarias dirigidas por Robespierre y Saint Just. Los campos de concentración del Chile de Pinochet resultarían pequeños. Allí está los decretos para que cualquiera los lea.

Pero por vías legales Chávez ha hecho algo parecido a lo que hace una revolución: lograr el control del poder absoluto, sin ningún tipo de control. En las revoluciones, ese poder lo ejercía el partido comunista y dentro de éste el buró político y dentro de ese buró, su jefe.

En materia de la institucionalidad política, el dominio del gobierno es total. Los ministerios y demás entes de la Administración Pública son especie de sucursales del PSUV. La Asamblea Nacional no tiene el mínimo equilibrio y respeto a la minoría que obtuvo la mayoría de votos en 2010, ni siquiera para guardas las formas. Órganos tales como la Fiscalía, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo y el Consejo Nacional Electoral son piezas dirigidas por fichas del PSUV incrustadas en esos órganos administrativos, tanto por la forma en que fueron electas como por su comportamiento cotidiano.

En lo relativo al Poder Judicial, ya centró cátedra la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia cuando dijo que la división de poderes era una fantasía y lo que prevalecía era el Estado unitario, es decir, un Estado con un solo jefe, el presidente Chávez. Los tribunales en Venezuela no juzgan conforme a la ley sino sobre la base de órdenes del Poder Ejecutivo, corroborado todo esto por las nauseabundas declaraciones del ex magistrado Aponte Aponte. Ello es lo que explica que el presidente Chávez públicamente mande a meter preso a una persona y acto seguido la Fiscalía la imputa y el tribunal correspondiente la declara culpable.

En materia económica, los principios de sanidad fiscal y monetaria desaparecieron hace rato. El presidente Chávez, maneja dos presupuestos. Uno, el que cumple el ritual de ser sancionado por la Asamblea Nacional y el otro, que resulta de la diferencia entre el precio del petróleo presupuestado y el precio real, se gestiona con absoluta discrecionalidad. En banco central, ente clave en la estabilidad monetaria del país, es apenas el apéndice financiero de la Presidencia de la República. Todo ese poder se ejerce siempre invocando el sagrado interés del pueblo.



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