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opinión

La América Latina revolucionaria sin el pueblo

30 septiembre, 2012

Poco a poco vimos instalarse en algunos países de América Latina un “totalitarismo democrático”, al mejor estilo del centralismo democrático del partido comunista en la época de la Unión Soviética.

opinan los foristas

La pasividad alarmante se impuso como medio de subsistencia. Mucha gente prefirió no aumentar sus dificultades sociales, no quisieron meterse en problemas. ¿Para qué arriesgarse?, pensaban en silencio esos patriotas defensores de la democracia, así también se han excusado los que quieren tener siempre la oportunidad de estar al lado de los que detentan poder.

Los que hoy sufren injusticias y les violan sus derechos humanos, los que son víctimas de acciones ilegales, se encontraron a menudo abandonados. Existe el que perdió sus fuerzas y sus convicciones ideológicas para combatir. Es posible que algunos terminaron resignándose y pensando: “Todo pasara”, así pensaron muchos con Hitler al inicio de la segunda guerra mundial, pero ¿Qué ha sucedido en la Cuba de Fidel?, ¿Qué le espera a la Venezuela si sigue con Chávez?, ¿Qué pasara en Argentina?, o en Bolivia y Nicaragua?

La consecuencia de estos regímenes sería la pérdida definitiva de los espacios democráticos, llegaron con la intención de quedarse. Lo ha percibido la sociedad, los ciudadanos responsables y sobre todo los jóvenes.

Los resultados de su presencia se manifiestan en la fractura social, en las instituciones del estado desacreditadas, en la falta de justicia, en la intervención de los intereses extranjeros sobre los intereses nacionales, en las nuevas leyes de educación doctrinaria.

Lo que está planteado es resignarnos u oponernos, no hay espacio para indecisiones, lo que el futuro nos depara si no reaccionamos no es: La América Latina revolucionaria de los pueblos, sino la América Latina revolucionaria sin el pueblo.

Para los que creemos en un nuevo contrato social en vista de un nuevo modelo de sociedad y de Estado, es urgente provocar el cambio necesario, unirnos en la salida democrática, para después con la ayuda de todos, generar los recursos materiales, convocar los recursos humanos, sanear las estructuras de gobierno y provocar la ruptura histórica con el modelo que han pretendido imponernos.

Solamente una acción política puede modificar la situación.

Ello podría venir de una implosión (Modelo ex-Urss), de una acción exterior, o de un verdadero cambio democrático con mano firme y guante de seda. Es esa la que aspiramos, un nuevo concepto de hacer política, entendida como una vocación de servicio, que promueva el desarrollo humano, que le dé prioridad a lo social sin olvidar el desarrollo, que promueva la inclusión, que brinde seguridad, igualdad y respeto a los derechos inherentes a la persona humana, ¡No hay más alternativas!. ¿Cómo despertar las conciencias?, para que se den cuentan que no solo está en juego el futuro de algunas personas, sino también el futuro del país y de la sociedad.

Como explicar lo que está pasando en América Latina, Colombia víctima de la más antigua organización ilegal armada, la última expresión guerrillera-subversiva financiada por Fidel Castro desde los años 60. Las FARC con sus acciones de guerra de guerrillas, técnicas terroristas y combate irregular, asesinan por año unas 5.000 personas y secuestran otras 3.000. Su cifra anual de negocios supera los 1.500 millones de dólares, de los cuales dos terceras partes provienen del tráfico de drogas y de los rescates, sin embargo goza de simpatía de “intelectuales románticos” y de algunos gobiernos.

Las FARC, el ELN, las AUC, Sendero Luminoso…son consideradas grupos terrorista por 31 Estados. Los gobiernos de Ecuador, Brasil, Argentina, Chile… no le aplican esta calificación, algunos ni siquiera prevén ese delito en sus códigos penales. Chávez ha solicitado que se le otorgue un status de grupo beligerante y no de terrorista.

¿Por qué este apoyo?, en el caso de Venezuela, el proyecto diseñado en la Habana permite entenderlo, a su lado los países-satélites de la órbita económica-petrolera.

Para otros las razones son diversas, Brasil juega en dos aguas, tiene su explicación en el Foro de Sao Paulo. Aprovechando el poder parlamentario que tenía el Partido de los Trabajadores en Brasil, Fidel Castro convocó en 1990, junto con “Lula” Da Silva, a todos los grupos guerrilleros de Latinoamérica a una reunión en la ciudad de Sao Paulo. Además del PT y del Partido Comunista de Cuba, acudieron al llamado el Ejército de Liberación Nacional, las FARC; el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua; la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala; el Frente Farabundo Martí de El Salvador; el Partido de la Revolución Democrática de México; y varias decenas más de grupos guerrilleros y partidos de izquierda de la región que se han ido sumando, como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Chávez se inscribió en mayo del 95.

Otros Gobiernos del Cono Sur obedecen a razones menos ortodoxas, varios de ellos tienen en sus administraciones o instituciones a miembros de antiguos movimientos armados que utilizaron técnicas terroristas en los años de la expansión revolucionaria.

Esos países sufrieron dictaduras militares en las que se cometieron crímenes de lesa humanidad generales que produjeron muchas víctimas, pero por otro lado grupos opositores como los “tupamaros”, los “montoneros” o “sendero luminoso” emplearon métodos terroristas contra las instituciones democráticas, los agentes del estado y contra civiles inocentes que resultaron víctimas de sus atentados. Inexplicablemente una doble moral se aplica en esas realidades, pareciese que los defensores de las víctimas del llamado terrorismo de Estado son más importantes que las víctimas de los grupos insurgentes.

Algunos de esos gobernantes, sus ministros o altos funcionarios, tienen sus manos manchadas de sangre, han contado y reconocido públicamente haber organizado, ejecutado y comanditado acciones que violentan los principios fundamentales de los derechos humanos.

En Venezuela el presidente viola y ordena violar la Constitución Nacional, financia grupos terroristas internacionales, interfiere en política interna y amenaza a otros países, divide la Nación y la entrega al control de otra potencia extranjera (CUBA), pero es impune en sus actos, quien se oponga se convierte en enemigo.

¿Qué hacer frente a esta situación? Algunos plantean la desobediencia civil como el camino, la constitución lo prevé, la historia lo legitima, las víctimas y el pueblo podrían solicitarla. La sentencia N° 1139 del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, de fecha 05-06-2000, señala: “El ciudadano nunca perderá el derecho constitucional de poder remover de sus cargos y cuando lo estime necesario, las autoridades que el mismo eligió.

Esa es una facultad inalienable concedida al pueblo para lograr la destitución de una autoridad electa, por haberse conducido en sus funciones de forma contraria a los intereses populares del estado o porque se ha perdido la confianza en él. Permitiendo recordarle a los funcionarios que la ineficacia puede ser sancionada por medio de la remoción y que su gestión es el producto de esa función pasajera.”

Los venezolanos hemos optado por la salida democrática, en este momento un camino diferente se abre para Venezuela al lado de Capriles Radonski. Tenemos la posibilidad real de ejercer nuestro derecho, decirle que perdimos la confianza y exigirle con nuestros votos que se vaya, por qué traiciono la patria.

La oposición está unida en un verdadero proyecto de cambio. La calle ha hablado y el triunfo arrollador se vislumbra, debemos estar alerta para proteger el resultado, ante cualquier veleidad dictatorial.

Con Capriles, la nueva dirigencia debe encontrar los puntos de coincidencia que determinen la vía de la reunificación nacional, rehabilitando las instituciones democráticas, insistiendo en la lucha contra la corrupción, promoviendo la participación ciudadana y rescatando nuestra imagen internacional.

Deberá estructurarse una nueva forma social de crecimiento, basada en el respeto de los pueblos.

Es el momento de dar la cara por el país, los intereses partidistas deberán supeditarse al proyecto común.

Comencemos hoy antes que sea demasiado tarde, dé lo contrario esperemos sin reaccionar, tranquilamente el mismo camino que soportaron las victimas de la política de Hitler.

[email protected]

Ex Cónsul de Venezuela en Paris

Presidente de Venezuela-Futura, Francia

 



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