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opinión

Cómo impedir el fraude

3 agosto, 2012

Puesto de combate

*** Es ocioso discutir con “expertos” para quienes el fraude es imposible. El fraude está a la vista, Capriles ha indicado que lo sabe y lo sensato es impedirlo con medidas que están en nuestra mano.

El fraude escapó del closet. Se le ventila públicamente. Grupos opositores lo ponen en evidencia mientras otros tratan de ocultarlo o minimizarlo. Las diferencias de opinión son normales. El derecho de opinión es sagrado. Por ello extraña el intento de silenciar opiniones para imponer el dogma bobalicón de que el fraude es imposible y el CNE es transparente. La conciliación mediante el diálogo es la base del mecanismo democrático. Lo contrario es autoritarismo.

opinan los foristas

Capriles no ha emitido una decisión final sobre el tema, pero sí habla de defender el voto, lo cual indica cuan consciente está de que ese voto está amenazado. Declaró que ese acuerdo infame que en el CNE firmaron dos ciudadanos extraviados, fue violado de inmediato por Chávez y por tanto no tiene validez. No ha avalado las declaraciones ofensivas e inconsultas de la Sra. Albanes en Washington, ni las destempladas afirmaciones de Emilio Nouel como portavoz de La Colina. Estamos a la espera de las instrucciones que irá emitiendo Capriles, para saber a qué atenernos y trabajar como equipo. Entretanto, es absurdo agredirnos por el simple hecho de pensar diferente. Las acusaciones que algunos han hecho que soy un “chavista encubierto” las considero ridículas. Estas diferencias son normales en una contienda electoral y serán superadas. Debemos marchar unidos hacia la gran batalla del 7-O.

Algunos “expertos” consideran transparente al CNE porque “con él hemos ganado elecciones”. Esta visión superficial ignora que nuestras victorias en ambos casos han sido frustradas por maniobras diseñadas previamente por Chávez. El triunfo en el referendo para modificar la constitución fue una derrota porque Chávez tenía oculta la carta de la Ley Habilitante y sabía que no podía perder. La victoria en las elecciones parlamentarias fue una derrota porque la Oposición no tenía como contrarrestar la argucia de los circuitos electorales. En ambos casos las victorias fueron pírricas y sirvieron para darle un manto democrático al gobierno. En este momento las encuestas señalan que el triunfo de la Oposición es una clara posibilidad, pero es razonable temer que Chávez tiene montado un contra-ataque, así que no sólo debemos salir a votar masivamente sino a defender nuestro voto. No podemos repetir la triste historia de Manuel Rosales.

Otro dogma de quienes dicen que el fraude es imposible, es el mito del control “físico” del voto a través de testigos en el 100% de las mesas. Ese es el credo de la iglesia de La Colina, para quienes el fraude electrónico es un cuento de caminos. Los testigos son indispensables y mientras más tengamos mejor, pero por sí solos no resuelven el problema.

El tema es sensible. Hay posiciones tomadas y alguna gente se ha jugado su prestigio y posición en el Comando Venezuela tras ellas. Creo que no vale la pena seguir discutiendo si el fraude existe. Es como discutir sobre el sexo de los ángeles o si el diablo existe. Más útil es plantear soluciones fáciles de poner en práctica a corto plazo, a un costo bajo y sin espantar a los votantes, sino más bien motivándolos a la lucha.

El argumento principal para prohibir la frase “fraude electrónico” es que “asusta” a los votantes. Esto contradice algo importante que Capriles ha planteado: la no aceptación de las nuevas máquinas capta-huellas con sistema SAI porque ponen en peligro el secreto del voto. Ante la clara posición de Capriles La Colina tuvo que aceptar en publico y a regañadientes, que las nuevas maquinas no garantizan que un votante pueda votar una sola vez, que retardaran el voto y que fueron impuestas por el Gobierno para amedrentar a los votantes.

Este recelo de Capriles ante el SAI hizo que pidiera al CNE condiciones mínimas para las elecciones. Esto fue rechazado de plano por Chávez y, en consecuencia, por el CNE, el cual presentó una contra-proposición que parecía redactada por el Gobierno. Fue el acuerdo ominoso firmado entre gallos y medianoche por dos ciudadanos, no por Capriles, quien abrió la posibilidad de exigir nuevos controles. Ante continuas violaciones, Capriles declaró que Chávez ha enterrado ese acuerdo electoral. De manera que para todos los efectos el acuerdo ya no existe.

Es conocido por varias encuestas que más del 63% de los votantes creen que el Gobierno intentará hacer trampa para evitar la derrota. Igualmente se sabe que alrededor del 30% de los votantes temen votar por Capriles porque consideran que el voto no es secreto. Esto indica que es un error no mencionar el fraude electrónico y aceptar ciegamente a las máquinas capta-huellas con el SAI. Esto implica que de proponerse medidas para defender el voto y asegurar su secreto, 30% de los votantes, que hoy vacilan, irían a votar, y entonces sí tendríamos una avalancha de votos opositores.

Contra la idea de defender el voto se usa el argumento que es más prioritario buscar votos y que su defensa es algo que no interesa “por ahora”. Esa es una típica estrategia chucuta que lo pone a uno a dudar de los asesores que las promueven. Es necesario atraer votos y defenderlos. Las dos cosas deben hacerse simultáneamente. Sin lo segundo no valdrá lo primero. Plantear estas dos acciones como si fueran excluyentes es un falso dilema. Capriles es inteligente y no compró esa peregrina idea.

Mi primera propuesta para la defensa del voto es solicitar que no se empleen los nuevos capta-huellas con el protocolo SAI y que el 7 de Octubre se use el sistema anterior. Tal como lo reconoció La Colina, la idea de estos equipos SAI es atemorizar con la amenaza de una Lista Tascón electrónica. Algunos técnicos de la MUD propusieron aceptar esa artimaña sin discusión “para no asustar al electorado”. Esta actitud asusta más que hablar de fraude. El rechazo de los capta-huellas se puede ejecutar con facilidad y sin retardar las elecciones. Si el CNE lo aprueba, la amenaza al secreto del voto desaparece y un 30% de chavistas saltará la talanquera. Si el CNE rechaza la petición, su sesgo quedará públicamente en evidencia.

La segunda propuesta se refiere a medidas contra el fraude electrónico. Este se ejecuta con la data en las mesas no auditadas. Esta trampa puede ser abortada o al menos se puede dejar en evidencia. Ese tema requiere un artículo aparte que publicaré mañana.



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