opinión

Primer planteamiento: futuro inmediato de PDVSA

10 Mayo, 2012

“La mejor estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento.

Pero la estructura equivocada es una garantía de fracaso”.

Peter Drucker.

Como lo hemos mencionado en reiteradas ocasiones, nos inscribimos en la corriente de opinión que considera que la empresa Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), es irrecuperable en términos de la institución requerida para acometer la recuperación del Sector y crecer al ritmo que las demandas del desarrollo nacional le impondrán. Se requerirá una empresa o empresas estatales más flexibles, visionarias, emprendedoras, adaptables a los cambios del entorno mundial y listas para acometer el desarrollo de energías alternas. En principio, esto parece estar en abierta contradicción con lo expresado, en relación al tema, por el candidato de la alternativa democrática Henrique Capriles.

opinan los foristas

Sin embargo, no es así. Expresamos nuestra opinión en función de una visión a mediano plazo que así lo demanda, pero también hemos opinado de manera clara que sin lugar a duda, la primera prioridad con relación a PDVSA, debe estar orientada a identificar las diferentes opciones de recuperación y estabilización de la empresa, dadas las precarias condiciones, institucionales, técnico-operacionales, financieras y comerciales que atraviesa, luego de haber estado sometida a un largo proceso, primero de agotamiento y luego de destrucción que abarca ya, dos décadas.

Es obvio que, en una primera fase, PDVSA debe permanecer. Estimamos pertinente que, el nuevo gobierno, declare en emergencia todos los ámbitos del Sector y, por lo tanto, debe desplegarse todo un plan acción que garantice la operatividad de la empresa, la estabilidad de los trabajadores y la seguridad de las comunidades circunvecinas. Debe ser una empresa de transición, un puente de unión, entre el retroceso histórico y el progreso futuro. La continuidad de PDVSA, a corto plazo, es imprescindible como plataforma para la concepción y desarrollo de la empresa o empresas que puedan ser requeridas.

Opinar de manera certera sobre el plan de acciones que deben implementarse, sin conocer a ciencia cierta el verdadero estado de la empresa y de todo el sector en el sentido amplio, podría resultar, tan solo, un ejercicio teórico que no se compagine con la realidad.

Sin embargo, si existen asuntos generales muy importantes y vitales, sobre los cuales podemos opinar y generar un necesario debate, para clarificar el camino inmediato a seguir, como serian por ejemplo: la nómina de PDVSA, la situación operacional en producción y refinación; el estado financiero real; los compromisos y convenios internacionales; los pasivos ambientales y la comercialización de crudos y productos.

Es nuestra intención, continuar debatiendo, conjuntamente con un apreciado grupo de colegas, profesionales afines, conocidos o no, sobre las materias señaladas, en función de poder estructurar un plan de acción concreto y preciso que produzca resultados positivos en el mas corto plazo posible. Sin embargo, nuestra naturaleza y compromiso, nos obliga a expresar de manera pública e inmediata, una opinión específica con relación al tema laboral.

El tema de la plantilla ha generado, por siempre, una preocupación generalizada que aparece, indefectiblemente, en todas las declaraciones sobre el tema PDVSA. Desde el sector oficial, de manera deliberada, se trata de generar un estado de terror sicológico orientado a crear una matriz de persecución fundamentada en la presunta política de “tabla rasa” para todos los empleados de la empresa. Nada más falso.

Estamos persuadidos que la aproximación generalizada de quienes conocemos el sector es otra, diametralmente opuesta. Quienes sufrimos en “carne propia”, la persecución sistemática, el uso abusivo del poder judicial y de todo el estamento legal para perjudicarnos, en función de doblegar voluntades, no podemos pretender aplicar la Ley del Talión, como recurso de solución en su expresión más conocida: “ojo por ojo, diente por diente”. Requerimos, eso sí, que se cumplan los preceptos constitucionales y se aplique, de la manera mas imparcial y objetiva que sea posible, todo lo contemplado en el marco legal venezolano.

Es indudable que quienes han conducido a la empresa por el camino del caos; quienes han sido complacientes o han propiciado actos de corrupción; quienes han actuado con negligencia y desidia en materias de carácter operacional, técnico, ambiental, financiero, laboral o cualquier otro ámbito del quehacer de la empresa, deben estar preocupados y temerosos. Son ellos los que alientan el miedo, son ellos quienes tratan de torcer la matriz de opinión, son ellos quienes pretenden anteponer el odio y el terror, a la justicia y la concordia.

Es cierto que PDVSA tiene una nómina que supera los 100 mil empleados directos. Pero, no es menos cierto que, un gran numero de ellos, prestan servicio en empresas que corresponden a sectores absolutamente ajenos al objetivo primigenio de la empresa, tales como Lácteos Los Andes, PDVSA Agrícola, PDVAL, Gran Misión Vivienda, etc., etc., etc. Todos ellos deberán ser transferidos a los sectores oficiales que correspondan, de acuerdo con la naturaleza del negocio.

Existen otros tantos que han sido llevados a PDVSA, luego de la confiscación y destrucción de un importante compendio de empresas de carácter privado que formaban parte del sector conexo de bienes y servicios, particularmente en la Costa Oriental del Lago, en el estado Zulia y en la zona sur del estado Anzoátegui. Estos empleados deberán regresar, de manera ordenada y segura, a esas empresas, previa reactivación de las mismas, de acuerdo al plan estipulado para ello.

También coexisten, sin duda, otro número de empleados que solo están en la nómina en función de cumplir con cuotas del partido de gobierno, mantenidos de la prebenda política y reposeros profesionales que serán fácilmente detectables.

Luego de procesadas y resueltas estas “situaciones”, quedarán los que verdaderamente trabajan en los asuntos medulares de la empresa, obreros especializados, técnicos y profesionales, en los distintos ámbitos que desean seguir cumpliendo con sus funciones y mejorar de manera notoria su capacitación y rendimiento. Será la verdadera plantilla de PDVSA, a la cual habrá que agregarle, todos aquellos trabajadores provenientes de los 23 mil trabajadores, ilegal e injustamente despedidos durante 2002 y 2003 que manifiesten su decisión de continuar trabajando en la empresa.

Quizás, para muchos este será un asunto difícil de resolver, un episodio de muchos sentimientos encontrados, de infinitas aristas y visiones. Es cierto, comparto esta apreciación, pero también tengo la plena convicción que existe la disposición de todos, a colaborar en función de encontrar el camino menos traumático para resolverlo y aplicar de manera justa y equilibrada, lo estipulado en el marco legal.

El respeto inequívoco de los derechos fundamentales de los que están y de los que vendrán, será la clave para lograrlo. Esto lo decimos por causa propia. Mal podríamos fundamentar nuestro regreso, sobra la violación de los derechos de los demás, cuando hemos superado de manera digna los efectos de esa violación. Mal podríamos enderezar el rumbo de una empresa, camino al progreso, siendo timoneles del odio, la revancha y la mezquindad. No todos se quedarán, pero todos los que ya están y todos los que vendrán, merecen respeto y todos lo tendrán.

La reactivación del sector para hacer frente a los desafíos que el futuro de progreso nos impone, requiere de todos. Serán necesarios procesos de reinstitucionalización, de reorientación, de capacitación acelerada, de reactualización técnica, de reactivación de empresas, de incorporación de sectores, de visiones de futuro.

La redefinición del Ministerio de Energía; la creación de entes o agencias complementarias; la creación de instituciones de investigación; la incorporación de empresas privadas nacionales y, en fin, la revisión de la matriz energética nacional y la nueva visión del negocio demandarán personal especializado para crecer. Desarrollar el sector gasífero nacional, el sector petroquímico, la industrialización de las corrientes de refinerías, las energías alternas y el desarrollo de nuevas tecnologías, abren un espacio inmenso. Todos somos necesarios.

La justicia hará que prevalezca la paz y, es precisamente a esa justicia que le temen los que apuestan por mantener el odio y generar la violencia. Serán inevitablemente derrotados.


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