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opinión

Vladimiro Mujica

El Santo Grial de la Ruta Democrática

31 mayo, 2012

Es indispensable en la recta final combinar en la consigna “Hay un camino” la protesta social con la campaña electoral

Hay que generar la idea de que detrás del candidato de la MUD se está armando el país mejor y posible

Entrando en el tramo final de la decisiva elección presidencial venezolana, es inevitable hacerse algunas preguntas sobre el curso de la campaña y el apresto general, tanto del liderazgo opositor como de la sociedad democrática, para enfrentar lo que claramente se percibe como una jornada histórica.

opinan los foristas

Comencemos por lo bueno: El candidato unitario HCR ha desarrollado una activa y enérgica campaña casa por casa que ha dado indudables buenos resultados y que constituye un reto inmenso a la arrogancia del chavismo que se cree dueño de los espacios populares. Más recientemente, el tono de responsabilizar directamente a Chávez por la desastrosa situación de Venezuela y por la comedia de una revolución que ha empeorado todo lo que encontró mal hace ya más de una década, ha aumentado y ello ha tenido un importante efecto, tanto en estimular a las huestes democráticas como en introducir elementos de duda en el compromiso emocional de algunos sectores populares con la figura del presidente.

La importancia del perfil de la campaña hay que verla no solamente en el contexto de una situación de control casi total de los medios de comunicación nacionales y regionales por parte del chavismo, sino teniendo en cuenta que estas elecciones tienen lugar en medio de un escenario de confiscación de los poderes públicos y de abierto ventajismo y abuso del oficialismo. A todo ello se añade un elemento muy importante: la fortaleza esencial de HCR es la unidad que lo respalda. No se trata la suya de una candidatura mesiánica y de liderazgo carismático sino de la expresión de un acuerdo colectivo y de una decisión popular expresada en el fenómeno electoral de las primarias de la MUD.

Esta última consideración abre la puerta para evaluar algunas carencias y deficiencias importantes. El candidato se percibe haciendo su campaña volando en solitario.

Quizás en cualquier otro momento de nuestra historia republicana esto sería completamente normal en un país acostumbrado al presidencialismo como el nuestro, pero en la actual circunstancia esto puede ser suicida.

OCUPAR EL ESPACIO FÍSICO DEL PAÍS Es indispensable que el liderazgo colectivo de la oposición democrática se materialice porque solamente así será posible ocupar el espacio físico del país y transmitir una sensación de unidad que abra verdaderamente las puertas a la manifestación de apoyo irreversible y visible que tiene que producirse antes de las elecciones.

El otro elemento esencial es lo que podríamos llamar la búsqueda del Santo Grial de la oposición democrática. Esto tiene que ver con que en algún momento tiene que avanzarse la percepción, y convertirla en una realidad política, de que la consigna principal de la candidatura de HCR “Hay un camino” coincide con la búsqueda de una salida real a la situación de crisis que agobia a muchos sectores de la sociedad venezolana. En otras palabras, la gente tiene que internalizar que votar por HCR y encontrar soluciones específicas a la multitud de callejones sin salida que ha provocado el desgobierno chavista son una y la misma cosa.

Encontrar el Santo Grial que provocará el hecho irreversible de una atadura emocional entre la mayoría posible, la cual va mucho más allá de los opositores convencidos, pero aún no consolidada, es un paso esencial para que el eventual triunfo de octubre no pueda ser arrebatado.

El argumento de que nuestro candidato no tiene el carisma de Chávez, algo que algunos críticos opositores de su candidatura esgrimen como una especie de argumento terminal, puede ser cierto pero se tornará intrascendente frente a un tipo de conexión que surja basada en la idea de que detrás de Capriles Radonski se está armando el país mejor y posible. Pero en una dirección de reflexión más profunda. ¿Por qué alguna gente parece insistir en que la única manera de salir de Chávez es tener nuestro Chávez de oposición? Yo me resisto a pensar de esta manera y me cuento entre quienes confían en nuestra capacidad como pueblo para encontrar una salida distinta al mesianismo decimonónico y castrante que ha sido la marca de fábrica de este régimen de resentidos.

Pero si bien existe un sustituto posible y necesario para el mesianismo, no lo hay para la acción unitaria. El liderazgo de oposición tiene que ser percibido colectivamente ejerciendo la concreción del respaldo a la candidatura de HCR. Ello quiere decir que se le debe encontrar a la cabeza o participando activamente en las acciones de protesta social.

Solamente cuando esta simbiosis se produzca tendremos la fuerza necesaria para enfrentar cualquier intento de violentar la Constitución. Todavía tenemos un tiempo, corto para intentar culminar exitosamente la búsqueda del Santo Grial de la ruta democrática que concrete el matrimonio entre la protesta social y el acto electoral.



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