opinión

¿A quién apunta Aponte?

24 Abril, 2012

Ahora el tema lleva por nombre Aponte Aponte. Así nos hemos acostumbrado los venezolanos: de escándalo en escándalo, y al parecer este del susodicho aparenta convertirse en uno de esos que se llevan por varios días titulares de primera plana de los periódicos; habida cuenta de la magnitud del hecho. Todo el alto gobierno está “emmerdé”, como diría un francés, lo que equivale a decir entre nosotros que el susodicho ha prendido el ventilador y ha salpicado a todo el mundo. ¿Quién se salva de esta comparsa? Sobre todo, porque se trata de escándalos que con esa salpicadura, como hacía ver atrás, se transforman en especies de bolas de nieve, tomando en cuenta que se van destapando nuevas situaciones, derivadas de la primera, y es por esto que se llevan titulares y titulares de periódicos durante varios días, como ha ocurrido más de una vez.

opinan los foristas

Se puede decir que todo comienza con la extradición de Makled; lo cual había sido un dilema para nuestro teniente coronel, pues lo mejor para él hubiera sido que Makled desapareciera del mapa, y se sacude el problema. Porque se dijo en su momento que Santos había embaucado a Chávez, a partir de su política de su nuevo mejor amigo. En lo que ha sido la estrategia de canjes de presos de figuras ligadas a la narcoguerrilla, si uno hace un balance, se da cuenta de que el presiente colombiano ha salido mejor favorecido aquí, y de hecho, Chávez tuvo que romper con su aliado natural de toda la vida, como era este sector irregular de la vida colombiana, y como tal se le ha declarado enemigo. A Chávez, que yo recuerde, sólo le han dado uno, y este no es sino una papa caliente, mientras que Santos ha recibido un cierto número ya a esta altura del cambalache, y figuras muy emblemáticas de la guerrilla. Es por eso que he hablado de un dilema, a propósito de las condiciones en las que Santos extradita a Makled a Venezuela; cuando los EEUU también solicitaban su extradición. Es verdad que Santos no le mete la mano en el bolsillo a nuestro teniente coronel, como sí lo hacen en una forma descarada los Castro; pero se lo vive desde un punto de vista político. Empezando porque no hay nada más que seduzca a Chávez que un jefe de Estado lo iguale a él. En eso consiste la táctica de Santos; en darle a Chávez la razón en todo; considerando para sus adentros que todo “pueblo tiene el gobernante que se merece”. He aquí, quizás, el cinismo que no le aprueba Uribe.

¿Pretendía Chávez hacer pasar por debajo de la mesa a Walid Makled trayéndoselo a Venezuela; so pena de que si iba a dar al Norte iba a soltar la lengua frente a la justicia estadounidense, e iba a enlodar a medio mundo de su gobierno? Fue lo que se interpretó por aquellos días; no sin advertirse que no dejaba de ser aquello, como hemos dicho, una papa caliente para sus manos, y la prueba estriba en el hecho de que el juicio a Makled, que estaba fijado para el pasado 9 de abril; aun cuando se había prometido que iba a ser público, comenzó a desarrollarse a puerta cerrada. Como diría un criollo: bien guillado que se lo tenía el gobierno. Es aquí donde el viejo Ortega y Gasset aclararía: el problema no es Makled, el problema son sus circunstancias. La centrífuga, para hablar con el tono de un físico, vino a desalinear del juego a un cierto elemento que, por cosas del destino, perdió su ubicación en el tablero, y como pertenecer a mafias es cosa de vida o muerte; una especie de ruleta rusa, olfateó eso que le venía como consecuencia de esta situación, y encontró un corredor para aparecer en el otro tablero del enemigo, y que fue lo que le vino a voltear la tortilla a nuestro teniente coronel en esos términos; sucediendo, justo, lo que él no quería. Total, ya todo el mundo está cantado aquí.

Ahora, negar que estamos ante un narco-estado, con tantas evidencias, es pecar de hipocresía; puesto que nada hay más revelador como esa frase de Aponte Aponte, cuando dijo que “en este país no se mueve una hoja sin el consentimiento de Chávez”, y que es algo, por lo demás, que se oye mucho en el seno del gobierno: “¡En este país no se mueve un dólar sin mi consentimiento!”, y que suele decir Giordani, el zar de la economía venezolana, en su despacho; es decir, porque eso es lo que se consideran: “zares”, que en lenguaje de nuestra cotidianidad se traduciría como “pranes”; o sea, dueños de territorios. ¿Era inocente Chávez de las actividades que llevaba a cabo Makled, relacionadas con el narcotráfico? No sin razón ha dicho Roger Noriega que el testimonio de Aponte Aponte constituye la pieza que necesitaban en ese engranaje que conforma el expediente, que ellos han venido sustanciando alrededor del caso de nuestro teniente coronel. He allí el chantaje que a uno le quiere meter esta gente: es verdad que la calificación de narco-estado puede ocasionar la intervención de EEUU en nuestro territorio, como ocurrió con Manuel Noriega en Panamá, y lo cual sería una afrenta para nuestra soberanía; el hecho es que las condiciones actuales no lo permiten; empezando porque Chávez, de acuerdo a las declaraciones del propio Roger Noriega, está muy grave de salud, por lo que antes de tomar una decisión como ésta, EEUU quedaría a la espera de un desenlace de las situaciones. Lo demás es caer en un nacionalismo burdo, que es lo que yo llamo chantaje, para tratar de exculpar la omisión del otro, si es que Chávez era inocente de lo que hacía Makled. Yo concluiría con esta parte, señalando que EEUU, con motivo de ese expediente que sustancia en torno al caso de Chávez y de su relación con el narcotráfico; se observa que prefirió más bien aguantar que éste se cocinara en su propia salsa, y esto porque una medida de esta naturaleza conllevaría demasiadas implicaciones de carácter geopolítico. Obsérvese que esa expresión de Aponte Aponte, respondía a la pregunta de si recibió órdenes de Miraflores de soltar al oficial que había caído con un alijo de droga en el Fuerte Manaure de Carora.

melendezo.enrique@yahoo.com

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